Soledad
Jarquín, enviada especial Cimac | Nueva York
Un
rotundo ¡no! a los fundamentalismos, una Organización
de las Naciones Unidas (ONU) laica y democrática,
así como el derecho internacional al aborto, expresaron
hoy las mujeres de América Latina y el Caribe durante
la 49 Sesión de la Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer (CSW).
Luego
de que Estados Unidos retirara la enmienda que ponía
en riesgo una declaración de esta revisión
y evaluación de Pekín + 10, la voz de las
mujeres latinoamericanas se escuchó cuando la mexicana
Marusia López Cruz, integrante de la Comisión
de Seguimiento, habló en la asamblea general de la
ONU, durante la 49 Sesión de la CSW.
Durante
su participación esta tarde, reafirmó el valor
de la Plataforma de Acción de Pekín (PAM)
como confluencia entre los gobiernos y la sociedad civil,
por la construcción de un mundo justo, igualitario
e inclusivo, y por ello componente fundamental e irremplazable
de las agendas democráticas.
Sin
embargo, advirtió la también responsable de
la coordinación mexicana de Pekín + 10, la
PAM se ve obstaculizada por tres fuerzas hasta ahora innombradas
en la 49 Sesión de la CSW, señaló refiriéndose
al impacto y la exacerbación del modelo neoliberal,
el militarismo y los fundamentalismos.
López
Cruz explicó que el neoliberalismo ha devaluado los
derechos humanos, en especial en su dimensión económico
y social y más gravemente los derechos de las mujeres.
El
militarismo, añadió, ha globalizado las guerras
y torturas, e incursiona en los países de la región
para expandir la hegemonía imperial; mientras los
fundamentalismos pretenden avasallar el carácter
plural, ciudadano, democrático y laico de los Estados
e invalidar el derecho de las mujeres a tener derechos.
La
representante de las mujeres de América Latina y
el Caribe se refirió al chantaje sistemático
y grosero hacia los gobiernos de la región por parte
de “aquel que desde su visión imperialista
cree que sus monedas pueden comprar la soberanía,
la dignidad y las voluntades de los otros”.
También
criticó la injerencia constante de las religiones,
en especial de aquellas que tienen estatus de observadores
de la ONU, lo que ha derivado en que estos Estados (Estados
Unidos y el Vaticano) son los que menos convenios internacionales
de derechos humanos y medio ambiente han firmado.
ONU
LAICA Y DEMOCRATICA
Las
mujeres de América Latina y el Caribe demandaron
–a través de Marusia López Cruz- que
la ONU sea una institución laica y democrática,
con reglas claras y universales y no rendir pleitesía
a visiones particulares ni a visiones divinas.
No
deben, agregó enfática, estar sujetas a las
arbitrariedades de un Estado que pretende desconocer los
derechos ya conquistados de las mujeres en la PAM y en convenciones
internacionales como el Comité para la Eliminación
de todas las formas de Discriminación contra la Mujer
(CEDAW) y los Pactos de Derechos Civiles y Políticos
y de Derechos Económicos Sociales y Culturales.
Cruz
López recordó que la ONU pertenece a las naciones,
y “nuestros pueblos quieren que se expandan los derechos
de todas las mujeres, de las millones que viven en pobreza,
de las desplazadas por la guerra o la miseria, de las que
pagan con sus vidas las patentes de las transnacionales,
de las que por su raza, etnia, orientación sexual
o edad son discriminadas y postergadas”.
ABORTO
DERECHO INTERNACIONAL
Y
para que nadie muera por abortos ilegales –pese a
la soberbia imperial- la representante de las mujeres de
Latinoamérica y el Caribe, demandó a las Naciones
Unidas contribuir a la consagración de nuevos derechos.
Hoy,
puntualizó Marusia López Cruz, más
que nunca recuperemos la Plataforma de Acción de
Pekín como un poderoso instrumento hacia un mundo
con equidad, igualdad, justicia y democracia.
2005/SJ/LR