De los cuatro mil 600 millones de personas que
viven en los países en desarrollo, cerca de 826 millones no tienen una
alimentación adecuada; más de 850 millones son analfabetas; 325 millones de
niños y niñas no están escolarizados; 11 millones de menores de cinco años
mueren cada año por causas evitables y aproximadamente mil 200 millones
viven con menos de un dólar al día.
Además, cerca de mil millones de personas carecen de acceso a servicios de
agua potable y unos dos mil 400 millones no tienen acceso a los sistemas
sanitarios básicos.
Durante el último medio siglo, el desarrollo --que implica aumentar el
ingreso nacional, elevar las tasas de educación, medidas de sanidad básicas
y un nivel de vida digna, ha dado pasos gigantescos, de acuerdo con
información de Naciones Unidas, previa a la Conferencia Internacional sobre
el Financiamiento para el Desarrollo (FfD)--que tendrá lugar el próximo mes
en Monterrey.
No obstante, se advierte que todavía falta mucho por hacer para tener una
oportunidad real de alcanzar los objetivos de desarrollo, lo que requiere un
esfuerzo conjunto de los países tercermundistas, los países desarrollados y
las instituciones multilaterales.
En la actualidad, se reconoce de manera generalizada, que el beneficio
fundamental que proporciona el crecimiento económico radica en mejorar las
condiciones de vida de las personas, sobre todo teniendo en cuenta que la
economía del siglo XXI considera a las personas como el recurso económico
más importante, de ahí, que la conferencia de Monterrey represente una
oportunidad para avanzar en ese sentido.
El antecedente a esta reunión, es la Cumbre del Milenio celebrada en 2000
entre cuyos objetivos previstos para el 2015, figuran reducir las tasas de
mortalidad infantil en dos tercios, proporcionar servicios de salud
reproductiva a todos aquellos que lo requieran, revertir la pérdida de los
recursos ambientales e implementar estrategias nacionales para el desarrollo
sostenible ante del 2005.
En aquella ocasión, los líderes mundiales también se comprometieron a
reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de habitantes del
planeta cuyos ingresos son inferiores a un dólar al día; disminuir también
en un 50 por ciento el porcentaje de personas que padecen hambre en el
mundo; y bajar a la mitad, el número de personas que en el mundo carecen de
acceso a agua potable.
A su vez, lograr el acceso universal a la educación primaria completa; la
igualdad de género en el acceso a la educación; reducir tres cuartas partes
la tasa de mortalidad materna; disminuir en dos tercios la tasa de
mortalidad de niños menores de cinco años y detener la propagación del
VIH/Sida, la malaria y otras enfermedades graves.