Especialistas en salud sexual y
reproductiva de América Latina coincidieron en señalar que los prejuicios
sociales y culturales inhiben la adopción de métodos para la planificación
familiar en la región, además de que la igualdad entre el hombre y la mujer
garantiza la aceptación de anticonceptivos.
En el tercero y último día de trabajos del tercer Seminario de
anticoncepción para medios de comunicación de América Latina, en Playa del
Carmen, Quintana Roo, donde participaron cerca de 60 periodistas de la
región, Ramiro Molina de la Universidad de Chile exigió a los gobernantes
dejarse de ofrecimientos a los jóvenes y asignar de verdad presupuestos a
los programas para este sector de la población.
En tanto el representante para América Latina del Centro Latinoamericano
Salud y Mujer (Celsam), José Luis Corral, rechazó que "la educación sexual
sea afrodisiaca; por el contrario, sostuvo que está demostrado que la
información contribuye a retrasar el inicio de la vida sexual".
Más adelante alertó a la población adolescente sobre el peligro que
significa tener relaciones sexuales sin protección, lo que puede derivar en
embarazos no deseados e infecciones de trasmisión sexual.
Por su parte Rómulo Aponte, investigador de las universidades de Pensilvania
y de Venezuela, advirtió que la información sobre los métodos
anticonceptivos sólo tendrá éxito si se da a las parejas sanas, ya que el
machismo y la baja autoestima hace fracasar cualquier iniciativa.
A decir del investigador, la injusticia social de América Latina afecta la
sexualidad de la mujer, pues en muchas ocasiones no tienen posibilidad de
optar por algún método anticonceptivo en virtud de que son los varones los
que deciden cuándo y en qué momento tendrán relaciones sexuales.
Al respecto encuestas del Consejo Nacional de Población (Conapo) revelan que
del total de entrevistados sobre métodos de anticoncepción, 20 por ciento
participa en la regulación de la fertilidad, cinco por ciento usa condón,
1.8 se ha hecho la vasectomía; 19 por ciento prohibe a la mujer utilizar el
control natal y 48 por ciento de las mujeres dicen pedirles permiso a sus
maridos paras usarlos.
Otras investigaciones, según Aponte, indican que los jóvenes varones
recurren más al alcohol que al uso del condón para sostener relaciones
sexuales, y pocos son los que piensan en las consecuencias de una relación
desprotegida.
Sin embargo estimó que la mujer es la que cuenta con mayor capacidad para
influir en el comportamiento sexual del hombre, quien aún presenta
resistencias para utilizar el preservativo.
Por otro lado Beth Robinson, de Family Health International (FHI), indicó
que de acuerdo a las investigaciones hechas hasta el momento las mujeres
tienen la responsabilidad de utilizar los métodos, pero son los varones los
que deciden el número de hijos que habrán de tener y si sus parejas pueden
recurrir o n o a la anticoncepción. Por lo mismo, hizo notar, para los
hombres eso puede significar pérdida de control.
La especialista del FHI dijo que para muchas mujeres que se enfrentan a los
prejuicios de los varones los métodos inyectables son una buena opción.
En general todo los expertos señalaron que a partir del advenimiento de la
píldora la anticoncepción se convirtió cada vez más en terreno femenino,
pues el único método para hombres no relacionado al coito es la vasectomía.
Asimismo se pronunciaron porque las campañas de educación se orienten a la
prestación de servicios y asesorías, particularmente de salud reproductiva,
además de que se elaboren y ejecuten de tal forma que respeten y respondan a
la necesidad de las y los jóvenes.
También se refirieron al compromiso social que tienen los medios de
comunicación para difundir información veraz y actualizada sobre la salud
reproductiva, que promueva la equidad de género y rompa con los estereotipos
en vez de reforzarlos: en pocas palabras, que se muestre a la sexualidad de
manera positiva.
Es de mencionar que durante este encuentro se presentó el manual La salud
sexual y reproductiva en la adolescencia: un derecho a conquistar, dirigido
a prestadores de servicios y con todos los elementos necesarios para
planear, organizar y diseñar educación y consejería en educación sexual y
reproductiva a fin de elaborar programa para jóvenes.