Impide esa
posición homologar leyes de aborto
Temen los políticos
a la iglesia católica
Silvia
Magally Cimac | México, DF
El
temor de los políticos para homologar las causales
del aborto legal en todo el país, tiene nombre y
apellido: la iglesia católica, afirma la directora
de Grupo de Información en Reproducción Elegida
(GIRE), Marta Lamas.
La
antropóloga señala que ningún partido
desea desatar una campaña en su contra desde los
púlpitos de la iglesia católica ni las y los
legisladores católicos desean ser excomulgados, menos
aún, en los estados de la República.
La
activista advierte que aunque existen propuestas moderadas
para homologar las causales del aborto legal, hay resistencia
o simplemente desinterés de los partidos políticos
para modificar la ley en la materia.
Sin
embargo, afirma que ni las iglesias ni el Estado pueden
intervenir en la decisión de un aborto, tras advertir
que al respecto, existe en las democracias occidentales
un consenso en el sentido de no regirse por leyes divinas
sino por acuerdos sociales.
En
el texto “Los derechos reproductivos de las y los
adolescentes y un necesario servicio de salud sexual y reproductiva”,
la promotora de la despenalización del aborto, señala
que el papel del Estado debe limitarse a garantizar a todas
las mujeres el acceso a buenos servicios de aborto en los
hospitales públicos.
Respecto
al aborto legal considera necesario reconocer el derecho
de la población a beneficiarse del progreso científico
y tecnológico, así como el derecho a utilizar
la gama de métodos abortivos, siendo obligación
del Estado suministrar todos aquellos cuya eficacia y seguridad
estén acreditados así como proporcionar a
las usuarias las mejores alternativas terapéuticas.
En
su análisis, menciona que hasta ahora el Distrito
Federal es la entidad federativa con las leyes más
avanzadas en la materia, donde el aborto dejó de
ser un delito bajo ciertas causales en el año 2000,
gracias a la llamada “Ley Robles”.
A
partir de entonces tanto la Procuraduría General
Justicia como la Secretaría de Salud del Distrito
Federal emitieron diversas normas que regulan los procedimientos,
servicios y obligaciones de los servidores públicos
respecto a la realización del aborto legal.
De
esta forma, la Ciudad de México se convirtió
en la entidad con la ley más progresista y los procedimientos
más claros en materia de interrupción legal
del embarazo, comenta la antropóloga.
INDIGNACIÓN
PARA COLAPSAR PREJUICIOS
Asegura
que sólo una sociedad en verdad indignada ante una
ley anticuada y discriminatoria hará posible que
se colapsen los prejuicios contra el aborto y se instaure
un tratamiento jurídico respetuoso y socialmente
igualitario.
Cabe
señalar que hasta ahora únicamente el Partido
de la Revolución Democrática, ha asumido el
tema de la maternidad voluntaria.
“El
debate sobre la penalización-despenalización
del aborto plantea el reto de decidir sobre un conflicto
en el que están implicados principios democráticos
fundamentales: la libertad de conciencia, el laicismo, el
derecho a la no intervención del estado en cuestiones
de la intimidad y privacía”, asevera Lamas.
El
fundamento de los derechos reproductivos –prosigue-
es que la maternidad gozosa y compartida debe contar con
la posibilidad de interrumpir un embarazo no elegido.
Y
destaca que aunque los derechos reproductivos contradicen
a la ideología católica, es creciente su reconocimiento
en la Constitución y en los tratados internacionales.
A
pesar de ello, dice, resulta insuficiente el reconocimiento
de los derechos reproductivos como derechos humanos, cuando
se carece de mecanismos que permitan la protección
real de la normatividad en la materia.
Para
la defensora de los derechos de las mujeres, “cuando
la sociedad cambia y las leyes no reflejan esas transformaciones,
el orden social entra en conflicto” y, si bien en
México, es cierto, que en la legislación subsisten
restricciones contra el aborto, la securalización
se ha ido extendiendo poco a poco y los valores morales
en la ciudadanía han cambiado, de tal forma que el
aborto no es mal visto por la sociedad.
Ello
explica que ningún partido político, ninguna
decisión parlamentaria, ninguna consigna gubernamental
persiga o de un tratamiento criminal ante los tribunales
de justicia a las mujeres que interrumpen sus embarazos.
“En
México como en otros países latinoamericanos
el peso simbólico de la iglesia católica esconde
las muertes y tragedias de las mujeres que recurren a la
práctica clandestina del aborto, ante el tibio y
lento reconocimiento jurídico del derecho de las
personas a decidir en cuestiones relacionadas con sus cuerpos”,
finaliza la directora de GIRE.
2005/SM/SJ
|