CONTEXTO
Mujeres conforman
quinta parte de flujos migratorios nacionales
Miriam Ruiz Cimac
| México, DF
Cuarenta
años después del inicio de los primeros flujos
migratorios de mujeres registrados, organizaciones internacionales
e instituciones federales comienzan a mirar la desprotegida
realidad de más de dos millones de migrantes mexicanas.
De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población
(Conapo), 10.8 millones de habitantes han salido del país
en busca de una vida mejor; de ellos, 20 por ciento serían
mujeres.
La media mundial de migración femenina es más
alta: 49 por ciento entre 190 millones de migrantes, y todavía
más alta en América Latina, donde ellas superan
el 50 por ciento de personas que salen hacia países
desarrollados, de acuerdo con la mexicana Hania Zlotnik,
directora de la División de Población de las
Naciones Unidas en Nueva York.
La migración femenina, abundó, “no es
tan reciente como ahora se dice”, ya que en los años
60 era de 40 por ciento “y ha ido subiendo hasta el
nivel mundial actual, a 49 por ciento.”
Sin embargo, concuerdan especialistas en migración
y género que el porcentaje de acciones para protegerlas
es casi equivalente a cero.
La salida de las mujeres desde sus países fue uno
de los temas que atrajo especial interés durante
la reunión de expertos Migración Internacional
en América Latina y el Caribe, coorganizada la semana
anterior por la Secretaría de Gobernación,
Conapo y la Organización de Naciones Unidas.
Las mexicanas son “alrededor de una quinta parte de
los flujos migratorios nacionales” explicó
Elena Zúñiga, directora del Conapo; “cada
vez migran más con la intención de buscar
trabajo en el país vecino, y también es importante
la reunificación familiar, que es un motivo que mueve
mucho más a las mujeres que a los hombres.”
Sin embargo, coincidió con otros especialistas que
“en la actualidad ya este motivo es secundario; es
el interés por encontrar empleo lo que promueve la
migración femenina.”
“Entre las diferencias importantes con respecto a
los varones, la migración femenina tiende a ser mucho
más de carácter permanente”, indicó
la demógrafa especialista en género. Pero
las condiciones son precarias, ya que además de los
riesgos generales al cruzar la frontera por lugares inhóspitos
“también las expone a otro tipo de riesgos
y vulnerabilidades que es prioritario atender, sobre todo
en el caso de las mujeres que migran solas o con hijos pequeños.”
La violencia como parte insoslayable en la vida de las mujeres
migrantes fue el tema en el que la ONU puso el acento en
el marco del Día Internacional de No Más Violencia
contra las Mujeres.
Lourdes Colinas, integrante del Grupo Interagencial de Género
de la ONU, señala que “la salud de las mujeres,
especialmente de las parejas y esposas de migrantes varones,
puede verse vulnerada por la permanencia de los varones
en el exterior; por ejemplo, por el VIH/Sida”.
También requieren políticas públicas
las esposas que migran y permanecen aisladas en el hogar,
expuestas a perder autoestima y a ser más vulnerables
ante la violencia doméstica.
Ariel Hockman, respresentante en México del Fondo
de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus
siglas en inglés) mencionó la importancia
de cambiar el estatus de las llamadas migrantes ilegales,
porque esta situación las pone aún en mayor
riesgo de violencia.
05/MR/YT

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