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martes 22 de junio de 2004
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Dos días después de su parto
Muere indígena guerrerense por negligencia médica

Rafael Maya cimac | México, DF

En la región amuzga del sureño estado de Guerrero, las mujeres indígenas mueren por complicaciones del embarazo, parto y puerperio. A las autoridades parece no importarles, dado que la atención médica para ellas es deficiente y “discriminatoria”, acusaron hoy activistas en prevención de muerte materna.

La coordinadora de la Casa de Salud de la Mujer Indígena en la localidad guerrerense de Ometepec, Hermelinda Tiburcio, informó a Cimacnoticias sobre el fallecimiento a principios de junio de la indígena amuzga Marina Rojas, apenas dos días después de su parto en el Hospital General de esa ciudad, dependiente de la Secretaría de Salud (SS) del estado.

El fallecimiento de Marina, de 30 años de edad, se debió a negligencia médica del personal del Hospital General, ya que “no le dieron la atención adecuada” aún a sabiendas de que la joven mujer padecía insuficiencia cardiaca.

La coordinadora de la Casa de Salud de la Mujer Indígena relató que dos días después del nacimiento de su hijo, el personal médico dio de alta a Marina a pesar de que la indígena sentía “mucho dolor”. Sin tomarla mucho en cuenta, únicamente le aplicaron una inyección para calmarle el malestar.

La madre de Marina la llevó a su casa, y al momento de bañarla la joven indígena perdió la vista, quedó inconsciente y a pesar de los esfuerzos para llevarla de nuevo al hospital, falleció.

Con este deceso, informó Hermelinda Tiburcio, suman al menos cinco muerte maternas en lo que va de este año en la región amuzga de Guerrero.

Advirtió que la cifra mortal podría elevarse mucho más, ya que en el Hospital General de Ometepec, han ocurrido más fallecimientos, en tanto que autoridades del nosocomio niegan la información al respecto.

Hermelinda aclaró que el embarazo de Marina Rojas fue normal, pero que momentos antes del parto hubo complicaciones porque cuando los médicos le dijeron que caminara, ella respiraba con mucha dificultad y sin embargo, los doctores “no le pusieron mucha atención”.

Según datos oficiales, la mayor concentración de mortalidad materna en México ocurre en las zonas indígenas y rurales del sur y sureste del país, siendo los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas los que padecen la situación más dramática. En 2002, la tasa de mortalidad materna en Guerrero superó en 42 por ciento la media nacional.

Mientras el promedio nacional es de poco más de 6 muertes por cada 10 mil nacidos vivos, en esa entidad fallecen nueve mujeres por cada 10 mil nacimientos.

Hermelinda Tiburcio acusó a las autoridades de la SS de Guerrero de “no hacer caso” sobre la pésima atención que reciben las mujeres indígenas. Explicó que la falta de medicinas es el principal problema en los centros de salud de las comunidades, “porque a veces no hay ni un guante para que se revise a las mujeres, ni siquiera suero”.

Además, el trato del personal médico “no es humano”, ya que considera a las indígenas como “animales que no sienten ni piensan e incluso hasta las regañan porque tienen un montón de hijos, les echan la culpa de que se mueran porque no se alimentan bien o porque no se atienden a tiempo”, lamentó Hermelinda.

2004/RM/GV/SM

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