Según una encuesta realizada entre mil 581
jóvenes del Distrito Federal, la escuela es la principal proveedora de
información relativa a la sexualidad, en opinión de 58 por ciento de las
mujeres y un 51 por ciento de los varones. En contraste, a pesar de su
pretensión de recuperar un papel central en este campo, la iglesia apenas
aparece con un 1.2 por ciento como fuente informativa.
El sondeo difundido en la edición “Más vale prevenir que lamentar” del
Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y el Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (Unicef), ubica en segundo lugar a la familia (48
por ciento) y luego a los amigos (22 por ciento), como informadores de la
sexualidad.
Sin embargo, le siguen los medios de comunicación como vehículos
informativos: revistas, televisión, cine, video, radio que en conjunto,
tienen un papel importante con un 24 por ciento, superando a los amigos.
La encuesta revela que la presencia de la iglesia --que en el medio rural
aún tiene mucha fuerza entre las mujeres mayores--, va decreciendo entre
las y los jóvenes, especialmente en el medio urbano.
En el terreno de las representaciones de género, sobre lo que valoran en
una mujer, los hombres concretan sus respuestas: la forma de ser, pensar
y sentir (52 por ciento); la confianza y la sinceridad (14 por ciento) la
inteligencia y la lucha por ideales, un siete por ciento.
Mientras que el cuerpo femenino y las caricias que puede prodigar la
mujer son valoradas en un cinco por ciento de los entrevistados, la
virginidad parece haber muerto, con un valor del 0.3 por ciento,
porcentajes, que sin embargo, aparecen más altos entre los jóvenes que no
estudian ni trabajan.
Por lo que respecta a la socialización de género, los varones se sienten
hombres por primera vez por consideraciones de edad (12 años) o el
tránsito a la secundaria (en ambos sexos con un 34 por ciento).
Esto contrasta con una transición corporal dada por la menstruación como
marca de feminidad en las mujeres (31 por ciento), cuando la primera
eyaculación no alcanza ni el uno por ciento en los varones. El primer
enamoramiento y los contactos físicos aparecen bastante bajos como señal
de hombría.
Los hombres se revelan como más progresistas al darle más importancia
al “conocimiento mutuo” como lo más importante en la pareja (54 contra
40 por ciento en las mujeres).
Otro resultado de la encuesta se refiere a que cuando la virginidad perdida
es de alguna amiga o amigo, la amistad prácticamente no cambia.
Igualmente las y los jóvenes --más los hombres--, tienen una visión
liberal en cuanto al sexo prematrimonial: les parece que fortalece el
compromiso mutuo, que implica experiencia sin que se destruya la pareja
ni sea obligado el matrimonio inmediato o que se le pierda el respeto a la
mujer.