Fuertemente criticado fue el proyecto de
documento final de la Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el
Desarrollo (FfD) presentado ayer aquí por el director de la División de
Análisis de Políticas de Desarrollo de la ONU, Ian Kinniburgh, ante el pleno
del IV Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y
Problemas del Desarrollo.
Según la edición de hoy del diario cubano Granma, varios delegados al evento
manifestaron su preocupación por la ausencia de temas que conciernen a los
países más pobres en la agenda de la Conferencia Internacional, que se
realizará en la ciudad mexicana de Monterrey a finales de marzo.
Yash Tandom, economista de Zimbabwe, afirmó que en el Consenso de Monterrey
fueron tratados parcialmente temas como el de la deuda externa, el comercio
y los recursos nacionales.
En su intervención añadió que la liberalización del mercado de capitales es
importante para los países más pobres, "pero debemos dejar entrar las
inversiones extranjeras que realmente nos hacen falta y en el sector que las
necesitamos".
Mientras que la economista cubana Gladys Hernández, calificó como un éxito
que la ONU realice una reunión de esta magnitud sobre temas angulares,
aunque el proyecto de documento final trivializa los problemas que viven hoy
los países subdesarrollados y los impactos de la globalización.
El cubano Nicasio Vázquez manifestó su desconfianza sobre la FfD, ya que
existen conflictos de intereses entre los países ricos y pobres, lo que
constituye un obstáculo para el establecimiento de compromisos y de una
colaboración más sincera entre los países.
Planteó también su recelo en la voluntad del Fondo Monetario Internacional
(FMI) de ayudar a los países en desarrollo. "Recientemente dijo que estaría
de acuerdo en financiar la transición en una Venezuela post-Chávez",
afirmó.
También fue controversial la presentación del libro "Globalización,
crecimiento y pobreza: construyendo una economía mundial" por altos
funcionarios del Banco Mundial (BM) quienes presentaron un análisis sobre
las particularidades de la "integración" económica de los países.
En respuesta, los cubanos Ramón Pichs y Alfredo González, como el peruano
Alan Fairliela refutaron, con base en cifras del propio BM, que la
integración económica global ha apoyado la reducción de la pobreza y no debe
revertirse.
En el auditorio donde escuchaban 600 economistas de la Isla y 400
extranjeros, las posteriores participaciones se centraron en que la apertura
económica lejos de ser solución para los problemas sociales actuales aumenta
las brechas de desigualdad entre países ricos y pobres.