El procurador general de justicia del
Distrito Federal, Bernardo Bátiz, informó que las declaraciones tomadas a
un ganadero de Guerrero han aportado datos para reforzar la teoría de que
el asesinato de Digan Ochoa y Plácido pudo ser realizado por gente de ese
estado.
Asimismo, informó que Jaime Antonio Portillo, procurador militar, se
comprometió a entregar el expediente que elaboró la abogada Ochoa en
contra de los militares por violación de los derechos humanos de los
campesinos ecologistas Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, quienes
fueron detenidos por militares.
Han pasado 75 días del asesinato de la defensora de derechos humanos y
los posibles responsables de su muerte no aparecen.
Desde 1995 los integrantes del centro de derechos humanos “Agustín Pro
Juárez” (Prodh) habían recibido amenazas de muerte anónimas. En 1999
la abogada veracruzana además de las amenazas sufrió dos secuestros, el
primero de ellos el 9 de agosto y el segundo el 28 de octubre.
Ante tales acontecimientos el Prodh, la Red de Organismos Civiles de
Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todos”, el Centro de la
Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y Lawyers Commitee for
Human Rights, solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) medidas cautelares para Digna.
Por ello, el 9 de septiembre de 1999 la CIDH pide al Estado mexicano
tome las medidas pertinentes para la protección de la defensora de
derechos humanos, pero a pesar de ello los actos de hostigamiento
continúan, por lo que el 17 de noviembre de este mismo año la Comisión
ordena al gobierno de nuestro país que se garantice efectivamente la
integridad física de Ochoa y Plácido.
Es entonces que las medidas de protección quedan en manos de la
Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), quien le
asigna custodia personal a la defensora de derechos humanos y asigna una
patrulla fuera de las oficias del Centro Prodh.
Para el 6 de junio de 2001, el gobierno mexicano pide a la CIDH se retiren
las medidas de precaución argumentando que el nuevo gobierno tiene
como principio el respeto a los derechos humanos. El 28 de agosto es
notificado a las organizaciones que pidieron la protección y éstas aceptan
el levantamiento de las medidas provisionales.
La abogada veracruzana al ver amenazada su vida en septiembre del 2000
abandonó el país y se refugió en Estados Unidos, pero su estancia en el
vecino país del norte solamente duró seis meses.
A su regreso la exreligiosa se ocupó de la defensa de los campesinos
ecologistas, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, presos en Iguala
acusados de narcotráfico por el Ejército Mexicano.
El viernes 19 de octubre de 2001, Digna Ochoa fue encontrada en sus
oficinas de la colonia Roma muerta y todo parece indicar que se trató de
una ejecución, además que se encontró una nota anónima de amenaza
hacia los integrantes del Prodh.
El asesinato de la defensora de derechos humanos provocó la
manifestación de indignación de numerosos grupos civiles, organismos
gubernamentales y organizaciones internacionales, exigiendo el
esclarecimiento de los hechos.
El caso de Digna fue llevado ante la CIDH, la cual hizo un llamado a las
autoridades de nuestro país para brindar protección a los familiares de la
víctima y a los integrantes del Prodh. Cabe destacar que este es el primer
caso mexicano que es llevado ante la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, con el fin de darle seguimiento y supervisar las investigaciones.
Mientras tanto, la PGJDF, que es la encargada de realizar las indagaciones
del asesinato, a un mes de los acontecimientos, 19 de noviembre, dio a
conocer las tres líneas de investigación que se siguen en la aclaración de
los hechos: su relación con sus familiares y amigos, sus actividades como
abogada y defensora de derechos humanos, por último la que al parecer
involucra a militares: su viaje a Guerrero con el fin de defender a Rodolfo
Montiel y Teodoro Cabrera.
La PGJDF continúa con sus indagaciones, pero a casi tres meses del
asesinato no se tiene todavía una línea clara que lleve a la captura del
asesino o asesinos de Digna Ochoa.