No basta
endurecer las leyes, dice UNIFEM
Una realidad,
el trabajo infantil en México
Cimac | México, DF
En México, el trabajo infantil es una realidad que
a veces se busca ignorar. Theresa Kilbane, oficial del proyecto
de protección a la infancia del Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF), reconoce que nuestro país
ha avanzado en la disminución de la tasa de trabajo
infantil, sin embargo advierte la necesidad de intensificar
esfuerzos, pues todavía hay 3.3 millones de niñas
y niños de entre 6 y 14 años que realizan
diversas labores
El
solo hecho de endurecer las leyes contra el trabajo infantil
no basta, dado que "en algunos casos cuando sólo
se ve desde la perspectiva de la ley y no los impactos sociales,
se hace más daño”.
Y
ejemplifica: “Hace varios años en Bangladesh,
donde UNICEF y la comunidad internacional cerró todo
el trabajo infantil con las alfombras, el impacto a la niñez
era terrible; porque no había una alternativa. Se
tiene que abatir conjuntamente con la aplicación
de la ley y desarrollar sistemas de apoyo a la familia que
puedan compensar esta falta de recursos que son necesarios.
La aplicación de la ley es importantísima,
pero también tenemos que ir de la mano con programas
sociales y otros mecanismos para estar seguro que no estamos
haciendo un daño".
Al
abundar sobre el caso de México, agrega: "Ya
no hay niños trabajando en Mexicali por la aplicación
de la ley y del Tratado de Libre Comercio, pero tampoco
hay guarderías o lugares seguros para los niños.
Puede ser que estén en condiciones hasta peores,
porque ya no están en el campo con sus padres, están
con un hermano mayor, una tía o vecina, en la casa
solitos. Es un ejemplo donde la ley aplicada sin un sistema
de apoyo social a servicios básicos como guarderías,
afectó más de lo que ayudó".
"Desde
la perspectiva de UNICEF tenemos que poner más atención
y recursos en el sector educativo para que haya una oferta
adecuada, porque a veces los padres toman una decisión,
mejor que mi hijo esté trabajando a que esté
en una escuela donde no está el maestro o no tiene
ni libros. Tiene que cambiar la fuente de empleos, el pago
de sueldo mínimo debe ser suficiente para que las
niñas y los niños no tengan que trabajar".
De
acuerdo con Theresa Kilbane, México cuenta con la
riqueza (es la economía 14 del mundo) para reducir
la incidencia de trabajo infantil; pues a pesar de ser uno
de los países más ricos de Latinoamérica
en las estadísticas de este rubro está a media
tabla, por debajo de países más pobres como
Nicaragua y Panamá.
Desdichadamente
aún encontramos a infantes trabajando en las formas
más denigrantes y aunque hemos endurecido muchas
leyes y firmado acuerdos internacionales, basta darse una
vuelta por la zona de La Merced, en la ciudad de México,
para encontrarnos niñas de menos de 15 años
prostituyéndose a plena luz del día, abunda.
Cifras
Según
el documento Evolución y características demográficas
del trabajo infantil en México, publicado por el
Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI): "En 1995, el volumen
de trabajo infantil estimado en el país fue de 3.6
millones, cifra que aumentó a cerca de 3.9 millones
en 1996.
A
partir de 1999, el volumen desciende hasta ubicarse en 3.3
millones en 2002, una disminución de alrededor de
300 mil niños y niñas en el periodo analizado.
Del total registrado en 2002, el trabajo económico
representó 45.3 por ciento y el doméstico
54.7 por ciento Por sexo, 71.6 por ciento del primero es
efectuado por los niños y 67.9 por ciento del segundo
por las niñas".
Es
una realidad dolorosa que está bajo nuestras narices
y que pretendemos ignorar. Vemos niñas haciendo la
labor doméstica sin prestaciones y al capricho de
cuando sus patrones las corran sin liquidación siquiera,
en ocasiones embarazadas por el júnior. Incluso en
los camiones de la basura del gobierno capitalino aparecen,
aunque no fueron contratados abiertamente por las autoridades,
sus tutores que ostentan el puesto recogen la basura casa
por casa para ganarse una propina y dejan a los niños
recibiendo los botes en el camión, a veces pareciera
que el peso les gana pero se las ingenian para hacer su
trabajo.
Otros están en condiciones insalubres recolectando
basura para poder tener para el taco, muchos prefieren fingir
que no existen salvo cuando les insultan, pues les ensuciaron
el carro tratando de limpiarles el parabrisas. En la Encuesta
Nacional de Empleo no están incluidos, cual si por
ese hecho ya no hubiera trabajo infantil en México,
destaca el texto.
La
especialista en derecho laboral y protección al menor
del Instituto de Investigaciones jurídicas de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
María Patricia Kurczyn Villalobos, expone "Yo
no diría que el trabajo infantil está prohibido,
sino que está protegido; porque si partimos de la
base que el trabajo es un derecho humano fundamental, no
le podemos negar el trabajo a nadie, independientemente
de la edad que tenga. Un niño tiene derechos y cuando
no le podemos satisfacer los adultos sus necesidades fundamentales
para sobrevivir, no podemos negarle que él busque
la manera de hacerlo.
Lo
que necesitamos entender es que no podemos permitir que
los infantes deban buscar cómo sobrevivir, ni que
se les explote por su necesidad. La especialista indica
que hay excepciones en la ley, por ejemplo de los niños
actores.
La
jurista agrega: "Una cosa es lo que dice la ley y otra
lo que dice la realidad. Aquí hay una confrontación
de problemas legales y problemas sociales, tenemos una regulación
extraordinaria pero estos asuntos del trabajo infantil rebasan
la realidad. Por ejemplo, los que están en el sector
informal quedan fuera de la regulación, porque no
hay un patrón directamente, no sabemos si son los
propios familiares quienes los explotan".
2005/GV/GM

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