Tomasa Cuevas
la autora; lo señalan como un acto de justicia
Recuperan historias
de mujeres presas durante el franquismo
Cimac | Madrid
El
libro Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas,
editado por la diputación provincial de Huesca y
la Universidad Nacional de Educación a Distancia
(UNED), devuelve luz y rescata historias emocionantes de
la época franquista y levanta el manto de silencio
y oscuridad, al contar lo que sucedió.
En
un salón de actos de la Biblioteca Nacional, lleno
a su totalidad, fue el escenario donde Tomasa Cuevas, su
autora, se refirió a las historias encargadas que
introducen al lector en las historias de unas 300 prisioneras
de la postguerra.
Esta militante de las Juventudes Socialistas Unificadas
vivió en primera persona los obstáculos que
las mujeres se encontraban en su lucha por las libertades,
en el presente relata historias que no suenan a rencor sino
a esperanza. Ella, como muchas de las mujeres que cuentan
sus historias, estuvo presa en diferentes prisiones.
El libro que recoge los testimonios de las mujeres que estuvieron
en las cárceles franquistas. Mujeres encerradas y
hacinadas durante años en las prisiones del Movimiento,
privadas de derechos tan estúpidos como el de echarse
un cigarrito. Y lo peor, torturadas, sacadas de sus celdas
y fusiladas, señala el portal La ciudad de las Mujeres
en la Red.
Refleja, además, historias humanas de mujeres, a
veces, funcionarias de la República que cumplían
de manera justa con su labor. A veces, compañeras
de soldados que cumplieron con el deber de defender la legalidad
democrática. A veces, madres de hijos huidos. Casi
siempre, luchadoras. Defensoras de los derechos de la mujer.
Defensoras de la dignidad.
En
la introducción, Cuevas refiere que la historia oficial
las ocultó (a las mujeres) como si con ello se pudieran
borrar ideas. La transición las volvió a sepultar
en el silencio amparándose en la siempre socorrida
excusa del “necesario” cierre de las heridas.
CONTRA
EL OLVIDO
La
vicepresidenta primera del gobierno, María Teresa
Fernández de la Vega, afirmó que a “hay
algunos, siempre los mismos del mismo lado, que se empeñen
en creer que recordar reabre viejas heridas”.
La
funcionaria expresó que se ha vivido un acto de justicia
porque, más allá del sufrimiento que vivieron
esas mujeres, se ha intentado desterrar la desmemoria que
siempre “condena a un siempre presente débil”.
Refirió
que Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas
es una auténtica sacudida para mantener despierta
y vigilante nuestra memoria, pese a que algunos -ahora que
lo pienso siempre son los del mismo lado- se empeñan
en hacernos creer que recordar reabre viejas heridas.
Argumentó
que una comunidad democrática vital y que mira con
confianza al futuro ha de ser igualmente una comunidad del
recuerdo y que afirma la necesidad de una memoria orientada
“a la recuperación del pasado de nuestro presente”.
Por
ello, mencionó a Tomasa, a Manolita, a Josefina,
a Nieves, a todas las mujeres que sufrieron la violencia
y la represión por el sólo motivo de sus ideas”.
2005/MR/SJ

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