Miriam
Ruiz y Soledad Jarquín,
enviadas especiales cimac | Nueva York
Para
lograr la equidad de las mexicanas, como se acordó
hace una década en la Cuarta Conferencia Mundial
de la Mujer en Pekín, tendrán que pasar mas
de 100 años y ningún país en el mundo
conocerá la igualdad entre hombres y mujeres en menos
de 50 años.
Aunque
en casi todas las escalas de índices de equidad de
género, México se encuentra entre los países
medios, el gobierno apenas ha cumplido el 26.4 por ciento
de las metas acordadas por más de 180 naciones en
1994, para el avance de las mujeres.
De
acuerdo con el Índice de Compromiso Cumplido Latinoamericano
(ICC), presentado aquí en la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) por el Fondo de Desarrollo
de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) y la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), entre 1995
y 2003, hubo un retroceso en el área de salud sexual
y reproductiva.
Sin
embargo, con esta medición en la que participó
la organización no gubernamental Equidad de Género:
Ciudadanía, Trabajo y Familia, México reportó
75 por ciento de las metas acordadas en el tema de mujeres
y pobreza.
Entrevistada
en Nueva York durante los trabajos de la 49 Sesión
de la Comisión de la Condición Jurídica
y Social de la Mujer (CJSW), donde se evaluaron los logros
en una década desde los compromisos hechos en Pekín,
Lucía Pérez Fragoso, coordinadora del ICC
en México, abundó sobre los resultados.
Dijo
que para la medición de avances, en 18 países
de América Latina y el Caribe, se acordó analizar
únicamente datos oficiales, por lo que un programa
como Oportunidades “salta” en los índices
de medición de pobreza.
De
mantenerse el mismo paso, abundó la economista y
feminista, no se logrará la equidad económica
para las mexicanas antes de 65 años ni la equidad
política en 107 años.
COMPARACIONES ODIOSAS
Mientras
que Chile avanzó en seis puntos porcentuales desde
1995 en el cumplimiento de las metas adquiridas en Pekín,
al pasar del 69 por ciento al 75.2 por ciento y ubicarse
como el país con los mayores logros para la población
femenina, México se estancó con un avance
de 66 por ciento entre la última administración
priísta y la primera panista.
Delante
de México se ubicaron en el ICC general, República
Dominicana con el 72 por ciento de metas avanzadas, Panamá
con 69 por ciento, Paraguay y Venezuela con 68 por ciento.
El Salvador, con las heridas frescas de la guerra civil,
tiene al igual que nuestro país un avance de 66 por
ciento.
La
República Dominicana logró 97 por ciento de
la meta de salud sexual y reproductiva, mientras que los
mayores avances en el acceso al poder son de Costa Rica
con 46 por ciento de metas cumplidas.
Cabe
señalar que para medir la participación femenina
y acceso al poder se toman en cuenta el número de
mujeres en los parlamentos, ministerios y posiciones ejecutivas
en los gobiernos de todos los niveles, así como su
participación para dirigir partidos o instancias
como el Instituto Federal Electoral (IFE).
OTRAS ODIOSAS COMPARACIONES
Por
otra parte, México tampoco obtiene “estrellita”
en el Monitoreo Global llevado a cabo por la Organización
de Mujeres para el Ambiente y el Desarrollo (WEDO), fundada
por la legendaria Bella Abzbug por promover la participación
de más mujeres de países pobres en el ámbito
de las Naciones Unidas.
De
acuerdo con el Monitoreo Global, el reporte oficial de las
mexicanas indica que conforman el 22 por ciento del poder
legislativo mientras que Costa Rica y Argentina tienen un
35 por ciento de legisladoras en sus congresos,
Igualmente,
la WEDO compara a México, El Salvador y Panamá
en cuanto a la brecha de analfabetismo en las mujeres. Y
nos compara con Guatemala a la hora de medir la brecha campo-ciudad
en lo que toca a la fertilidad, por arriba de Brasil.
En
tanto que la publicación de la Encuesta Mundial de
Mujeres preparada por la Oficina de Estadística de
la ONU sitúa la legislación sobre licencia
de maternidad en México (12 semanas con sueldo) a
la altura de Angola, Gambia o Marruecos, mientras que Noruega
otorga 18 semanas a la madre y 26 semanas extra a la madre
o padre que esté a cargo del recién nacido.
Este
atlas estadístico detalla también un salto
positivo en México para equiparar los sueldos para
mujeres con los de los hombres al pasar de una diferencia
hasta de 50 por ciento entre unos y otras hasta “solamente”
30 por ciento.
Pero
al mismo tiempo, la ONU advierte sobre el creciente fenómeno
de mujeres trabajadoras en el sector informal urbano de
un 55 por ciento en México frente a 30 por ciento
en Sudáfrica.
Mientras
que Hong Kong y las dos Coreas –por mencionar dos
países todavía considerados en desarrollo—todas
las mujeres reciben atención prenatal, la ONU reporta
que en México solamente 71 por ciento tienen acceso
a este servicio básico de salud.
Como
consuelo, quedan algunos datos: en el africano Benin 97
por ciento de mujeres están en el sector informal,
en Nepal 66.9 por ciento de las jóvenes no saben
leer y hasta 89.2 por ciento de las mujeres mayores tampoco.
Y en Afganistán solamente ocho por ciento de las
mujeres recibe atención en el embarazo.
EL
INFORME DE KOFI ANNAN
Más
tolerante con los estados-miembro aparece el informe del
secretario general Kofi Annan sobre el Examen de la Plataforma
de Acción de la Mujer (PAM), que es una recopilación
de los cuestionarios enviados a los países para esta
evaluación que inició el 28 de febrero y culmina
el 11 de marzo.
El
secretario general destaca la creación de cuotas
para promover más mujeres en puestos de elección
en México, los apoyos monetarios para mujeres pobres
con Oportunidades, los presupuestos desagregados por sexo
de la federación y la tipificación de la violación
conyugal como un delito.
APARECEN
LAS MUJERES EN CIFRAS
Uno
de los grandes compromisos adquiridos por las naciones hace
una década en Pekín fue hacer visible la problemática
entre hombres y mujeres mediante el uso de las estadísticas.
Todas las personas que se han dedicado a esa tarea coinciden
en que es pesada y requiere constantes ajustes, pero se
han podido generar las llamadas estadísticas desagregadas
por sexo.
Apenas
hace 30 años, cuando se llevó al cabo la Primera
Conferencia Mundial de la Mujer en la ciudad de México
en 1975, ni siquiera se entendía que relación
había entre el avance de las mujeres y la fecundidad,
y tres décadas después la discriminación
es un factor decisivo entre la vida y la muerte para las
mujeres indígenas.
2005/MR-SJ/