OPINIÓN
Un presidente
¿lengua larga?
Soledad Jarquín
Edgar* Cimac | México, DF
Hay
ecos que son inmediatos. el mío llega tardío,
pero llega y lo hace, como nos ha sucedido a todas, en medio
de la vorágine de notas sobre política. ¿Política?
Se asustarían los clásicos de nuestro estilo
de hacer política.
Hace
algunas semanas pedí que por favor alguien callara
al presidente, pero en México el Presidente es el
Presidente. El viejo estilo está, permanece, sigue
impuesto: se llama patriarcado. Ahora le tocó a la
diputada Malú Micher, a quien Vicente Fox llamó
“lengua larga”. Pregunto: ¿qué
estilo político es ese? No tengo respuesta y sí
una enorme vergüenza ajena.
¿A
qué le teme el gobierno de Fox cuando le ponen las
cartas sobre la mesa? ¿Por qué no aceptar
que México no está para destinar más
de 162 millones de pesos a la vestimenta presidencial, como
planteó la diputada Micher? La inadecuada respuesta
de Fox habla de su poco conocimiento sobre la pobreza que
viven miles de personas en el país que gobierna,
pero, sobre todo, de su poca muy poca consideración
humana.
La
política sigue escribiéndose en el renglón
equivocado. A las y los mexicanos no nos queda otra que
ver la misma telenovela política todos los días:
los altibajos, los desencuentros, los desamores de unas
contra otros. Cada día un capítulo nuevo,
con sus componentes dramáticos y sus altos ingredientes
de violencia.
Aquí
es cuando pregunto, por mí y por muchas otras personas,
¿cuándo van a iniciar las campañas?
¿Cómo nos van a convencer para votar por unos
y otros a quienes no militamos en ningún partido
político y que sí queremos votar en 2006?
¿Cuándo vamos a escuchar propuestas reales
y a dejar de ver ese nivel o desnivel de competencia? E,
insisto, de verdad, ¿tendrán tiempo de convencernos?
Encuentro
irracional que en un país como el nuestro, de desigualdades,
donde las mujeres -insisto e insistiré siempre en
ello- siguen muriendo por razones que no tendrían
que ser cuyo origen es la pobreza que no suelta a su hermano
mayor: la corrupción institucional; que se gaste
tanto dinero para presenciar cada día un nuevo capítulo
de violencia y sin contenidos, y que se gasten 162 millones
de pesos en vestuario presidencial. Eso sería vivir
en el absurdo.
ECO
TARDIO
Bueno,
decía, mi eco llega tardío, pero llega. Hace
10 años que formamos una Red Nacional de Periodistas,
120 meses distintos de trabajo continuo. 86 mil 400 horas,
ladrillos que construyen un puente.
Millones de palabras escritas, verbos conjugados en femenino.
Varios
miles de encabezados y muchas más páginas
cosidas, hilvanadas por letras; nacimiento de oraciones
nuevas, descubrimiento de lenguajes diferentes.
Millones
de voces que adquieren sonido; palabras que se envuelven
en el viento, que van de un sitio a otro; ondas hertzianas
que trasforman el sexo de los vocablos y algo más:
interrumpen espacios, dan existencia a lo que había
sido borrado, a la otra mitad, a las mujeres.
10
años, sembradíos que dan buenas cosechas,
que se cuentan y cuentan, granos de arena para un desierto.
Hilos de una red que se teje; secuencias que se entrecruzan
innumerables veces y dibujan rostros, imágenes, existencias.
Sucesiones de ondas que se volvieron voces para romper el
silencio, por las mujeres que somos. Eso ha sido la Red
Nacional de Periodistas que tiene ahora nuevos retos.
Para
sus comentarios: mujerypolitica@yahoo.com.mx
*Periodista
mexicana
05/SJ/YT

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