El gobierno foxista del cambio continúa construyendo
en silencio la vorágine de reformas estructurales en el sector salud
(empezadas con el salinismo neoliberal) para darle al traste a la atención
médica integral y la seguridad social como derechos fundamentales de la
población, convirtiéndolos en mercancías al alcance del mejor postor. A la
vez que traslada el cuidado de los enfermos crónicos y terminales --que
debiera ser responsabilidad del Estado-- a sus familias.
Con esta serie de transformaciones en el sector salud (cambios en el modelo
de atención a los derechohabientes y no asegurados, ahorro presupuestal,
descentralización administrativa y capitalización individual en el sistema
de pensiones, entre otras), las mujeres mexicanas padecen en carne propia la
pérdida de derechos como usuarias de los servicios de salud: que se agrava
con la inequidad social y económica por su rol de género.
Todo esto considerando que la población femenina requiere mejores
condiciones sanitarias por su naturaleza reproductiva, debido al auge del
cáncer cérvico uterino y mamario: enfermedades que representan la segunda
causa de muerte para las mujeres; --, así como por el incremento de la
propagación del vih/sida entre este sector poblacional.
Personal de la Secretaría de Salud (Ssa), académicos, legisladores y
funcionarios del sector coinciden en que la mercantilización de los
servicios sanitarios y la erradicación del sistema solidario de pensiones y
jubilaciones da paso a la capitalización individual mediante la Asociación
de Fondos para el Retiro (Afore) y el Sistema de Ahorro para el Retiro;
política que en poco o nada contribuye a un mayor beneficio sanitario y de
seguridad social para la población.
Los especialistas entrevistados por Cimacnoticias aseguran que ese deseo no
será posible en tanto no se resuelvan los problemas de fondo: la creación de
empleos bien remunerados y el aumento sustancial del nivel de vida de las
personas.
DISCURSO RECICLADO
La investigadora María de los Ángeles Garduño, maestra en medicina social
por la UAM Xochimilco, destaca que además de que las reformas al sector
salud enfatizan las acciones preventivas sin un enfoque integral que incluya
la atención hospitalaria adecuada, el gobierno foxista se apropió del
discurso progresista del movimiento organizado de mujeres que exige su
derecho a ser sujetas sociales.
Con respecto a las políticas de salud, explica, el Estado aprovecha el papel
tradicional que socialmente se le ha asignado a las mujeres para que cuiden
a los otros. El discurso oficial argumenta "la gran importancia de la
sabiduría de las mujeres y su participación activa en el cuidado de la
salud", para asignarles una responsabilidad basada en su condición de género.
Bajo ese principio la Ssa ha establecido acciones como la atención
ambulatoria mediante la cual las y los enfermos crónicos, lo mismo que las
mujeres puerperas, ya no permanecen en los hospitales por tiempo prolongado
sino que son atendidos en sus hogares por sus propios familiares.
Es en las madres, hermanas o hijas de los enfermos entre quienes se recarga
la atención de cuidado médico sin remuneración, con el consiguiente deslinde
de la responsabilidad estatal y el ahorro en los costos, advierte la también
socióloga con 19 años de laborar en la UAM-X.
A manera de respuesta, la directora de Planeación e Investigación del
Programa Mujer y Salud de la Ssa, Dafna Feinholz, reconoce que esa política
gubernamental "representa una carga adicional o triple jornada" para las
mujeres. Aunque advierte que, por medio de la dirección a su cargo, y de la
subdirección de Innovación y calidad de la secretaría, se estudian otras
alternativas para evitar esa situación.
Por ejemplo, propone, podrían implementarse casas diurnas en las que los
enfermos crónicos o terminales sean atendidos por personal profesional, con
el fin de que los familiares desempeñen sus labores cotidianas sin
contratiempos.
LA TRAMPA DE LA PREVENCIÓN
Las reformas al sector salud impuestas por el Banco Mundial en la
administración de Ernesto Zedillo y continuadas en el gobierno de Vicente
Fox, a decir del economista Gustavo Leal --especialista en políticas
publicas de salud-- se estructuran "alrededor de los conceptos equidad,
calidad y protección financiera".
Bajo esas premisas, el ahorro en los gastos de salud se volvió
indispensable; sin embargo, la población en general sufrió las consecuencias
de esos recortes. Las mujeres fueron víctimas directas de la disminución
progresiva del presupuesto asignado a sus programas de salud.
Para muestra un botón: para la prevención del cáncer cérvico uterino y
mamario (la segunda causa de muerte para las mujeres mexicanas) en 2001 se
asignaron 16.3 millones de pesos, pero para este año la cifra sólo alcanzó
10.1 millones de pesos, según datos del Centro de Análisis e Investigación
Fundar.
Aunado a esta realidad y ante el auge de las políticas preventivas en salud
--apunta la doctora en ciencias sociales y enfermera obstetra Carolina
Tetelboin--, paulatinamente se restringen las acciones de atención en las
áreas específicas para mujeres: los cánceres antes mencionados, salud
reproductiva, enfermedades relacionadas con la maternidad, y el vih/sida.
"Se privilegia la atención preventiva en el primer nivel (Unidades de
Atención Familiar) y se comienza a restringir la atención en el segundo
(hospitalario) y tercer nivel (institutos especializados): con esta política
no existe una verdadera prevención, más bien lo que se logra es un
abaratamiento de costos".
EL HOSPITAL DE LA MUJER
El caso del Hospital de la Mujer, dependiente de la Ssa y único en su tipo
en todo el país, es una muestra contundente de la crisis del sector y de
cómo las reformas estructurales, la reasignación de presupuestos y el
proceso de descentralización no son efectivas; por el contrario, han
restringido los derechos de las personas.
El presupuesto que se le asignó al hospital para este año rebasó los 220
millones de pesos; sin embargo una investigación de campo hecha por la
Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal,
encabezada por la diputada del Partido del Trabajo Eugenia Flores, concluyó
que los servicios que ofrece esa unidad no han crecido al parejo del
incremento de la demanda.
Esto se debe al aumento permanente de la población del DF, a la disminución
del poder adquisitivo, al aumento del desempleo y a la disminución en la
inversión para la salud en el sector.
Actualmente el hospital no cuenta con equipo suficiente ni con mantenimiento
adecuado, asimismo existe un gravísimo déficit de personal médico y de
enfermería.
EL PEOR DE LOS MUNDOS POSIBLES
En 1997, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, entró en vigor la nueva Ley
del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que significó su primera
modificación desde la fundación del instituto en 1943.
En diciembre de 2001 hubo otras reformas en el sistema de pensiones y ahora
está en la mira del régimen una nueva Ley para el Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), que al igual
que en la legislación del IMSS tratará de erradicar el sistema solidario de
aportación para pensiones e impulsar la privatización de los servicios de
salud.
En el aspecto de la seguridad social, las reformas a la ley del IMSS
significan "el peor de los mundos posibles para las mujeres", a decir de la
asesora de la Comisión de Seguridad Social en la Cámara de Diputados, la
economista Odilia Ulloa.
Con la imposición del sistema de capitalización individual mediante las
Asociaciones de Fondo para el Retiro y el aumento de las semanas de
cotización (1250, es decir 25 años de labores ininterrumpidas), como
requisito para que los trabajadores tengan acceso a una pensión por vejez,
las mujeres por su condición de género tendrán más dificultades para gozar
de lo que antes era un derecho social.
"Las mujeres ganamos menos que los hombres y por ello tenemos menos
capacidad de ahorro; además somos menos estables en el empleo por nuestras
condiciones reproductivas. Para colmo, según datos demográficos, las mujeres
vivimos más tiempo, por lo que las aseguradoras nos van cobrar más ya que
significamos un riesgo para su negocio", lamenta Ulloa.
PANORAMA ADVERSO
Con el fantasma de la privatización en el sector y sin importarle que la
salud y la seguridad social están dejando de ser derechos fundamentales de
las personas para convertirse en mercancías, el actual gobierno foxista del
cambio afila las uñas para las siguientes reformas.
La Ssa contempla que a partir de septiembre de este año, durante el próximo
periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión, comience la
actualización del marco jurídico y presupuestal del sector mediante reformas
a la Ley del ISSTE, IMSS a la general de Salud, una revisión integral del
artículo cuarto constitucional y una eventual Ley de desarrollo social.
De acuerdo con expertos y sindicalistas, con este proyecto se continuará el
desmantelamiento de derechos sociales básicos como son la salud y la
seguridad social; aunque funcionarios del sector, legisladores del
blanquiazul y su equipo asesor lo nieguen.
Ante esta revolución conservadora contra los derechos ciudadanos encabezada
por el traidor Fox, como la califica el especialista del área Salud y
Sociedad de la UAM-X, Gustavo Leal, la investigadora y socióloga María de
los Ángeles Garduño confía en la respuesta organizada de los grupos de
mujeres para exigir políticas integrales de salud, teniendo como base la
dignidad de las personas.
"En este papel de protectoras que la misma reforma del sector está
reciclando para beneficio del neoliberalismo, las mujeres organizadas pueden
retomar un discurso crítico y replantear su participación en el proceso de
atención a la salud para aprovechar las grietas del modelo y transformarlo
desde una perspectiva de género", concluye el científico social.