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INTERNACIONAL
Crónicas de la vida cotidiana en el Oriente que Viene

Roger Maldonado*, enviado especial Cimac | China

Vivo en el piso 19 de un moderno edificio, de algo que parece a un Tlatelolco del DF; la ciudad de Zhuhai esta llena de estos Tlatelolcos, altos edificios en “Jardínes” como le llaman los chinos. Pienso por un momento en un 2 de Octubre, aunque creo yo que no sucederá en la nueva China. En realidad la gente se ha olvidado de las manifestaciones que pasaron en Beijing en 1989, en lo que más se parece al 2 de Octubre y solo piensan en las nuevas posibilidades del comercio.

Esta ambición de hacer fortuna anda por todos lados como un nuevo fantasma en el país. China, que en el pasado se consideraba como un ejemplo de igualdad, ahora ha cambiado a un nuevo orden social en donde hay una gran diferencia entre los pobre y los ricos. Mercedes Benz, BMW y desde este año Cadillacs, se pasean entre los peatones y las bicicletas.

¿Cómo fue que China ha crecido tanto en esta nueva versión del capitalismo-comunismo? Creo yo que es simplemente el poder de la gente. Es decir, la gran cantidad de gente y esa actitud de no hacer olas. De seguir las normas, en este caso dadas por el Partido Comunista. Los chinos tienen un sentido muy importante sobre la seriedad de la vida, el no perder “la cara”, o avergonzarse ante otras personas, que los lleva a seguir fácilmente las normas, las costumbres y el orden social de las cosas.

Cuando Deng Xiaoping dijo en Shenzhen hace 20 años que era importante dejar que este nuevo tipo de desarrollo empiece China, todos le tomaron la palabra y desde entonces empezaron a crecer en el comercio y siguen creciendo. Todos siguen al líder y nadie le contradice, así que un billón de personas decidieron entrarle a una empresa gigantesca que se llama China.

La forma de este crecimiento no ha sido muy ortodoxa. Primero los chinos copiaron los productos del Occidente, no los mejoraron como los japoneses, sino que los hicieron más baratos.

Tenían una gran población, hambrienta de empleos, con condiciones de trabajo dictadas por los nuevos patrones. China empezó una nueva etapa en donde, como otros países del Tercer Mundo, van perdiendo a la gente del campo que emigra a las ciudades, ya que allá se encuentran los empleos y las nuevas oportunidades. Más adelante veremos algunos de esos resultados.

Cuando China se abrió a los mercados internacionales, el financiamiento salió de Hong Kong y de China salieron los primeros productos baratos, sobre todo los agrícolas.

Más tarde ante la llegada de ingresos y nuevas inversiones comenzó el desarrollo que sigue maravillando al mundo. Sobre todo al mundo que ve a las personas como posibles consumidores, para seguir creciendo.

China se convirtió en la manzana de la bruja que todos quieren morder. Poco a poco China ha empezado a dejar de copiar los productos occidentales, ahora se ha desarrollado una capacidad creadora de nuevos productos.

Este país espera tener su propia marca nacional así como Japón tiene a Sony y Corea a Samsung; desde el año 2000 China ha solicitado su ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y por lo tanto debe respetar las reglas del copiright y las patentes las cuales ha olvidado de guardar durante estos años.

En China uno puede comprar el último disco de Yo Yo Ma por 18 yuans, mientras que en cualquier lugar del mundo costaría 230 yuans. Sólo que en China son simplemente copias del original. ¿Y las regalías? Bien, gracias.

Una maestra compañera de trabajo me contó que para sus regalos de Navidad - ella es norteamericana y viajará este fin de año-, invirtió 100 dólares.

Cuando regresó de sus compras me dijo que llevaba nueve Rolex, 10 plumas Mont Blanc, varios lentes Ray Ban, otras chucherías y todavía le quedó dinero para almorzar en un restaurante indio en Gombei. Me recuerda a los tres pesos que recibió Bartola, según versión de Chava Flores, “…pagas la renta, el teléfono y la luz….”

¿Cómo es posible que China pueda producir tantos productos, tan diferentes y tan baratos y aún le quede dinero para invertir en el mundo?

Simplemente es la capacidad creadora y de trabajo de su población y la gran necesidad de empleo de sus habitantes. Baste decir que una trabajadora de una fábrica de calzado en Zhuhai, que labora 10 horas diarias, seis días a la semana gana 750 pesos al mes.

Sin embargo, estos días son muy afortunados para los chinos, y aquí, todos creen en la suerte y la buena fortuna: comunistas, budistas, taoístas (aún los pocos cristianos) todos guardan algún amuleto, alguna fórmula escrita en las paredes de sus casas, en sus puertas, en las calles.

Los comercios son adecuadamente llamados, “Farmacia Buena Suerte”, “Muebles de la Casa Exitosa”, “Inversiones Afortunadas” y más. Hasta ahora en un mundo que depende de las Bolsas de Valores, controlado por las grandes corporaciones, siempre acechado por la inflación y el valor de la moneda, China ha tenido buena fortuna, ¿hasta cuando durará?

2004/RM/SM

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