Carta abierta
a los partidos políticos
Pide AI compromiso
con los derechos humanos
María de la Luz González
Cimac | México, DF
Amnistía
Internacional (AI) llamó a los partidos políticos
y a los candidatos que contenderán en las elecciones
del 2006 a que indiquen sus compromisos en materia de derechos
humanos, y la forma en que harán frente a la violencia
contra las mujeres, la impunidad, los derechos indígenas
y las reformas al sistema judicial, entre otros temas.
En
una carta abierta dirigida a los partidos políticos,
Irene Khan, secretaria general del organismo, plasmó
el diagnóstico de AI sobre la situación de
los derechos humanos en México, luego de la visita
de dos días que realizó al país al
frente de una Misión de Alto Nivel.
“La
discriminación y la violencia contra las mujeres
siguen siendo endémicas en México. Los casos
de Ciudad Juárez y Chihuahua de los últimos
doce años constituyen el ejemplo más destacado
de cómo las profundas deficiencias en el sistema
judicial y de seguridad, unidas a la discriminación
y falta de igualdad, son caldo de cultivo para la violencia
de género”, sostuvo al referirse a la violencia
de género.
Sin
embargo, aclaró que este tipo de violencia y el hecho
de que las autoridades no actúen con contundencia
en nombre de las víctimas y sus familias, no se limitan
a Chihuahua, y que es urgente aplicar políticas prácticas
que garanticen el derecho de todas las mujeres a vivir sin
violencia ni discriminación.
Estos
objetivos, afirmó, deben integrarse en la reforma
de la policía y el sistema de seguridad, que es otro
de los grandes desafíos pendientes para México,
a fin de proteger los derechos humanos, aumentar la eficacia
y garantizar el acceso a la justicia para todos, pues no
basta con aumentar las competencias de las fuerzas de seguridad
y las penas.
Aseguró
que el aumento reiterado de las competencias policiales
y judiciales para combatir la delincuencia, a lo largo de
más de diez años, no sólo no ha conseguido
resultados positivos, sino que ha exacerbado las violaciones
de los derechos humanos.
“La
reconstrucción de la credibilidad de los organismos
judiciales y de seguridad sólo será posible
si éstos mejoran tanto su capacidad técnica
como la protección de los derechos fundamentales
y si actúan con responsabilidad y transparencia ante
la sociedad a la que sirven”, afirmó.
También
recomendó delimitar con prudencia la función
de seguridad desempeñada por las fuerzas militares,
pues el ejército no está capacitado para cumplir
funciones policiales o judiciales ni es ése su cometido,
y no puede garantizar un nivel adecuado de responsabilidad
o transparencia.
Por
ello, insistió en que deben cumplirse las reiteradas
recomendaciones de los mecanismos internacionales de derechos
humanos que piden limitar el papel de la jurisdicción
militar, para que las fuerzas militares presuntamente responsables
de violaciones graves de los derechos humanos sean sometidas
a una investigación independiente e imparcial y a
un juicio en tribunales civiles para impedir la impunidad.
Sobre
el equilibrio de poderes, reconoció que si bien se
han dado avances importantes, se requiere establecer mecanismos
eficaces de rendición de cuentas y que las autoridades
cumplan con las obligaciones internacionales contraídas
por México en materia de derechos humanos.
“A
nivel federal, el poder ejecutivo no tuvo la determinación
necesaria, el poder legislativo ha dado preferencia a perseguir
intereses políticos, y el poder judicial no ha aplicado
estándares internacionales de derechos humanos en
sus decisiones”, manifestó.
Agregó
que con demasiada frecuencia se utilizan argumentos jurídicos
y constitucionales, no para garantizar la rendición
de cuentas, sino para justificar y mantener la impunidad
y la inacción, como en el caso de las mujeres desaparecidas
y asesinadas en Ciudad Juárez y Chihuahua.
Sobre
la investigación de los crímenes del pasado,
que incluyen la persecución y desaparición
de estudiantes, activistas y opositores al gobierno en las
décadas de los setenta y los ochenta, sostuvo que
prevale la impunidad y que el Fiscal Especial Ignacio Carrillo
Prieto sigue su trabajo “con resultados limitados
y, de momento, poco satisfactorios”.
Este
gobierno y el próximo, consideró, deben garantizar
la justicia, la verdad y la reparación de una vez
por todas en este tema.
Recomendó
también que se eliminen las reservas e interpretaciones
presentadas por el gobierno mexicano a tratados internacionales
claves, como la Convención Interamericana sobre Desaparición
Forzada de Personas y la Convención sobre la no Aplicabilidad
de las Limitaciones Legales a los Crímenes de Guerra
y a los Crímenes contra la Humanidad.
En
materia de derechos indígenas, sostuvo que el Congreso
no estuvo a la altura de las expectativas de muchos pueblos
indígenas con la reforma constitucional de 2001,
lo que generó una profunda frustración e indignación.
Destacó además que los defensores de los derechos
humanos siguen siendo víctimas de abusos y persecución
por su labor, pese a lo cual continúan con su trabajo.
La
secretaria general de AI sostuvo que los candidatos presidenciales
y los aspirantes al Congreso deben comprometerse a seguir
un programa de acción concreto que trate de resolver
estos problemas, y afirmó que un diálogo abierto
con organizaciones de la sociedad civil también es
esencial para establecer la forma en que han de conseguirse
estos objetivos, y para afianzar el amplio apoyo que se
requiere para garantizar su éxito.
05/LG

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