En el V Foro
Social Mundial de Brasil
Rechazo
a privatización de la naturaleza y el conocimiento
Soledad
Jarquín, enviada Cimac | Porto Alegre
Tenemos
que decir no a la privatización de la naturaleza
y el conocimiento, porque son de la humanidad y no deben
pertenecer a grupos minoritarios, afirmó la coordinadora
de la organización Criola, Jurema Werneck.
Tras
participar en el diálogo “Sobre el signo de
Bios, la privatización de la naturaleza y el conocimiento”,
la especialista en biotecnología dijo en entrevista
que el tema de la privatización de la naturaleza
y el conocimiento debe ser de interés para toda la
población.
No
se trata de una discusión para unos, aquí
tienen que ver las feministas, ecologistas, economistas,
científicos, pero son también temas de interés
para la Organización Mundial de Comercio y el Banco
Mundial, porque está en juego la vida misma.
La
coordinadora de Criola (Mujer Negra, en portugués)
lamentó que algunos empresarios continúen
en su empeño por privatizar hasta el cuerpo humano,
“ahora mismo Bill Gates está empezando a privatizar
la piel humana para hacer un instrumento que dialogue con
el mouse de la computadora.
Werneck
recordó que sólo una cuantas corporaciones
trasnacionales han privatizado todo, “lo único
que nos queda es parte del aire”.
Destacó
su demanda de detener la privatización del conocimiento
y la naturaleza expuesta aquí en la presente edición
del V Foro Social Mundial (FSM) para que los otros entiendan
que somos nosotros quienes tenemos que decidir sobre la
propiedad de la naturaleza y el conocimiento.
Por
otra parte, luego de asistir al diálogo convocado
por la Fundación Heinrich Böll, la directora
del Programa de Género, Justicia y Genética
Humana del Centro de Genética y Sociedad, Sujatha
Jesudason, advirtió sobre el uso ilimitado de la
tecnología en Estados Unidos para la elección
del sexo de bebés, el diagnóstico de pre-implantación
genética y la clonación.
En
entrevista señaló que los científicos
no han sido suficientemente honestos, porque aún
cuando afirman que buscan soluciones a problemas de salud,
la experimentación carece de ética y se aplica
en las personas pobres, quienes no podrían pagar
costosas terapias en caso de que los resultados científicos
tengan resultados.
La
investigadora norteamericana agregó que la biotecnología
no resuelve las desigualdades sociales y por el contrario
aumenta la diferencia entre los países pobres y ricos,
además las “nuevas especies”, obtenidas
mediante la clonación no tendrán estas capacidades
para cruzarse ni tendrían tampoco un sentido romántico
de las relaciones interpersonales.
Jesudason
dijo que estas nuevas tecnologías “elección
del sexo, el diagnóstico de preimplantación
genética y la clonación” son una nueva
eugenesia para el consumidor, donde se podrá determinar
el sexo de un bebé y elegir hasta sus capacidades,
así como desechar aquellos que no reúnan las
características de quien hace el pedido.
La
especialista en biotecnología o “tecnología
roja” urgió en la necesidad de contar con reglamentos
globales para establecer límites a la ingeniería
genética humana pues desconocemos el impacto que
tendrá en el futuro, pero en el presente sabemos
que algunas de sus técnicas son cuestionables.
2005/SJ/LR
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