Dará
seguimiento a erradicación de violencia
Nueva representante
de convención feminista
Cimac | Argentina
La
abogada Susana Chiarotti fue designada por el Ministerio
de Relaciones Exteriores argentino como su representante
para conformar el Comité de Expertas de Seguimiento
a la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar
y Erradicar la Violencia contra la Mujer, más conocida
como la Convención de Belém do Pará,
ciudad brasileña donde la iniciativa fue aprobada
en 1994.
La
Organización de Estados Americanos (OEA) adoptó
esta convención como un instrumento legal internacional
que reconoce que toda violencia de género es un abuso
contra los derechos humanos.
El
Comité del cual Chiarotti forma parte -el cual se
reunirá por primera vez el 20 de agosto en Washington-
tendrá a su cargo, tal como sucede con todos los
organismos de esta naturaleza, el seguimiento del nivel
cumplimiento en cada uno de los países que han firmado
la Convención, informa Mujeres Hoy.
“Al
cumplirse diez años de la Convención de Belém
do Pará se hizo una reunión de evaluación.
Allí se consideró la necesidad de crear un
organismo que supervise la instrumentación de políticas
estatales vinculadas a la violencia de género y que
pueda brindar asesoramiento para que los Estados mejoren
la situación en este tema.
“Después
de muchas discusiones, se aprobó un protocolo para
la convención y se creó un mecanismo de seguimiento
compuesto por dos cuerpos: una conferencia gubernamental,
donde irán las representantes de los gobiernos, y
un comité de expertas independientes”, explicó
Chiarotti, quien desde hace ocho años también
se desempeña como coordinadora regional del Comité
de América Latina y el Caribe para la Defensa de
los Derechos de la Mujer (Cladem), red conformada por 17
países.
“Voy
a ir a integrar un cuerpo compuesto por 34 representantes;
una por cada país representado en la OEA. La reunión
será en Washington del 20 al 23 de agosto. La secretaría
de ese grupo la lleva adelante la Comisión Interamericana
de Mujeres (CIM), el organismo más antiguo de mujeres
que existe en el mundo. La CIM promovió e hizo el
borrador de la Comisión de Belém do Pará”,
agregó Chiarotti.
“El
primer desafío que tenemos es manejar datos estadísticos
para saber cuál es la dimensión del problema.
¿Por qué ningún país puede medir
la violencia que sufren sus niñas y mujeres? Porque
no se sabe en términos cuantitativos de qué
se está hablando. Algunas casos son relevados por
la policía, los jueces, algunos servicios que dan
las organizaciones civiles, pero no hay una base de datos
común”, dijo la funcionaria.
“Después
viene el tema del acceso a la justicia. ¿Reciben
justicia las mujeres que reciben violencia? Si reciben justicia,
¿por qué, por ejemplo, menos del 5 por ciento
de las mujeres violadas realiza la denuncia? Tiene que haber
alguna razón. Quizás, esa intuición
de que van a llegar a una comisaría y van a ser interrogadas
ellas; que en el juzgado el juez va a averiguar qué
tipo de mujer es; va a preguntar si es honesta o no, si
provocó al violador o no; después pueden llegar
a hacer un careo con el violador: entonces será doblemente
victimizada”, señaló Chiarotti antes
de afirmar que “acá es mancillada la persona
que pierde, no la que viola”.
Aclaró
que la violencia de género no se limita a violaciones.
“Violencia de género comprende cualquier tipo
de agresión física, psicológica, económica
o emocional ejercida contra mujeres y niñas. Comprende
tanto el espacio doméstico como la comunidad, y también
las diversas formas que asume el Estado a través
de sus instituciones”.
Chiarotti
también analizó la relación entre pobreza
y violencia. “El Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) sostiene que, a mayor pobreza, mayor violencia contra
la mujer. Eso es peligroso, porque podríamos concluir
que los pobres son violentos, o que los pobres son más
violentos que los no pobres. Eso es absolutamente falso.
La violencia está en todas las clases sociales, y
es más perversa cuanto más sube en la escala
social. El golpe se ve, pero en las clases altas, además
de que te maquillas para disimularlo, no vas a la comisaría”,
afirmó.
“El
desafío de quienes componemos la Convención,
que estaremos en ese marco dos años y trabajaremos
ad honorem, es diseñar informes y estudios. El impacto
que estos trabajos puedan tener se podrá medir en
un mediano plazo. Además, es importante que la gente
conozca esto, porque la sociedad civil puede tener un gran
impacto sobre las decisiones políticas. En cualquier
caso, también dependerá de la voluntad que
tengan los gobiernos de escucharnos o no”, sostuvo
finalmente Susana Chiarotti.
05/YT

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