Plan de acción
con miras al proceso electoral de 2006
Acuerdan feministas
elaborar una agenda de las mujeres
María
de la Luz González Cimac | México, DF
Elaborar
la Agenda de las Mujeres para presentarla a los candidatos
en el próximo proceso electoral presidencial de 2006,
como parte de un Plan de Acción de 16 puntos, concluyeron
hoy organizaciones que participaron en el Encuentro Feminista
por la Reforma de Estado.
El
documento fue aprobado en el marco del Encuentro por la
Transición Democrática con Justicia y Equidad,
en el que participaron organizaciones sindicales, de derechos
humanos y de la sociedad civil realizado en el Sindicato
de Telefonistas de la República Mexicana.
Entre
los acuerdos destaca impulsar la participación de
las mujeres en el proceso de la Reforma del Estado para
construir una nueva forma de democracia y de país,
a través del fortalecimiento de las mujeres.
El
Plan de Acción incluye una campaña contra
el condicionamiento del voto electoral que promueven instituciones
gubernamentales mediante la utilización de programas
de política social.
Ligado
a este punto, las feministas acordaron revisar las reglas
de operación de los proyectos productivos y sociales,
creando criterios y mecanismos que permitan a las mujeres
acceder con mayor facilidad a recursos, sin que éstos
puedan ser utilizados como condicionantes del voto electoral.
El
Plan de Acción propone también revisar los
capítulos del campo y subsidios del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN) y otros acuerdos
comerciales que está pactando el gobierno federal.
Así
como exigir el cumplimiento del Acuerdo Nacional para el
Campo y promover el acceso de las mujeres a la seguridad
social: servicios médicos, educación y pensiones.
Otro
de los puntos es el fortalecimiento de las campañas
contra el feminicidio que desarrollan diversas organizaciones
de mujeres e integrar la perspectiva de género al
modelo de democracia y de país que está construyendo
el movimiento social.
El
documento establece que se impulsará la creación
de espacios para continuar el debate sobre el futuro del
feminismo en México, definiendo estrategias a corto,
mediano y largo plazo, e identificando mecanismos para vincular
el movimiento feminista y el movimiento amplio de mujeres.
CASO
AMLO UN DETONANTE
Por
otra parte, rechazaron la imposición del modelo económico
neoliberal que ha profundizado las desigualdades sociales
y políticas, en un pronunciamiento que leyó
la presidenta de Afluentes, Gabriela Rodríguez.
El
documento que fue suscrito por las participantes sostiene
que el desafuero del jefe de gobierno del Distrito Federal,
Andrés Manuel López Obrador, “es un
detonante para definir nuestra posición y contribuir
a recuperar el espacio entre la sociedad y las instituciones,
así como aportar en la construcción de una
ciudadanía participativa”.
La
declaración cuestiona la adopción del modelo
neoliberal en México y sostiene que éste ha
dado como resultado la pérdida de los derechos económicos,
laborales, sociales, culturales y políticos, así
como la escalada de nuevas formas de violencia contra las
mujeres trabajadoras, como en el caso de los feminicidios.
Asegura
que el modelo impone un proyecto cultural a través
de los medios de comunicación masiva y de políticas
públicas que, “entre otros aspectos, promueve
estereotipos sexistas y un sólo tipo de familia,
desconociendo su diversidad”.
Ese
modelo, agrega, atenta contra el ejercicio de los derechos
sexuales y reproductivos porque fortalece la relación
vertical y el sometimiento de las mujeres y dificulta la
capacidad de decidir sobre el cuerpo biológico y
el cuerpo social.
En
México, sostienen, este proyecto “es resonancia
de un modelo hegemónico de ideas conservadoras y
de posicionamiento de la derecha internacional”.
El
documento que suscribieron campesinas, sindicalistas y académicas,
así como integrantes de organizaciones de mujeres,
aseguran que este modelo en lugar de mejorar las condiciones
de vida, apuestan a una agenda retardataria y a un fortalecimiento
de la espera de lo religioso en lo político que busca
mantener la desigualdad de género.
Así
como debilitar los derechos humanos y las libertades individuales,
deslindar al Estado de su responsabilidad social y desplazar
los servicios de salud y educación en la familia
y, particularmente, en las mujeres.
Hoy, concluye el documento, es imprescindible que se cumplan
los compromisos multilaterales que México ha firmado
en materia de derechos humanos, en especial la Convención
para Erradicar la Discriminación contra las Mujeres
(CEDAW), la Convención para Eliminar la Violencia,
de Belem Do Pará, los compromisos de las conferencias
internacionales de la mujer y la Plataforma de Acción
de Pekín.
2005/LMG/SJ

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