Exhorto en
el Foro de las Migraciones
Recobrar
la ética como parte fundamental de la enseñanza
Soledad
Jarquín, corresponsal Cimac | Porto Alegre
El
tráfico de personas como la trata de blancas son
problemas éticos de la humanidad, sostuvo el director
de Cibai-migraciones y filósofo Giovanni Corso.
En
entrevista con Cimacnoticias, el sacerdote recordó
que ambos ejercicios de poder sobre las mujeres, principalmente,
no debe ser permitida nunca y pidió a las universidades
a recobrar la ética como parte fundamental de la
enseñanza.
La
humanidad, dijo, enfrenta crímenes de egoísmo,
basados en una explotación que no debemos permitir,
de ahí que el Foro de las Migraciones debe encontrar
soluciones y no sólo reflexiones, de lo contrario
caeríamos en actitudes de cinismo.
Uno
de los organizadores de este foro, que se celebró
aquí previo al V Foro Social Mundial, subrayó
que la convergencia de expertos y expertas debe ser la oportunidad
para encontrar soluciones concretas a situaciones deshumanas
que existen alrededor del fenómeno migratorio.
El
también profesor universitario rechazó la
actitud de los Estados, quienes convierten a las y los ciudadanos
sin documentos en delincuentes o criminales, sin haber cometido
ningún mal, excepto el de buscar un trabajo en un
país diferente al suyo.
Considerar
a la migración como un asunto de seguridad pública
es un error en el que caen de manera permanente los gobiernos,
a través del positivismo legislativo que busca resolver
criminalmente un problema jurídico y se olvida que
la población emigrante tiene derechos y obligaciones,
pero sobre todo son personas.
A
su vez, la socióloga y maestra en geografía
humana, Wandeluce Bison, apuntó que la problemática
de las mujeres en el ámbito de las migraciones debe
ser tratada de manera específica, porque son ellas
la que enfrentan mayores riesgos, amenazas y violencia.
La
especialista en políticas públicas y gestión
gubernamental recordó que la migración, especialmente
de índole internacional, hace vulnerables a las mujeres,
quienes enfrentan amenazas, violencia sexual y hasta la
explotación sexual, por lo que habría de tratar
de manera específica su problemática.
Sin
embargo, añadió, no existen programas de gobierno
específicos, como tampoco una movilización
social que permita poner esta problemática entre
las acciones públicas que favorezcan a las mujeres,
“la migración de las mujeres es considerado
como un problema inexpresivo”.
Al
término del Foro Social de las Migraciones, se destacó
que el drama de las y los refugiados es sin duda una de
las principales señales del desorden mundial, que
obliga a las personas a dejar su tierra, abandonar todo
lo que las identifica y revela en forma contundente las
contradicciones de la globalización neoliberal.
En
el mundo se estima que alrededor de 17 millones de personas
son refugiados y por tanto los más vulnerables a
sufrir la intolerancia, la discriminación o confinados
a “campos de refugiados”.
Se
recordó también que en 1995, hace 10 años,
fueron liberados 13 millones de trabajadores esclavos en
Brasil, de los cuales muchos aún carecen de documentos,
todo ello pese a las tareas por la promoción de los
derechos humanos.
2005/SJ/LR
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