Al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer,
el Centro Legal para Derechos Reproductivos y Políticas Públicas (CRLP) y
organizaciones no gubernamentales mexicanas presentarán la solicitud para
que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) investigue el caso
Paulina, menor a quien el gobierno de México violentó sus derechos,
negándole el recurso del aborto por violación.
De acuerdo con las organizaciones mexicanas Alaíde Foppa y Epikeia, en
México el aborto en casos de violación es legal en el primer trimestre del
embarazo, pero es casi imposible su práctica debido a la falta de
reglamentación, lo que provoca el abuso de autoridades a los funcionarios
públicos, que en el caso de Paulina antepusieron sus creencias religiosas a
sus obligaciones públicas.
"Con este caso queremos asegurar que se haga justicia a Paulina cuyos
derechos han sido gravemente violentados así como exigir al gobierno
mexicano que cumpla con sus obligaciones internacionales en materia de
derechos humanos, aun cuando sean contrarias a la moral católica", sostuvo
la subdirectora del Programa Internacional del CRLP, Katherine Hall Martínez.
Paulina, cuyo caso es conocido internacionalmente, tenía 13 años de edad en
julio de 1999 cuando fue violada por unos drogadictos quedando embarazada,
sin embargo agentes públicos y médicos del servicio de salud del Estado de
Baja California, le impidieron ejercer su decisión a interrumpir el embarazo
por medio de amenazas y presiones.
Las organizaciones que acudirán ante la CIDH buscan que México reconozca su
responsabilidad internacional por la violación de los derechos de Paulina a
una protección judicial, a su autonomía reproductiva y a su intimidad.
Igualmente esperan que el gobierno garantice el ejercicio del derecho a un
aborto legal a las víctimas de violación.
También exigirán una indemnización para Paulina y su familia al proponer al
gobierno que promueva regulaciones que establezcan el uso de la
anticoncepción de emergencia para las víctimas de violación dentro de los
servicios médicos básicos.
Las negociaciones con el gobierno mexicano empezarían una vez que la
Comisión Interamericana declare admisible la petición, sin embargo de
fracasar esta gestión el caso podría ser enviado a la CIDH, con sede Costa Rica.