Miriam
Ruiz, enviada Cimac | Nueva York
Los
acuerdos consensuados por 186 países en favor de
los derechos de las mujeres peligran ante el intento de
la administración Bush, El Vaticano y otras fuerzas
conservadoras para revertirlos.
Mientras
que se espera que México, a través de la jefa
de la delegación Patricia Espinosa Torres, reafirme
hoy ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
los compromisos hechos en Pekín China hace 10 años
por las mujeres, mañana miércoles Estados
Unidos podría hacer lo contrario.
En
la 49 Sesión de la Comisión de la Situación
Jurídica y Social de la Mujer se busca que, tras
informar sobre las acciones que cada estado implementó
en una década para lograr justicia y equidad para
las mujeres, los países ratifiquen su apoyo pleno
a esta Plataforma de Acción.
Sin
embargo, la organización estadounidense Feminist
Majority advirtió que en reuniones privadas aquí
en la ONU, la administración Bush ha pedido revisiones
al documento para introducir una enmienda que asegura que
la Plataforma de Acción no crea nuevos derechos humanos
internacionales ni incluye el derecho al aborto.
Una
nota publicada hoy por The Guardian confirma lo anterior
al abundar que el jefe de la delegación estadounidense,
Sichan Siv rechaza derechos tales como los derechos sexuales
y reproductivos.
UN
“DOCUMENTO PELIGROSO”
Por
reconocer que las mujeres tienen derecho a determinar cuando
y cómo ejercen su vida sexual, la Plataforma de Acción
de Pekín --que propone estrategias también
para reducir la pobreza y analfabetismo femenino en el mundo--
es considerado peligroso por los grupos conservadores en
esta nación.
Leticia
Ramos, que fungió como asistente del secretario de
la ONU en tiempos de la Tercera Conferencia Mundial de la
Mujer en Nairobi, explicó que la discusión
de este documento en particular tiene que ver con la semántica
propia del lenguaje diplomático.
Así,
será la arena del lenguaje donde las activistas pueden
presionar para la ratificación de la plataforma,
abundó en entrevista la ex senadora filipina.
La
tarea tanto de grupos conservadores como progresistas en
los interminables pasillos de la ONU será convencer
a los integrantes de sus delegaciones para que el documento
contenga sus posiciones.
Pero
hoy “la ONU, como espacio de equidad, ha sido secuestrada”
la hindú Devaki Jain al criticar al gobierno de Estados
Unidos porque hoy esta instancia “no sea un mejor
instrumento para las mujeres.”
Aunque
llegaron seis mil mujeres de organizaciones civiles hasta
esta sede de la ONU, ambas veteranas de las conferencias
mundiales sobre mujeres, consideran que hasta dos mil de
ellas podrían estar financiadas por las bien organizadas
y prósperas organizaciones de derecha.
Reconocen
que mientras que las feministas y grupos progresistas cuentan
con recursos limitados, las jóvenes conservadoras
están bien preparadas para hacer su trabajo.
2005/MR/LR