CRITERIO
PROPIO
Fracasa Madrazo
Marta Guerrero González*
Cimac | México, DF
Roberto
Madrazo perdió la oportunidad de recuperar terreno
durante su encuentro con Moreno, al que ellos llamaron debate.
De toda la puesta en escena lo mejor fue el moderador Carlos
Ramos Padilla, quien de manera profesional y generosa brindaba
oportunidad tras oportunidad para que en verdad se entablara
el debate entre los dos suspirantes.
El
gran perdedor es Madrazo, porque no pudo levantar el ánimo
y porque no concreta lo que debiera ser su proyecto de nación.
Pudimos apreciar que no convence en el discurso y que corre
el grave riesgo de ser derrotado en los discursos por sus
contrincantes.
El
PRI, hoy en la tercera posición para llegar a la
meta, dista mucho de poder recuperar la presidencia de nuestro
país. El golpe -muchos opinan que el autogolpe- asestado
con el asunto de Montiel es difícil de sortear. Para
que el tricolor se recuperara tendrían que declinar
los dos precandidatos y encontrar un político con
prestigio.
La
guerra sucia apenas se dio entre los propios militantes
dentro de los partidos; falta lo peor: los ataques de la
oposición, y ahí es donde Madrazo no podrá
mantener la lucha.
El PRI está vivo, cierto, pero la evaluación
tendría que discutirse dentro de los términos
de qué tanto se ha ganado gracias a la conducción
del ex presidente del partido y qué tanto fueron
los gobernadores quienes sacaron adelante los triunfos en
los estados.
Muchos
militantes y dirigentes estatales no tienen pudor para expresar
su molestia y franca oposición hacia Madrazo, prácticamente
en dos vertientes: la falta de apoyos en materia de recursos
y capital humano y, el desinterés del ex presidente
del partido por los líderes priístas de los
estados donde Roberto no era amigo del gobernador, es decir,
por aquéllos que no formaban parte de su séquito
o camarilla, como lo llamó Elba
Esther. Para ejemplos están Oaxaca y Veracruz.
Por
eso está en duda verdadera la popularidad del tabasqueño;
incluso se hablaba en algunos de los estados del norte,
a raíz de la declinación de Montiel, de que
si quedaba Madrazo los priístas darían su
voto a López Obrador. Es verdad: existe, como nunca
antes, la amenaza del rechazo de la militancia al candidato
de su partido, y ese capital se iría a la izquierda
o al símil que tenemos en México, que es el
PRD.
Mucho
perderá Madrazo si cuanto antes no logra convencer
a todos los operadores políticos -o por lo menos
a la mayoría- que levantaron la campaña de
Montiel hasta ponerlo doce puntos arriba que la de su rival.
Lo malo es que en política apoyar a uno significa
oponerse al otro, estar en su contra.
Como
colofón, Madrazo no sabe sumar ni repartir. Un candidato
que no convence a los de casa por falta de credibilidad,
menos convencerá a los de fuera. El PRI, en estas
condiciones, se perfila al tercer lugar en el 2006.
*Periodista
mexicana
05/MG/YT

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