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1000 MUJERES PARA EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ EN 2005

  
 

México

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Recaban firmas para 1000 Mujeres por el Nóbel de la Paz

Recibirán homenaje candidatas mexicanas al Nóbel

Mujeres alzan la voz por la justicia

Doce mexicanas entre mil nominadas a Nóbel de la Paz




México


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Lovera, Sara

Periodista y feminista mexicana, de su abuela aprendió los términos de libertad e independencia, mismos que la han hecho alcanzar las metas propuestas a lo largo de su trayectoria profesional.

Desde los 19 años de edad Lovera inició su carrera en el periodismo. Ha colaborado en diarios como El Nacional, El Día, uno más uno y La Jornada; en 1987, fundó el primer suplemento feminista en México, Doble Jornada, para el periódico La Jornada, de alcance nacional.

Lovera cuenta con un gran número de intervenciones en los medios electrónicos, además de ser la fundadora de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), única agencia informativa de mujeres en México.

Hace más de 30 años que colabora en diversas revistas, diarios y medios electrónicos. Se ha interesado por mostrar la realidad a la que se enfrentan las mujeres mexicanas, dándolo a conocer a sus colegas periodistas a través de un sinnúmero de talleres, con el fin de sensibilizar a periodistas, organizaciones, grupos de mujeres e instituciones, redes y funcionarios nacionales y de otros países.

Actualmente desempeña el cargo de coordinadora del proyecto de investigación de la Comisión Especial para Conocer y dar Seguimiento a las Investigaciones Relacionadas con los Feminicidios en la República Mexicana y la Procuración de Justicia Vinculada.



Aguilera García, Sylvia

Psicóloga social de la Universidad Autónoma Metropolitana, nació en la ciudad de México en 1974, y con tan sólo 31 años de edad tiene en su trayectoria la dirección de una organización no gubernamental que trabaja a favor de los derechos humanos en México.

Se vio involucrada desde sus comienzos con el mundo de los derechos humanos, como en el seguimiento del caso de las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez, en el tema de la defensa de las mujeres tzotziles violadas por militares mexicanos, el caso del general Gallardo, siendo toda esta experiencia un periodo de su vida profesional de mucha importancia.

En 1997 Sylvia ingresó a un mundo que es grandemente ignorado para muchas mexicanas y mexicanos: las enseñanzas y la realidad de los pueblos indígenas, siendo en estas comunidades los primeros encuentros con las mujeres indígenas, donde se impartían talleres de derechos humanos y derechos humanos de las mujeres. Convivir con estas mujeres la impresionó por sus precarias condiciones de vida, pero al mismo tiempo por la fortaleza de la organización de las indígenas.

Actualmente participa en la red internacional Action for Conflict Transformation, organización que se enfoca en promover acciones en pro de la transformación no violenta de conflictos, con la participación de personas de todo el mundo.


Blas, Macedonia

Indígena otomí, Macedonia Blas es organizadora y defensora de mujeres indígenas a través de la ONG Fot´zi Ñaño, A.C, de la que es coordinadora. Pero no siempre fue así. Madre de 12 hijos, tuvo que dedicar una parte muy importante de su vida a su cuidado. Pero confiesa que le hubiera gustado empezar a aprender desde más joven, para dedicar más tiempo a la labor que ahora ocupa todo su tiempo: la defensa de su comunidad, donde desarrolla un importante trabajo de capacitación.

Con su organización, realiza proyectos de cultivos, principalmente de hongos, para que puedan empoderarse, independizarse del sojuzgamiento ancestral, pero también de derechos humanos. Su lucha es a favor de las mujeres, contra los usos y costumbres, sobre todo en lo que tiene que ver con la sexualidad, una tarea que describe como difícil.

Lucha contra el racismo, que en su comunidad se manifiesta en la falta de atención que reciben las denuncias de sus mujeres contra la violencia de sus maridos. Pero también en sus propias costumbres y tradiciones.

Por eso, en el año 2003 promovieron la Campaña en Contra de la Violencia hacia las Mujeres Indígenas: las mujeres trabajaron en grupos analizando esta temática y se formaron grupos de apoyo, se editó un manual de capacitación para las mujeres participantes en el proyecto y, por si todo esto fuera poco, empezaron a reforestar su comunidad.

Además de promover el trabajo de las mujeres, interviene en cuestiones políticas en las cuales se puede ver afectada su comunidad; con su organización, logró conformar un grupo de observadoras electorales. Su labor crece todos los días, aunque, como ella misma reconoce, es una labor lenta, de poco a poquito.


Costa Leonardo, Nuria

Desde muy corta edad, Nuria se apasionó por el campo. A los 19 años decidió abandonar sus estudios de economía en la Universidad Nacional Autónoma de México para irse a vivir a la selva de Oaxaca, donde permaneció nueve años durante la época de los setenta.

Ha pasado la mayor parte de su vida en comunidades agrarias mexicanas, por lo que conoce de cerca a las mujeres campesinas y sus problemas; en los ejidos del estado de Durango inició este acercamiento que se volvió el centro de su vida, y de este modo ha continuado.

Por más de 30 años ha enarbolado su lucha por los derechos de las comunidades rurales del país, y muy en especial por el sector femenil, y actualmente es sobre este tema que se trabaja, junto con la Red Nacional de Mujeres Rurales, impartiendo talleres y reuniones con las mujeres campesinas de la República.

En los años ochenta participó como fundadora de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas, y fue dirigente femenina de la Central Nacional Campesina; también es fundadora de la Escuela Superior de las Comunidades de la Federación Chinanteca, Zapoteca y Mixe, en el estado de Oaxaca.


Hernández Dimas, Guadalupe

Guadalupe Hernández Dimas, o Nana Lu, como la conocen en su comunidad, nace a la orilla del lago Pátzcuaro, en el estado de Michoacán. Es integrante de la Academia de la Lengua P’urhépecha, y además poeta.

Con el Instituto de Antropología de la Universidad Nacional Autónoma de México, elaboró la primera gramática en lengua p’urhépecha, Janhaskapani, y fundó la organización Uarhi (Mujer), organización donde se impulsan unidades productivas en manos de las mujeres indígenas, se realizan talleres de reflexión, encuentros, movilizaciones, publicaciones y denuncias.

Para ella las mujeres indígenas de México viven la opresión de clase, género y raza. Siendo las más oprimidas de los oprimidos, de ahí su fuerza y rebelión. Así que llevando con ella las voces de sus antepasadas, la información actual del mundo de afuera de la comunidad y el resultado de esta mezcla, Nana Lu construye la propuesta que le da sentido a sus pasos junto a otras mujeres, reflejando una imagen de colectividad y fuerza.

Guadalupe, con 44 años espera que le aprueben su ingreso a la universidad: quiere estudiar lingüística, entre otras cosas; le interesa el mundo completo.


Ibarra de Piedra, Rosario

Candidata a la presidencia de la República en 1982 por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Rosario Ibarra de Piedra es precursora de la lucha por los desaparecidos políticos. Junto a familiares de personas desaparecidas en la década de los setenta funda el Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, el cual posteriormente tomo el nombre de Comité Eureka.

El 18 de abril de 1975 desapareció su hijo Jesús acusado de pertenecer al grupo guerrillero “Liga 23 de septiembre”; fue secuestrado en Monterrey y posteriormente lo trasladaron a la ciudad de México. Rosario llegó a esta última en mayo de ese mismo año.

Ibarra de Piedra debe su compromiso con el respeto a los derechos humanos a su abuela materna, quien fue compañera de lucha de los hermanos Flores Magón. Este deber aumentó con la desaparición de su hijo, a quien hasta el momento sigue buscando.

Bajo el lema “¡Vivos los llevaron y vivos los queremos!” el Comité Eureka continúa con la búsqueda de desaparecidos políticos.


Jiménez Flores, Elsa Patria

Nació en un pueblo llamado El venado, en San Luis Potosí, donde siempre se trató a homosexuales y lesbianas con desprecio; fue esto y muchas otras cosas más las que la hicieron iniciar su activismo a favor de las mujeres a muy corta edad, y mantenerse 27 años en la lucha.

Es fundadora de uno de los primeros grupos de lesbianas en México; para ella es fundamental luchar contra todas las formas de discriminación. Por este sentido de lucha pasó del activismo lésbico al feminista, sin olvidar el primero; conoció a las feministas y puso su mirada en los derechos de las mujeres indígenas y de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, Chihuahua.

En 1997, desde la Cámara de Diputados, trabajó en favor de los derechos de lesbianas, gays y de todas las niñas y mujeres; al concluir su trabajo en la Cámara se orientó a denunciar y luchar contra los feminicidios en Ciudad Juárez.


Jiménez Loza, Sandra

Sandra Jiménez nació en 1987, a los seis meses de gestación; los médico daba pocas probabilidades, pero el querer aferrarse a la vida la hizo sobrevivir del parto prematuro y la hipoxia (falta de oxigenación en el cerebro) presentada al nacer.

A sus 18 años de edad, con parálisis cerebral y en una silla de ruedas, Sandra ha sido la creadora del primer Parlamento Infantil y Juvenil de la Ciudad de México, con el fin de dar un espacio a esta parte de la sociedad que es tan vulnerable y poco tomada en cuenta.

A los ocho años de edad ingresó a un curso de periodismo infantil, el cual le ayudó para aprender a organizar sus ideas, además de perder el temor a hablar en público. Posteriormente tuvo la oportunidad de entrar al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ayudando a promover los derechos de los niños y niñas a nivel mundial.

En 1999, al participar en el décimo aniversario de la Convención de los Derechos de la niñez, el Embajador de Buena Voluntad Roger Moore la nombró Embajadora de la UNICEF.


Lamas Encabo, Marta

Nacida en la ciudad de México, Marta Lamas se vincula con la izquierda y con el feminismo, y sin lugar a dudas es una de las mujeres más destacadas en la lucha por los derechos de las mujeres en México.

Destaca también en el trabajo editorial. Desde 1976 ha participado en la fundación de diversas publicaciones, como la primera revista feminista de México, Fem.

Ya para 1990 fue fundadora y editora de la revista Debate Feminista. De igual forma ha escrito más de 100 artículos, principalmente sobre feminismo, género y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Vinculada al movimiento feminista desde 1971, ha logrado fundar y ser partícipe de organizaciones en pro de los derechos femeninos; tal es el caso, en 1974, del Centro de Apoyo a la Mujer Violada; dos años después fue una de las fundadoras de la Coalición de Mujeres Feministas.

Después del sismo que arrasó a la ciudad de México en 1985, formó el Comité de Solidaridad Feminista con el fin de ayudar a la organización política de las costureras afectadas por el terremoto; gracias a esa experiencia Marta Lamas, junto con otras feministas, fundó la asociación civil Mujeres Trabajadoras Unidas y la Unión de Mujeres en Acción.

Toda esa experiencia le ayudó para que en 1992 fundara el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), de la cual llegó a ser directora ejecutiva, y al año siguiente participó en el Consejo Directivo de la Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer (Semillas), organización encargada de recaudar fondos destinados a proyectos de mujeres.


Micher Camarena, Marta Lucía

Con 20 años en el feminismo, es oriunda del estado de Guanajuato, conocido en México por su conservadurismo, del cual fue diputada local. Actualmente es diputada federal por el PRD y ha dedicado su vida a defender los derechos humanos de las mujeres.

Micher es fundadora del Centro de Derechos Humanos Hermanas Mirabal, que pertenece a la organización Milenio Feminista, ha dedicado gran parte de su vida a proyectos de apoyo a las mujeres. Lucha por la laicidad, los derechos sexuales y reproductivos y todas las formas de libertad de las mujeres y los jóvenes.

En 1975 inició su relación con los movimientos sociales en el Centro de Reflexión Universitaria para el Compromiso, en la ciudad de México, y decidió abandonar sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música, donde estudió por 10 años.

Fue ella, junto con sus compañeras feministas, quien le enseñaron al actual presidente de México el lenguaje incluyente, no sexista, insistiendo a cada momento, en cada espacio. Su discurso se basa en el goce pleno de los derechos sexuales y reproductivos, y el no a la violencia contra las mujeres.


Servitje, María del Pilar

Nacida en 1946 en la ciudad de México, madre de cuatro hijos, María del Pilar Servitje es presidenta de la Cruz Roja Mexicana desde 1999, además de ser parte de diversas organizaciones como la Fundación Merced y Cáritas; desde hace más de una década se encuentra en el Consejo del Centro Mexicano de Filantropía.

Sus pasiones, el voluntariado y la enfermería, provienen de una tradición familiar y desde muy pequeña participó en el movimiento de muchachas guías de México, donde aprendió valores como el respeto y la paz que ha podido reflejar en su quehacer social.

Inició sus estudios de enfermería a los 19 años, y cuenta ya con 36 años de servicio voluntario, durante los cuales ha enfrentado variadas experiencias, entre las que destaca la masacre de estudiantes en la Plaza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. También estuvo presente como voluntaria durante las explosiones de gas en San Juanico en 1984, y un año después en el terremoto que sufrió la Ciudad de México, donde organizó por parte de la Cruz Roja el suministro de medicinas y alimentos.


Ulloa Ziaurriz, Teresa Columba

Teresa ha dedicado su vida a divulgar los instrumentos y mecanismos jurídicos que eliminen la violencia de género, defendiendo en los juzgados y en las calles de México a mujeres y niñas pobres mexicanas, como ella.

Mujer Sindicalista, feminista con más de 30 años litigando a favor de miles de mexicanas abusadas en sus derechos humanos; convencida de que las más necesitadas son las niñas, hace cinco años inició su lucha única: combatir la explotación sexual infantil en América Latina y el Caribe.

En 1984 por primera vez se enfrentó a un caso de violación. Tenía que defender a dos niñas que habían sido abusadas sexualmente y no tenían los medios económicos para contratar un abogado y defenderse, ya que vivían en extrema pobreza; Teresa ganó el caso y junto con eso las ganas de dedicar su vida al tema de la violencia de género.

La lucha de Tere, como la llaman sus amigos, no la han podido parar las múltiples amenazas recibidas cada día, por narcotraficantes, violadores y explotadores de niñas y niños. Con todo y el miedo es esta lucha la que la alienta a vivir.



América Latina

POR PAÍS
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Bolivia

Barrios de Chungara, Domitila
Domitila dejó huella en la historia de América Latina con su libro Si me permiten habla. Indígena boliviana, narró la vida y lucha de los mineros y sus esposas por salir de la pobreza. Sobrevivió a una masacre, sus denuncias la llevaron a la cárcel en varias ocasiones, donde padeció la tortura. Pero nada la calló. Junto con otras mujeres inició una huelga de hambre que contribuyó a derrocar al dictador boliviano Hugo Bánzer.

Machaca Alejandro, Nicolasa
India y campesina. Aun cuando las letras formaron parte de su mundo, ya grande nada la detuvo. Fue promotora de lectura, impulsora de los clubs de madres donde se capacitaba a las mujeres. Su lucha la llevó a la cárcel, la tortura y el destierro. Se formó como paramédico y regreso a su país, Bolivia, para seguir ayudando a los pobres.

Costa Rica

Odio Benito, Elizabeth
Elizabeth Odio Benito es vice presidente de la Corte Criminal Internacional de la Haya, Holanda. Profesora de leyes en Costa Rica. De las pocas mujeres que integraron el tribunal de Naciones Unidas para el caso de Yugoslavia. Su contribución, al lado de otras mujeres, fue decisiva para juzgar como crímenes de guerra y de lesa humanidad las violaciones sexuales hacia mujeres de Ruanda y Yugoslavia.

Cuba

Vila Espina, Lázara Lizette
Desde hace diez años Lizette Vila se dedica a generar acciones de paz y respeto a la diversidad. En La Habana creó el proyecto Palomas, a través del cual promueve una cultura de respero a las personas con alta vulnerabilidad social: niños y niñas, adolescentes y jóvenes enfermos de cáncer, entre otros, y con discapacidades físicas y mentales; mujeres, gays y travestis con VIH/Sida; personas mayores; mujeres alcohólicas y obesas.

El Salvador

Benavides, Marta
Marta Benavides es una líder que ha conducido muchas iniciativas de paz en El Salvador. Actualmente vive en Sonsonate, una de las ciudades más violentas de El Salvador, y en Santa Ana, donde cuida a sus padres. En ambos lugares trabaja con la gente para desarrollar proyectos culturales y de educación.

Ortega, María Esperanza
La mitad de su vida, María Esperanza Ortega la ha pasado en la defensa de los derechos humanos. Durante la guerra que vivió El Salvador organizó grupos civiles atrapados en las zonas de combate.

Mejía Delgado, Guadalupe
Defensora de los derechos humanos desde hace 22 años. Luchó por la liberación de los opositores al régimen durante la guerra civil salvadoreña. Después de 13 años de firmada la paz, sigue demandando justicia y verdad y buscando a los desaparecidos políticos.

Guatemala

Hernández Gabriel, Candelaria
Guatemalteca, maya-mam, lidereza comunitaria. Madre de cinco hijos e hijas. Desplazada. Autodidacta, aprendió a leer y escribir por el deseo de superarse; Candelaria Hernández Gabriel, La Cande, teje, cocina, limpia, habla de justicia, de derechos humanos, de libertad. Mujer del pueblo, no escatima palabras ni sonrisas.

Morales Trujillo, Hilda Marina
Abogada de 61 años. Para ella la paz es una tarea de todos los días. Sueña con un mundo donde los problemas se resuelvan a través del diálogo. Busca construir un país y un mundo en el que las mujeres puedan caminar por las calles sin temor a la agresión, y donde las políticas públicas incluyan a todas y todos.

Rodríguez Illescas, Alicia Amalia
Diplomática, doctora en ciencias políticas, feminista, Alicia Amalia Rodríguez Illescas es madre, catedrática, promotora de leyes y defensora de los derechos humanos de las mujeres; guatemalteca de 57 años edificados con sapiencia, rectitud, entrega. Dedicada a la ingeniería del futuro. Junto a otras mujeres se revela, propone y, ¿por qué no?, dispone.

Tuyuc Velásquez, Rosalina
Indígena de la etnia maya-katchikel, huérfana, desplazada y perseguida. Su lucha al lado de los pueblos indígenas la lleva hoy a que el Estado admita su responsabilidad en la detención, desaparición y muerte de miles de personas guatemaltecas. Exige justicia, lucha por construir la paz, el respeto a las mujeres y el bienestar de los pueblos indígenas.

Willis Paau, Lucía
Mujer guatemalteca digna heredera de dos grandes culturas ancestrales: la maya-q’eqchí’ y la garífuna. Enfermera auxiliar, investigadora, trabajadora social, madre, defensora de los derechos humanos. De su madre aprendió a luchar. Enfrentó la pobreza, fue discriminada y marginada. No olvida sus orígenes. A los 46 años posee un espíritu de lucha inquebrantable. Trenza la vida con hilos de trabajo y esperanza.

Haití

Clermont Pean, Paula
En 1989 Paula funda en Puerto Príncipe el Centro Cultural «Pyepoudre», de animación, formación y lectura pública. Después de estudiar en Francia y Estados Unidos, regresa a su país, Haití, y se dedica a la promoción de la cultura popular y a la construcción de una red asociativa de jóvenes, afiliada a la Federación Mundial de Asociaciones, Centros y Clubes de la UNESCO.

Magloire, Nicole
La doctora Nicole Magloire ha dedicado su vida a la salud de las mujeres. Luchó contra la dictadura de Duvalier en los años 60. Formó parte de las batallas para reivindicar la conquista de los derechos sexuales y reproductivos. Apoyó las mujeres víctimas de violencia doméstica o política.

Honduras

Cálix, Reina Isabel
Emprendedora desde niña. Maestra rural empírica desde los 15 años. A los 33 optó por la educación de adultos, y pasó de organizar patronatos comunitarios a sumarse a las luchas campesinas. Levantó la bandera de la reforma agraria. Le tocaron cercanas dos masacres: 1972 y 1975. Sobrevivió. Al año siguiente empezó a organizar a las mujeres. Sigue siendo maestra, ahora de otras maestras empíricas que, como ella, sueñan con arrullar al mundo con las letras.

Pineda Platero, Itsmania Erohyna
Honduras, país fracturado por la desigualdad crónica que expulsa de los centros económicos y culturales a una juventud que sobrevive marginada en la hermandad mística y violenta de las pandillas. Con la fundación de Xibalbá, en 1989 Itsmania Pineda crea un espacio donde estos sectores juveniles reorganizan su participación social y mediante el aporte de su caudal artístico a múltiples actividades benéficas, descubren y proyectan una nueva identidad edificada sobre la admiración y el respeto de la comunidad.

García Argueta, Albertina
Una niña de Honduras hizo grandes esfuerzos para estudiar. Era hija de campesinos pobres. Había nacido en 1962 en un caserío donde sólo había escuela primaria. Logró terminar el bachillerato y cursó algunas materias en la universidad. Sus logros eran excepcionales, pero las limitaciones económicas la detuvieron. Regresó Albertina García Argueta a su tierra y la vio desposeída. Creó entonces un centro de capacitación, una red de apoyo a mujeres maltratadas, gestionó ayuda a la microempresa, impulsó la cultura lenca.

Ruiz Ortega, María Esther
María Esther Ruiz, feminista rural de Honduras, desde sus 11 años (1961) debió fungir de madre de sus hermanos. Los religiosos pasionistas le dieron formación. Ella creó grupos de mujeres para transmitirla. Religiosos más tradicionales la atacaron, el gobierno también. Vio que no bastaba con la formación para superarse, las campesinas necesitaban además independencia. Por eso la Asociación de Mujeres la Nueva Esperanza promueve además proyectos económicos.

Silva Rodríguez de Oyuela, Irma Leticia
Honduras, Tegucigalpa, 1935. Nace una niña de clase media, hija de un maestro y una maestra de escuela. Idéntica profesión tuvieron su abuela y su bisabuela. Ella será abogada andando el tiempo, pero el tiempo da vueltas. Leticia de Oyuela se vuelve historiadora, y es, de otro modo, maestra.

Jamaica

Prentice Saunders, Marjorie
Desde pequeña optó por un gran camino: Dios. Bajo su guía ofició matrimonios, entierros y bautizos, brindó capacitaciones a mujeres, e impartió talleres de educación a inmigrantes. Marjorie Prentice fue la primera mujer jamaicana designada Ministro de la Iglesia Presbiterana. Revolucionaria desde su perspectiva, nunca tuvo miedo de romper tradiciones. Ha dado una vida de servicio a la educación y al trabajo social a través de la movilización de la comunidad.

Nicaragua

Cruz Rodríguez, Esperanza
Esperanza Cruz nació en Jinotepe, cabecera departamental de Carazo, Nicaragua, hace 77 años. De gran sensibilidad social, se comprometió desde muy joven a apoyar a las poblaciones más necesitadas de las áreas rurales. Durante el gobierno de la Revolución Popular Sandinista (1979-1990) y en pleno conflicto entre esta administración con distintos grupos contrarrevolucionarios armados, Esperanza fundó el Comité de Madres de Héroes y Mártires “Nora Astorga“.

Delgado Sarmiento, Violeta Vanesa
Violeta Delgado Sarmiento trabaja en Nicaragua para fortalecer un nuevo sujeto político desde las mujeres, con visibilidad en el espacio público y en pro de sus derechos.
“Hemos logrado que se promulgue la Ley para Prevenir y Sancionar la Violencia contra las Mujeres; la implementación de un proyecto articulado de atención a mujeres supervivientes de maltratos y, además, que haya un mayor reconocimiento social ante la gravedad de este grave problema en el país.”


González Orozco, Eulalia
Es nicaragüense. Tiene menos de 40 años. Es madre de 8 hijos. Fue golpeada por su compañero. Vive en una comunidad rural donde la violencia estructural de toda la vida en las relaciones sociales convivía con los tiroteos de los grupos militarizados. Pero ya no. Años atrás la gente aprendió a entenderse entre sí. Fue cuando ella, Eulalia González Orozco, una de las mujeres de la misma vecindad, tras varios meses de capacitación, se convirtió en Facilitadora Judicial Rural.

Law Blanco, Hazel María
Hazel Law Blanco nació en el municipio de Waspán, Región Autónoma del Atlántico Norte de Nicaragua. Desde los 16 años lucha contra de la discriminación racial, es defensora de los derechos humanos de las comunidades indígenas y promotora de la equidad entre mujeres y hombres. Diputada ante la Asamblea Nacional, logró en 1990 la promulgación de la Ley de Autonomía, que reconoce los derechos históricos de los pueblos y comunidades indígenas de la Costa Atlántica de Nicaragua.

Núñez de Escorcia, Vilma
Porque en la dictadura de Anastacio Somoza su padre fue encarcelado, decidió ser abogada de opositores políticos. Siéndolo, ella misma fue detenida. Porque la miraban mal por ser hija fuera de matrimonio, defiende a toda persona discriminada. Liberó rehenes y se sabe que apresó sólo a un hombre. Hace 41 años. Amorosamente. “A mi marido“. Vilma Núñez de Escorcia es un referente en Nicaragua y el mundo, de alguien que optó por defender la vida ahí donde está amenazada.

Panamá

Fuentes González, Ediofelina
Cofundadora de “Carrizaleñas Unidas”. Campesinas panameñas del Carrizal que se organizaron para recaudar fondos. Con ello pagaban abogados a los presos por ocupar tierras. A los 15 años, Ediofelina Fuentes González, terminó su primaria y era agricultora. Formó una guardería para apoyar a sus compañeras y que pudieran estudiar. Gracias a sus gestiones su comunidad ahora cuenta con agua potable, letrinas, escuela.

Matamoros, Marta
Luchadora sindicalista y pionera de los derechos de la mujer en Panamá. Marta Matamoros sufrió persecución y cárcel. Gracias a ella gozan las obreras panameñas de permiso de maternidad. Vive en un asilo de ancianos situado en lo que fue una base militar estadounidense en la zona del canal.

Montenegro de Fletcher, Alma
La primera alumna de Alma fue su propia mamá. Alma tenía 11 años. Ella quería justicia para todas las personas, por eso se graduó en derecho. Fue jueza tutelar de menores y procuradora de la Administración. Tras la invasión de Estados Unidos a Panamá (1989), integró la Comisión de Reconciliación Nacional, cuando ella tenía 60 años.

Paraguay
Balbuena, Maggiorina
Maggi -Maggiorina Balbuena- nació y creció en medio del campo donde el verde del follaje de los árboles se confunde con el limón de las chalas de los maizales y el polvoriento caminito rural. Hija mayor, cuidó como quien cuida un tesoro, de sus nueve hermanos. Aprendió a cultivar y a amar la tierra como el mandamiento primero de la vida. Conoció y sufrió la pobreza extrema que envolvía a todos los campesinos.

Callizo López Moreira, María del Pilar
María del Pilar Callizo López Moreira, “Pili”, proviene de una de las familias más tradicionales de Paraguay. Tuvo una infancia feliz, sin ningún tipo de privaciones ni necesidades. Sin embargo, esta situación no le impidió sentir la necesidad por contribuir en la construcción de un mejor país fomentando el protagonismo de las mujeres.

Noguera Domínguez, María Ramona Isabel
A María Ramona Noguera, una costurera como muchas, la vida le sonreía, hasta ese día de 1996 cuando Ariel, su primogénito, le fue devuelto, muerto. Se lo entregaron los jefes de la unidad de las Fuerzas Armadas paraguayas donde prestaba servicio militar obligatorio. Muerte natural, le dijeron. Mentira, la causa fue la tortura. Desde ese momento, se juró que si de ella dependiera, ninguna madre volvería a derramar una lágrima por la muerte de un hijo en los recintos militares.

República Dominicana

Ferrer, Juana
Juana Ferrer (1965) es mujer y eso es ya un peso y una lucha. Razón suficiente para que, desde los 14 años, esta dominicana trabaje por la tierra, por la equidad de género, de recursos y de derechos. Es activa y activista: ecologista, feminista, combate la violencia, la opresión y el despojo. Y su logro más grande tiene también nombre de mujer: libertad.

Santa Lucía

Erlinger-Ford, Frances Iona
Su familia le enseñó el amor por la asistencia social y el trabajo en las organizaciones locales. Fue una excelente alumna, sin embargo, no pudo ir a la universidad porque las pocas becas extranjeras eran para hombres. Frances Iona Erlinger-Ford, natural de Santa Lucia, no lo entendió. Como tampoco comprendía que creciera impunemente la violencia doméstica y no se reconocieran los derechos de las mujeres. Reclutó, ofreció conferencias, preparó talleres. Se colocó al frente del Centro de Crisis de Santa Lucía.

 
 
 

 
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