Es un hecho innegable que la condición jurídica de la mujer a nivel mundial,
ha logrado cambios fundamentales, como resultado del tiempo y de las
modificaciones sobrevenidas en las costumbres sociales y políticas de la
humanidad y, en gran parte, debido a la influencia y desarrollo mundial de
los movimientos libertarios femeninos.
Las mujeres, a través de las distintas épocas, hemos desplegado grandes
esfuerzos de reflexión y acción, en la búsqueda de lograr el reconocimiento
expreso y específico de nuestros derechos.
El 8 de marzo de 1857, las obreras de la industria textil y de la
confección, realizan una gran huelga y se manifiestan en las calles de Nueva
York, exigiendo el derecho al trabajo y garantías de condiciones de trabajo
más humanas.
Otro 8 de marzo, pero de 1908, 129 mujeres obreras ofrendan su vida cuando
se produjo un incendio provocado, en una fábrica textil en Nueva York, por
reclamar iguales derechos laborales que los hombres, dando surgimiento a la
conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en 1910.
Todo lo anterior sirvió para demandar el derecho al voto y a ejercer cargos
públicos, el derecho y no discriminación al trabajo y a la formación
profesional. El derecho a la integridad física, el acceso a la cultura, a
conservar nuestros ingresos, el derecho a la tierra y a facilidades
financieras, el derecho a una vida sexual y reproductiva plena y sana, a ser
tratadas con dignidad, en fin, gozar efectivamente, en igualdad de
condiciones y oportunidades de todos los derechos.
Aunque parezca obvio que los derechos humanos, civiles, políticos y
económicos de las mujeres están contenidos en las declaraciones, leyes y
tratados, nuestro mundo cotidiano revela una realidad muy diversa. El hecho
es que la gran mayoría de las legislaciones internas e internacionales se
puede constatar que las cuestiones específicas de las mujeres reciben
tratamiento secundario y marginal.
El logro más visible de las mujeres , es el de haber colocado en la agenda
pública mundial, la temática de su situación en todos sus aspectos,
especialmente la referida a la violencia de género considerándola como un
grave problema social a nivel mundial, lograr ponerlo en la palestra
pública, significa tratar de prevenirlo, erradicarlo y sancionarlo.
Ser mujer en el mundo de hoy, no es tarea fácil. Constituye un gran desafío
en la larga lucha por el pleno reconocimiento y vigencia de nuestros
derechos, en el que hemos tenido que superar con valentía, inteligencia y
paciencia una infinidad de obstáculos.
Buscamos obtener nuestra propia visibilidad como ser social, cultural,
político y productor de riqueza y tener voz y voto, en todas las instancias
de deliberación, por la integración y plena participación de las mujeres en
el desarrollo de nuestros pueblos, que nos permitan, fundamentadas en una
claridad de propósitos, coraje y, sobre todo, valor para intervenir
decisivamente en la construcción de un nuevo mundo más equitativo.
Para lograr lo anterior, las mujeres debemos atrevernos a romper
definitivamente las cadenas que nos atan, pues como dice una de las más
bellas frases de Octavio Paz:
"La mujer vive presa en la imagen que la sociedad masculina le impone, por
tanto, sólo puede elegir rompiendo consigo misma... si se atreve a amar, a
elegir, si se atreve a ser ella misma, debe romper esa imagen con que el
mundo la encarcela".
Si todos los sistemas tienden al equilibrio según la Ley de entropía, y que
al interior de todo sistema, la posición de los elementos que lo componen,
está determinado por las relaciones que se establecen entre los mismos,
concluyo entonces en la necesidad, de atender las complejas relaciones que
se establecen entre sujeto y poder.