Al comentar sobre su más reciente libro Cuerpo:
diferencia sexual y género, la antropóloga Marta Lamas critica tanto al
gobierno de Vicente Fox como al movimiento feminista. Al primero porque
quiere quedar bien políticamente usando el término perspectiva de género en
sus políticas públicas; y al segundo por emplear el concepto de género como
palabra mágica que soluciona todos los problemas de las mujeres.
Entre otras cuestiones la directora del Grupo de Información y Reproducción
Elegida (GIRE) sostiene que el siglo XXI tiene la gran posibilidad de
convertirse en la época del florecimiento de la diversidad sexual.
Para ello, convoca, es necesario estudiar y debatir mucho más sobre las
diferencias entre los sexos con el objeto de dinamitar el armazón cultural
del género, que es el que estereotipa las funciones de mujeres y hombres, a
la vez que limita las relaciones más justas y libres entre las personas.
En entrevista con cimacnoticias Lamas se lanza contra el gobierno de Vicente
Fox: "Al comienzo de su gestión el presidente anunció que en sus políticas
públicas aplicaría la perspectiva de género. Lo dijo para quedar bien con el
Banco Mundial, que supuestamente también impulsa ese enfoque. ¿Por qué
entonces Fox pone en su gabinete a Carlos Abascal, para quien las mujeres
deben cumplir únicamente con su función de maternidad?"
La activista del movimiento feminista en México desde los años setenta
también hace una autocrítica de cómo el movimiento organizado de mujeres ha
fetichizado la herramienta de análisis conocida como género.
"Hay grupos de personas que le han otorgado poderes mágicos al concepto de
género, lo han cosificado. Pasó de ser un instrumento de análisis, que
reivindico plenamente, para convertirse en un término que se usa sin mucho
cuidado."
"Por ejemplo", continúa, "el gobierno cree que con tener comisiones de
equidad y género se arreglan las desigualdades entre los sexos, cuando ellas
solamente se centran en asuntos de mujeres, sin entender que el problema
abarca también a los varones."
En su sobria oficina de GIRE, con el mobiliario indispensable y un amplio
ventanal que mira a una jardinera, Lamas exprime el jugo de un limón en su
café negro para luego exponer que en la mayoría de los casos el empleo del
concepto género es para alcanzar una imagen "políticamente correcta".
También califica como locura que en políticas públicas se solicite que las
estadísticas se desagreguen por género, para medir su impacto en mujeres y
hombres. Más adelante manifiesta que el término equidad de género es raro,
ya que no puede pedirse equidad en un rol para los sexos que se ha
construido e impuesto social y culturalmente.
Cuerpo: diferencia sexual y género, de editorial Taurus, es una obra que
recopila cinco ensayos de la antropóloga en los que aborda los usos de la
categoría género y las diferencias sexuales.
Entre sorbos de café y entradas y salidas de personal de GIRE a su oficina,
la profesora del Instituto Tecnológico Autónomo de México destaca como
indispensable que la discusión teórica para promover la igualdad entre
mujeres y hombres evite esquemas y al mismo tiempo se abra al análisis de
las divergencias biológicas entre los sexos, a fin de entender con mayor
amplitud la complejidad humana.
"Descontando las diferentes capacidades reproductivas entre hombres y
mujeres, las demás diferencias biológicas entre los sexos son muy
chiquititas, No hay nada amenazante en estudiar las diferencias genéticas y
hormonales entre los seres humanos; la biología nos ayudará a esclarecer
cosas y afinar diferencias para comprender lo complejo de la especie humana."
La también periodista y directora de la revista Debate Feminista asegura que
su libro no aporta nada original a las teorías sobre género, sino que llama
a las y los estudiosos del tema a no encasillarse en la discusión sobre las
diferencias de género, como producto de las normas sociales y la cultura,
sin tomar en cuenta las diferencias biológicas y sus efectos en la psique
humana.
La antropóloga lamenta que hablar de diferencias sexuales se haya convertido
en un tabú dentro del movimiento feminista. "Es necesario estudiar esas
divergencias para definirlas y que no devengan en desigualdad entre los
seres humanos."
Convencida de que la biología no tiene por qué determinar los roles sexuales
de las personas, en el siglo XXI se abren más posibilidades de relaciones
entre los sexos. "Ése es el gran desafío para los movimientos sociales que
buscan mayor igualdad en todos los sentidos, para ello hay que erradicar
prejuicios y estereotipos para dinamitar el armazón del género."
Marta Lamas, quien ha tomado diversos seminarios sobre teoría sicoanalítica,
anuncia que prepara un segundo libro para la editorial Taurus sobre las
rivalidades entre las mujeres, así como también una reflexión crítica sobre
la historia, los alcances y las limitaciones del movimiento feminista en
México.