EL 25 de marzo de 1957,los plenipotenciarios de Francia, Alemania, Holanda,
Bélgica, Luxemburgo e Italia firmaron los Tratados de Roma: dos acuerdos
que, respectivamente, dieron origen a la Comunidad Económica Europea con
90millones de habitantes (conocida durante muchos años como el Mercomún) y a
la Comunidad Europea de Energía Atómica (Euratom).
El 5 de abril del mismo año la Gran Bretaña anunció que había iniciado
negociaciones tendientes al establecimiento de una zona de libre comercio
para los 17 países miembros de la Organización Europea de Cooperación
Económica, con una población agregada de 300 millones de personas.
El 1 de enero de 1958, nueve meses después, los seis países ratificaron los
tratados y comenzaron las progresivas y cuidadosas --sí, progresivas y
cuidadosas-- reducciones de los impuestos, las cuotas, los aranceles y las
barreras aduanales.
La Gran Bretaña siguió su particular camino. Seis años antes aquellos seis
países que negociaron el Plan Schuman habían firmado el protocolo para la
creación de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero.
A lo largo de la ruta hacia el Mercomún, el principal obstáculo fue la
protección que Alemania y Francia prodigaron a sus trabajadores agrícolas y
a sus granjeros, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, con subsidios y
aranceles.
Conocidos los montos de los subsidios y los aranceles, los europeos
cuidadosamente comenzaron a negociar los términos del intercambio de sus
bienes y servicios agropecuarios.
El propósito fue mantener la calidad de vida de sus agricultores y
trabajadores rurales; junto con el diseño de políticas para la defensa y
mejoramiento del medio ambiente. El Mercomún beneficiaría a los ciudadanos:
no únicamente a los intermediarios comerciales de manufacturas y a los
especuladores de productos agrícolas y materias primas.
A finales de noviembre de 1959, Los Siete de Afuera, Inglaterra, Suecia,
Noruega, Dinamarca, Suiza, Austria y Portugal habían logrado una Asociación
Europea de Libre Comercio, la cual sería temporal a fin de propiciar la
participación en el mediano plazo de los 12 países restantes agrupados en la
Organización Europea de Cooperación Económica.
Un mes después apareció en escena Estados Unidos. Convocó a los grandotes:
Gran Bretaña, Francia y a Alemania; a los chiquitos, Italia, Holanda,
Bélgica y Luxemburgo, los dejó fuera y les hizo aceptar sus propuestas para
establecer un nuevo grupo económico de 10 naciones.
El propósito era profiláctico: evitar la "división comercial entre las
naciones de Occidente". El grupo admitiría a Canadá y a uno o dos
representantes del Mercomún y de la Asociación de Libre Comercio. El grupo
fungiría también como vehículo "para que Estados Unidos participe en las
deliberaciones comerciales europeas y contribuya a evitar arreglos que
pudieran lesionar las exportaciones estadunidenses".
A partir de entonces los negociadores estadunidenses, mediante ofertas
comerciales acompañadas de arreglos de carácter militar-defensivo-ofensivo
"para contrarrestar la amenaza soviética", condujeron las negociaciones
entre los grupos en pugna.
A finales de 1961, los seis países del Mercomún anunciaron que se habían
puesto de acuerdo para legislar en contra de las influencias monopólicas que
algunas compañías trasnacionales, agrupadas en cárteles, habían comenzado a
ejercer.
La primera etapa de organización de la Unión Europea concluyó en 1962 y no
se tomaron decisiones relativas a los productos agropecuarios.
Las negociaciones dentro de la segunda etapa, iniciada en 1963,
transcurrieron lentamente: no se daban los acuerdos agrícolas, no surgían
las políticas comunes respecto de esas actividades, no se podían establecer
por lo tanto los volúmenes de las importaciones hacia Europa de productos
agrícolas provenientes de Estados Unidos.
¿Cómo se fijarán los precios de los productos del campo? "Un acuerdo sobre
una política común agrícola y una liberalización gradual del comercio de
productos agrícolas representaría un gran adelanto para el Mercomún. Sin
duda afectará a muchos agricultores especialmente en Alemania Occidental y
en Francia, pero ayudaría a racionalizar en lo futuro la agricultura europea".
El entrecomillado señala la cita textual de notas publicadas por periódicos
europeos y estadunidenses de la época. Las recopilé a través del índice del
New York Times que en la Biblioteca Benjamín Fraklin del DF consulté
extensiva e intensivamente en 1964.
Las empleé para un trabajo ahora olvidado, sobre la gestación del Mercomún.
Las empleo hoy nuevamente en virtud de los exhortos que han formulado
nuestras más altas autoridades, entre ellas el secretario de economía Luis
Ernesto Derbez a los representantes de los 21 países integrantes de APEC:
Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Corea, Estados Unidos, Filipinas,
Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva
Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Tailandia y Taiwán.
Derbez quiere acuerdos rápidos en los temas de la agenda México, en la que
no se incluye específicamente el de los productos agropecuarios ni el de las
personas que trabajan el campo. Y APEC es el instrumento con el cual México
"buscará nivelar el terreno de juego frente a nuestros principales
competidores asiáticos, en materia de aduanas, normas, desregulación y
competencia". Entre otros temas.
*Comunicólogo, profesor de la UNAM