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martes 6 de abril de 2004
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EL CUERPO NUESTRO DE CADA DÍA
La “guarida del tigre”, tú espalda

Carolina Velásquez* cimac | México, DF

Como señalamos en la entrega pasada, en la espalda, nuestra zona de carga, de “aguante”, los seres humanos tenemos una musculatura compleja similar en fuerza a la de un tigre, animal que –usando la metáfora de la terapeuta corporal Thérese Bertherat-- habita en este lugar, su guarida.

En el cuerpo humano --nuestro “yo soy, como bien dice James I. Kepner (Proceso corporal, 1992)-- el aspecto de los músculos varía mucho, desde los triángulos macizos de la parte superior de la espalda hasta los delgados haces como cables de la mano derecha, su forma determina la fuerza con que se contraen e influye, por tanto, sobre su función específica.

Así, los músculos más potentes son los que corren a lo largo de la columna vertebral, manteniendo la postura y aportando fuerza para levantar objetos y empujar, mientras que el más pequeño es el músculo del estribo que se encuentra en el interior del oído.

En cantidad, densidad y volumen, la musculatura de la espalda es superior a la del frente (pecho, abdomen).

Los músculos de la nuca y la parte superior de la espalda, también conocidos como estabilizadores, aportan fortaleza y permiten el movimiento complejo de esta zona. Los poderosos de la nuca --22 hablando en números— apoyan la cabeza y la mantienen recta, los superiores que se fijan en el omóplato estabilizan el hombro, nuestra articulación más móvil en el cuerpo (Atlas del cuerpo humano, 1995), otros más se fijan en las vértebras de la cintura.

Thérese Bertherat, explica la manera como funciona el tigre en su guarida (La guarida del tigre, 1990).

“Los músculos del tigre tienen garras. Al contrario de los de adelante, poseen con frecuencia dobles y triples tendones. Como ya he dicho antes, cada músculo se implanta sobre un hueso y termina sobre otro. En la unión de los dos huesos hay una articulación atravesada por el músculo. Los músculos del tigre (de la espalda) son ‘poliarticulares’. En el 97 por ciento de los casos, no sólo atraviesan y gobiernan una articulación, sino dos”.

A diferencia de los músculos de adelante, que no tienen unión entre ellos, los de la parte posterior están organizados para una acción común y coherente, dice Bertherat, están “íntimamente ligados y orientados en el mismo sentido, son solidarios y capaces de contraerse como un sólo gran músculo, de una extremidad a otra del cuerpo”. Lo molesto del tigre, agrega, es que siempre está dispuesto a contraerse y cuando lo hace impide actuar a los otros músculos, provocando deformaciones y bloqueos en varias partes del cuerpo. ¿A qué se debe que funcionen así?, lo veremos la próxima semana.

*Periodista mexicana

henavv@yahoo.com.mx

2004/BJ

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