El 7 de septiembre de 2000, el entonces presidente Ernesto Zedillo firmó
el Estatuto de Roma para la creación de una Corte Penal Internacional.
Tras varias discusiones respecto de la necesidad o no de reformar nuestra
Constitución para poder ratificar el estatuto, el 6 de diciembre de 2001 el
presidente Fox envió la propuesta de reforma al artículo 21 constitucional
al Congreso de la Unión.
El objetivo de esta reforma será la pronta ratificación del Estatuto
de Roma que dará origen a la Corte Penal Internacional (CPI). Dicha
reforma contemplará la aceptación de los diferentes tribunales
internacionales de los que nuestro país es parte, a través de los diferentes
tratados internacionales. Esto es que las sentencias y resoluciones que los
mismos emitan, serán reconocidos por nuestro país.
La intención en esta reforma es que no haya necesidad de reformar
cada uno de los artículos que supuestamente están contraponiéndose al
estatuto.
A pesar de ser un paso positivo hacia la ratificación del estatuto,
es necesario que esta reforma sea considerada como prioritaria toda vez
que nuestro país es parte del Consejo Permanente de Naciones Unidas. El
gobierno mexicano está comprometido más que nunca a ser referencia de
respeto y promoción de los derechos humanos a nivel internacional.
Prueba de esto sería la ratificación del estatuto.
Vale la pena recordar que después de su aprobación por el Senado, la
reforma del artículo 21 pasará además por la Cámara de Diputados y las
legislaturas locales, sólo entonces se aprobará el Estatuto de Roma.
Confiamos en que este proceso no sea, como se ha dicho, un proceso
lento, pues únicamente los 60 primeros países en ratificar podrán ser
miembros de la Asamblea de Estados Parte y por lo tanto tendrán entre
otras funciones la de elegir a los magistrados de la Corte y al fiscal.
La CPI será permanente e investigará y llevará ante la Justicia a los
individuos responsables de cometer las violaciones más graves al derecho
internacional humanitario: genocidio, crímenes de guerra y crímenes de
lesa humanidad y una vez que sea definida, la agresión.
A diferencia de la Corte Interamericana que resuelve sobre el
cumplimiento de las obligaciones de los Estados Partes, surgidos de la
Convención Americana de Derechos Humanos, la CPI establecerá la
responsabilidad penal individual; y, a diferencia de los Tribunales Penales
Internacionales para Ruanda y la ex Yugoslavia, su jurisdicción no será
cronológica o geográficamente limitada.
La CPI no será retroactiva, aplicándose sólo a aquellos crímenes
cometidos después de su entrada en vigor. Es decir, una vez que 60 países
hayan ratificado su Estatuto. A la fecha, el Estatuto ha sido firmado por
139 países y ratificado por 47.
Asimismo, la CPI será complementaria a los sistemas de justicia
nacionales, actuando sólo cuando los Estados sean incapaces o no tengan
la voluntad de investigar o juzgar tales crímenes. De modo que la
responsabilidad primaria recaerá sobre los Estados. Esto tendrá como
resultado que los Estados modernicen sus sistemas penales, tipifiquen
crímenes internacionales y fortalezcan la independencia del poder
judicial, lo que tendrá un efecto positivo en la protección de los derechos
humanos a escala mundial, al tiempo de asegurar la mejor cooperación
entre los países y la Corte.
El gobierno de México ha tenido prisa en formar parte del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas, pero no estamos siendo conscientes de
que de no ratificar dentro de los 60 primeros países el Estatuto de Roma,
no podremos formar parte de la Asamblea de Estados Miembros.
Durante la reunión de la Comisión Preparatoria en Nueva York, el
representante de México manifestó su apoyo a la creación de una Corte
Penal Internacional y su importancia en la actual coyuntura. La Coalición
Mexicana por la Corte Penal Internacional, conformada por más de 35
organizaciones de la sociedad civil entre ellas el Centro Prodh además de
académicos y juristas reconocidos, ha trabajado desde septiembre de 2000
por la ratificación del Estatuto.
Fox afirmó que el gobierno de México comenzó una actualización
indispensable de sus obligaciones internacionales en materia de derechos
humanos y derecho internacional humanitario, por lo que puso a
consideración del Senado de la República la ratificación, adhesión o
declaración de la aceptación de otros 11 instrumentos legales en
cuestiones como la desaparición forzada de personas, derechos de los
niños, eliminación de la discriminación contra la mujer, así como la
protección de víctimas de los conflictos armados.
Los sistemas internacionales de protección de los derechos humanos y
la persecución internacional de los crímenes más graves, son importantes
herramientas en la lucha contra la impunidad. La pronta ratificación del
Estatuto de Roma es crucial si se pretende que nuestro país asuma claro
liderazgo como miembro de la comunidad internacional tal como lo ha
declarado el presidente Fox, pero un liderazgo no únicamente comercial
sino también de respeto y promoción a los derechos humanos.
La ratificación de este importante instrumento internacional sería
concordante con el discurso de defensa a los derechos humanos que ha
caracterizado a este gobierno, de otra manera estaríamos frente a un
discurso vacío únicamente enfocado a la promoción de una imagen
ficticia en el exterior.