Desde 1976 el patronato del Centro Infantil de Rehabilitación Nutricional
Esperanza Moreno de Brito Foucher tuvo conocimiento de niños y niñas que
ingresan a los hospitales Infantil y de zona con severos cuadros diarréicos.
A consecuencia de la enfermedad los pequeños se deshidratan y quedan en un
estado de desnutrición severa.
Por cruel que parezca, los padres dejan en estado crítico a sus hijos que
padecen enfermedades, desnutrición por pobreza, maltrato o abandono; o en el
mejor de los casos no saben cómo atenderlos durante su convalecencia. Hasta
hace veinte años no había un lugar donde esos pequeños pudieran alcanzar el
peso normal para su edad y fortalecer así su salud para evitar las recaídas.
La Asociación Mexicana de la Cruz Blanca Neutral cuenta con cincuenta cunas
en dos salas. La primera es la de ingreso, donde permanecen hasta que ya no
padecen ninguna enfermedad, y la segunda donde se encuentran los niños en
franca recuperación. Durante el tiempo que el niño o niña se encuentre
internado, los padres deben comprometerse a visitarlo y ayudar en su cuidado.
Esto con el objeto de que no se pierda el lazo afectivo y no se rompa el
vínculo familiar. Cuando los padres fallan, el personal los busca en sus
casas o trabajos, incluso les dan dinero para el transporte a fin de que
sigan pendientes de sus pequeños.
Hay charlas de capacitación en nutrición, puericultura, higiene y
planificación familiar; además de clases de cocina con alimentos nutritivos
y de bajo costo. En la parte baja del edificio de Cruz Blanca, ubicado en
Pennsylvania 91 esquina América, colonia San Andrés Coyoacán, está la
Clínica del Niño Sano, en donde se da servicio de consulta externa a los
egresados del Centro y a cualquier otro niño que lo solicite.
Esta clínica cuenta con servicio de pediatría, sicología y odontología; con
lo que vigila el estado físico y mental de los niños hasta los 14 años.
Además, a las madres de esas niñas y niños se les da una despensa como
estímulo pues en general carecen de recursos y tiempo para llevar a sus
hijos al centro.
Como representante de la organización de periodistas Communica, junto con
otras compañeras, visitamos el Centro y quedamos sorprendidas de la eficacia
de su voluntad de servicio y de su gran sentido altruista. Tenazmente, su
directora Esperanza Brito con su equipo logran el milagro.
Es tiempo de ayudarla a ayudar. El compromiso con la humanidad es de todos
y todas, son chiquillos y chiquillas mexicanos, son nuestros pequeños, son
nuestros pobres que sufren, que están enfermos.