El comercio no puede identificarse
como un
fin en sí mismo, sino sólo como un medio para alcanzar el desarrollo;
necesita dar acceso más equitativo a la riqueza y educación.
En tanto, los organismos internacionales deben de reconocer las
diferencias
y disparidades entre los países miembros de un acuerdo y no puede
exigir a
los países en vías de desarrollo que entren al régimen del comercio
internacional si no lo desean.
En esas cuatro premisas resumió Mourat Wahba, del Proyecto de Comercio
y
Desarrollo Humano y Sustentable del Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), las directrices que debiera seguir la política
globalizadora y de libre comercio que existe en el mundo.
En el segundo día de trabajos del Foro Global de Financiación para el
Derecho al Desarrollo Sustentable y con Equidad, los participantes de
diferentes organizaciones civiles del país coincidieron además en que
el
movimiento de comercio libre en el mundo no ha brindado mayores
oportunidades de empleo, no ha frenado la migración y está sentando las
bases para que los capitales extranjeros se apropien de las tierras de
los
campesinos, incluyendo las de los indígenas.
Aldo González, representante del Congreso Nacional Indígena, dijo que
desde
la modificación al artículo 27 constitucional, el gobierno federal
prepara
las bases legales para que la tierra pueda ser vendida a capitales
nacionales o extranjeros, transgrediendo los derechos de los indígenas.
Esa intención la está cerrando con las recientes modificaciones a la
legislación que protege los derechos indígenas porque no permite la
autonomía de estos pueblos y con las disposiciones del Tratado de Libre
Comercio (TLC), que prácticamente fomenta la participación de la
inversión
privada en el campo, dijo.
Pero los impactos del convenio comercial para el pueblo indígena no han
sido
sólo en el ámbito económico, sino también en el cultural, expuso, ya
que
debido a las escasas condiciones de desarrollo en las zonas rurales del
país, se ha impulsado la emigración hacia las ciudades de los
habitantes más
jóvenes.
El hecho de que la población más joven salga de sus pueblos, ha
ocasionado
que esas comunidades se queden sin personas para cubrir los cargos
comunitarios que necesitan y un efecto más es que no se fomenta el uso
de
las lenguas indígenas.
Sostuvo que dado que los grandes capitales tienen un interés netamente
económico, no les interesa recuperar la diversidad cultural y tiende a
eliminarla y añadió que además la intención de estos inversionistas
sobre
las áreas geográficas donde están los pueblos indígenas es por la
riqueza
energética, hidráulica y la biodiversidad que ofrecen.
Al señalar la situación que guarda el campo mexicano actualmente,
mencionó
que los campesinos y más acentuado los indígenas, viven la peor crisis
de
los últimos 30 años.
Víctor Acuña, de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio
(RMALC),
aseguró que la idea de que el TLC fomenta la inversión, oportunidades
de
empleo y frena la migración, es errónea ya que las condiciones de bajo
desarrollo que ha ocasionado en muchas zonas rurales el actual modelo
económico, han impulsado aún más la emigración.
Destacó como un riesgo el hecho de que el presidente Vicente Fox acepte
firmar con el gobierno de Estados Unidos acuerdos no convenientes para
el
país, si el presidente Bush le promete diseñar un programa similar a
"Bracero", que facilita el paso de trabajadores mexicanos al vecino
país.