Ante el grave problema
del aborto y los embarazos no deseados, esta semana hubo consenso
entre sociedad civil, funcionarios de gobierno, médicos, parlamentarios
y académicas y académicos de 19 países al reunirse en Quito,
Ecuador, durante la primera Conferencia Latinoamericana y
del Caribe sobre anticoncepción de emergencia, para impulsar
este método a fin de contribuir a mejorar la salud de la población
femenina.
Durante los tres días de trabajo (del 16
al 18 de octubre) en la Conferencia, en la que participaron
también organizaciones y financiadoras internacionales,
se reconoció que tanto los embarazos no deseados como el
aborto son un problema de salud pública que puede disminuir
significativamente con el uso de la anticoncepción de emergencia
(AE).
Según sus estimaciones, cada año América
latina registra cuatro millones de abortos inducidos y 600
mil muertes debido a esta causa. Se calcula además que el
15 por ciento de las mujeres de la región serán madre antes
de los 20 años y todas las caribeñas se reproducirán antes
de esa edad.
Así, América latina es hoy por hoy la región
del mundo con el mayor índice de embarazos no deseados en
adolescentes; en tanto el aborto inseguro es una de las
principales causas de mortalidad materna en la región. En
México se sitúa como la tercera causa de muerte materna.
Los diversos grupos interdisciplinarios
y plurales representados en esta reunión plantearon la necesidad
de impulsar la anticoncepción de emergencia para que se
incluya en las normas de salud de los países latinoamericanos
y caribeños.
Más aún, la Red por la Salud de las Mujeres
de América latina y el Caribe (RSMALC) propuso su incorporación
al derecho internacional humanitario, al destacar su importancia
en el caso de las mujeres violadas; en especial en situación
de guerra.
Asimismo fue momento oportuno para recordar
que en México también hay violadas en las zonas militares
y de conflicto, como en Chiapas, a quienes sistemáticamente
se le niega la anticoncepción de emergencia.
Las bondades de este método tan satanizado
por los grupos conservadores es que permite evitar la fecundación
en un plazo de hasta 72 horas después del coito.
De acuerdo con un estudio presentado en
Quito por la International Planned Parenthood Federation
(IPPF), sólo 12 países de la región incluyen la AE en sus
normas de planificación familiar. En México las organizaciones
no gubernamentales desde hace años impulsan esta iniciativa.
En Quito se reconoció también que la negativa
de incluirlo en la normatividad sanitaria en los países
del área obedece a la ignorancia y los intereses de los
grupos conservadores muy localizados.
Sin embargo, hubo consenso en la necesidad
de que este método de emergencia esté disponible en cualquier
farmacia y sea responsabilidad del Estado ofrecerlo a las
mujeres en casos de violación sexual, “por tratarse de un
asunto de derechos humanos”.
En esta primera reunión de anticoncepción
de emergencia estuvo la abogada Luisa Cabal, del Centro
Legal para Derechos Reproductivos y Políticas Públicas (CRLP),
de Nueva York.
Cabal sostuvo que actualmente hay legislaciones
nacionales e internacionales que protegen y aseguran el
derecho a exigir que los gobiernos de América latina y otros
del mundo ofrezcan y aseguren la AE para las mujeres que
la demanden.
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Con información de Sara Lovera