Hermana
de desaparecido reclama justicia
Coludidos,
gobierno y CNDH en desaparición forzada
María de la Luz González Cimac | México, DF
Diana Martínez Dueñas lleva más de
cuatro años exigiendo justicia para ella y su familia
sin recibir respuesta, sin que ninguna autoridad le diga
dónde está su hermano Alejandro Martínez
Dueñas, desaparecido el 30 de junio de 2001 por agentes
de la entonces Policía Judicial Federal (PJF) y policías
estatales en la ciudad de Colima.
La
de Alejandro es la primera desaparición forzada registrada
en el sexenio de Vicente Fox: ocurrió a solo seis
meses de su toma de posesión y en plena restructuración
de la PJF que, a los pocos meses, se transformó en
la actual Agencia Federal de Investigación (AFI).
Desde
la desaparición de su hermano, esta mujer, un ama
de casa y madre de tres hijos, emprendió su propia
investigación. Sola, sin ayuda de nadie, reunió
pruebas, testigos, y logró documentar la intervención
de los agentes federales en la detención ilegal de
Alejandro y de su amigo José de Jesús González
Medina.
Las
investigaciones oficiales, tanto de la Procuraduría
General de la República como de la Comisión
Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) se basan, prácticamente
en 100 por ciento, en las pistas y evidencia reunidos por
Diana. Sin embargo, no ha logrado que se castigue a los
responsables y que los jóvenes sean presentados.
En
su búsqueda de justicia ha acudido a Fox, al entonces
secretario de Gobernación, Santiago Creel, al ex
procurador general de la República, Rafael Macedo
de la Concha, y a la CNDH, y ha denunciado en todos los
foros posibles la red de complicidades que protege a los
secuestradores de Alejandro y Jesús.
Después
de tocar todas las puertas, de sufrir el acoso e intimidaciones
de los que han sido víctimas tanto ella como su familia,
asegura estar decepcionada del “gobierno del cambio”,
del sistema de procuración de justicia y de la propia
CNDH, a cuyo titular, José Luis Soberanes, acusa
de estar coludido con el gobierno federal para encubrir
a los responsables de la desaparición de Alejandro.
Y
es que, pese a todas las pruebas aportadas por Diana, el
organismo consideró que no había evidencia
suficiente para establecer que Alejandro había sido
víctima de desaparición forzada y así
lo estableció en la recomendación 09/2005,
que emitió sobre el caso el pasado 16 de mayo.
Diana
afirma que la CNDH omitió mencionar en su recomendación
que el 16 de marzo de 2004 personal de la Cruz Roja en Colima
confirmó a visitadores del organismo que en los días
en los que desaparecieron Alejandro y Jesús, un agente
de la PGR, al que identificaron por el apellido de Requena,
lo llevó a la institución, golpeado y esposado
junto con otro joven.
“El
personal de la Cruz Roja manifestó ante la CNDH que
es común que los agentes de las corporaciones policiacas
lleven a personas en ese estado. El agente Requena solicitó
un certificado médico en el cual se hiciera constar
que dichas personas (Alejandro y el otro joven) no tenían
lesiones, aunque se presentaron esposadas y golpeadas”,
explica Diana.
La
CNDH omitió también un elemento indispensable
en todo caso de desaparición forzada, que es la de
exigir la presentación con vida de las personas desaparecidas,
en este caso de Alejandro y Jesús.
Por
ese motivo, afirma, la recomendación de la CNDH está
incompleta y carece de elementos suficientes para lograr
una actuación plena, total y expedita de las autoridades
correspondientes, a fin de lograr que se presenten informes
contundentes y se finquen responsabilidades a los culpables.
Denuncia
también que ni la PGR ni las autoridades del gobierno
de Colima han realizado acción alguna para localizar
y presentar con vida a los dos jóvenes, “situación
que pone en entredicho la efectividad y ética de
dichas instituciones”.
Por
el contrario, acusa, la PGR se ha dedicado a obstaculizar
tanto las investigaciones oficiales como las gestiones que
realiza la familia Martínez Dueñas, “y
se ha dedicado a intimidarnos a mí y a mi familia,
integrando un expediente con información de actividades,
domicilios, teléfonos y copias de identificaciones
personales de todos nosotros”.
Ante
la falta de respuesta del Estado mexicano y lo que considera
complicidad de la CNDH, Diana ha decidido recurrir a las
instancias internacionales y ya solicitó la intervención
en su caso de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos
Humanos, Louise Arbour, y de organismos como Amnistía
Internacional.
05/LG/GM

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