Su nombre es Dolores C.
Huerta y tiene más de 18 mil menciones en el buscador google.com
de internet. Dolores es una heroína, una gran mujer. Ella
acompañó a César Chávez en todas sus luchas y todavía sigue
muy activa.
Recientemente encabezó una marcha de jornaleros
agrícolas a Sacramento para pedirle al gobernador Gray Davis
que aprobara la ley de arbitraje en las disputas laborales
entre rancheros y trabajadores; finalmente aprobada el pasado
30 de septiembre.
Dolores Huerta es cofundadora y primera
vicepresidenta emérita de la Unión de Trabajadores Agrícolas
de América, AFL-CIO (United Farmers Workers of America);
además es madre de 11 hijos, abuela de 14 nietos y bisabuela
de cuatro bisnietos. Ella ha desempeñado un papel muy relevante
en los movimientos por los derechos laborales y civiles
en los Estados Unidos.
Dolores Huerta nació el 10 de abril de 1930
en un pueblo minero de Nuevo México, donde su padre, Juan
Fernández, era minero, trabajador de campo, activista sindical
y asambleísta estatal. Desde temprana edad su madre se encargó
de la educación de Dolores.
Después de terminar la escuela preparatoria,
Dolores asistió al Colegio Comunitario del Delta del Pacífico
donde obtuvo el título de profesora; sólo que no ejerció
por mucho tiempo ya que, según sus propias palabras: “No
podía ver venir a los niños a clases hambrientos y sin zapatos:
pensé que podía hacer más organizando a los jornaleros agrícolas
que tratando de enseñar a sus hijos con hambre."
COMIENZA LA LUCHA POR LOS DERECHOS
En 1955, junto con César Chávez, Dolores
fue fundadora de la sección Stockton de la Organización
de Servicios a la Comunidad (CSO, en inglés): una organización
de base popular creada por Fred Ross.
CSO emprendió una fuerte lucha contra la
segregación y la brutalidad de la policía, además de que
encabezó él registro electoral de ciudadanos latinos y mexicanos,
impulsó la mejoría de los servicios públicos y luchó por
nuevas leyes hasta conseguir que se reconocieran las necesidades
de los trabajadores del campo.
Dolores se convirtió en una eficaz activista
en Sacramento ante los legisladores, donde influyó para
que se aprobaran nuevas leyes entre las que les permiten
a los electores votar en idioma español o, a los conductores,
tomar el examen de manejo en su idioma materno.
Mientras Dolores trabajaba con César Chávez
en CSO, ambos organizaron y fundaron la Asociación de Trabajadores
Agrícolas en 1960, en Delano, California, donde Chávez vivió
con su familia por casi toda su vida. Dolores, mientras
tanto, era madre soltera con siete hijos.
Además, Dolores siguió activa en Sacramento
donde logró (en 1963) que los legisladores aprobaran leyes
para ayudar a dependientes de trabajadores desempleados
o el seguro por incapacidad laboral a los jornaleros agrícolas.
En septiembre de 1965 comienza la gran huelga
de los jornaleros agrícolas contra las corporaciones vitivinícolas:
una lucha larga y muy reprimida; cinco años después termina
con un triunfo del sindicato encabezado por Dolores y César
Chávez.
En 1966 Dolores negocia él primer contrato
colectivo. Ésa fue la primera vez en la historia de Estados
Unidos que un comité sindical de trabajadores agrícolas
negocia una contratación colectiva con patrones del sector
agrícola. Dolores fue la principal negociadora de ellos
en los que, por primera vez, se establecieron planes de
salud y prestaciones para los jornaleros agrícolas de EU.
EL OCASO DE LOS DERECHOS
En la actualidad, la tasa de sindicalización
ha bajado considerablemente en Estados Unidos. Datos de
2001 indican que sólo 13.5 por ciento del total de asalariados
en EU están sindicalizados; en 1983 20.1 de la fuerza laboral
estaba sindicalizada.
Entre los sindicatos agrícolas se observa
la misma tendencia nacional a la baja, por lo que el sindicato
fundado por Dolores Huerta y César Chávez no es la excepción.
Muchos son los factores que han influido
en el debilitamineto del movimiento obrero y campesino en
EU. La flexibilidad laboral que auspicia contrataciones
temporales y por trabajo determinado ha sido un factor importante
contra los derechos de los trabajadores y sus reclamos laborales;
lo mismo que el llamado outsourcing o subcontrataciones
con pequeñas empresas.
Mediante este sistema, grandes corporaciones
manufactureras y de servicios subcontratan partes importantes
del proceso productivo y de servicios con empresas que mantienen
políticas de contratación temporal y por obra determinada.
La llamada globalización y descentralización del proceso
productivo en muchos países ha provocado una alta precariedad
laboral.
Quizá más de la mitad de los obreros y jornaleros
en EU no tiene seguridad en el empleo y las contrataciones
de empleados de baja calificación en servicios y agricultura
son por temporada, además de que se basan en millones de
trabajadores indocumentados a quienes se les dificulta organizar
sindicatos o hacer reclamos de sus derechos.
Dolores y César Chávez combatieron desde
los años sesenta el uso de pesticidas tóxicos en la agricultura:
batalla que a la fecha no se ha ganado. Los jornaleros aún
corren riesgos de salud junto con sus familias, los consumidores
y el medio ambiente.
Gracias a los acuerdos iniciales Dolores
y Cesar lograron que se prohibiera el uso de DDT y Parathyon;
era tal el poder de convocatoria de Dolores, que Robert
F. Kennedy reconoció su ayuda para que él ganara las primarias
presidenciales del Partido Demócrata en California, en 1968,
antes de su asesinato en Los Ángeles.
Dolores dirigió el boicot nacional contra
el consumo de uvas y parte de la estrategia era llevarles
las demandas de los jormaleros de los viñedos a los consumidores.
El boicot logró que toda la industria de la uva de mesa
de California firmara un contrato colectivo de tres años
con el sindicato de trabajadores agrícolas.
ESTALLA LA VIOLENCIA
En 1973, cuando los contratos se vencieron,
los productores firmaron contratos con seudosindicatos de
los Teamsters, los cuales funcionaron como esquiroles anticampesinos
en complicidad con los patrones.
La violencia contra el sindicato de Chávez
y Huerta estalló y asesinaron a varios sindicalistas. En
una de sus últimas entrevistas, Chávez rememoró para Carmen
Cirici: "Nos mataron a dos huelguistas, hirieron a 44 y
encarcelaron a más de 18 mil de nosotros."
Con gran claridad, Chávez explicaba: "había
mucha represión, mucha policía, al gobierno le costó siete
millones vigilar la huelga; y no es que la vigilaran: es
que venían a quebrarla".
Eso pasaba el 15 de abril de 1973, mientras
Dolores Huerta ampliaba la organizacion sindical desde los
viñedos hasta los sembradíos de verduras y lechuga. El éxito
del boicot hizo que se aprobara el acta federal de relaciones
laborales en la agricultura.
En 1975 se opuso a nuevos convenios de trabajadores
temporales y estuvo activa para conseguir la amnistía a
los trabajadores con historial laboral en EU, argumentando
que ya habían pagado impuestos pero no tenían residencia
ni ciudadanía.
Diez años después se aprobó la Ley de inmigración
de 1985; gracias ella pudo regularizarse la situación migratoria
de millones de trabajadores inmigrantes.
LA LUCHE SIGUE...
Dolores Huerta ha sido detenida y encarcelada
22 veces por actividades pacíficas no violentas. Siempre
fue la principal consejera y de más confianza de César Chávez.
Por todas estas razones es por lo que quise
escribir sobre una mujer ejemplar, tanto líder como madre;
una mujer que en estos momentos, con 72 años de edad y con
problemas de salud, sigue en la lucha tal como lo demostró
en la reciente marcha hacia Sacramento.
En esa ocasión se logró que el gobernador
de California, Gray Davis, aprobara el arbitraje laboral
entre sindicatos agrícolas y patrones, a pesar del intenso
cabildeo y la fuerza de los agricultores californianos.
Bernardo
Méndez Lugo es sociólogo, ex catedrático de
la UAM-Xochimilco. Fue agregado de prensa y asuntos académicos
del consulado general de México en Atlanta; actualmente
forma parte
del equipo del consulado de México en San Francisco, California.