Para las
autoridades, su muerte es caso cerrado
Cuatro años
sin Digna Ochoa y Plácido
Yolanda de la Torre
Cimac | México, DF
A
cuatro años de la muerte de la abogada Digna Ochoa
y Plácido, su caso continúa sin ser plenamente
esclarecido. La familia de la luchadora social insiste en
reabrirlo, a pesar de que para las autoridades es ya asunto
concluido. Al fallecer, Digna tenía apenas 37 años
de edad y previamente había denunciado amenazas contra
su vida.
La
activista murió el 19 de octubre de 2001 a causa
de dos balazos en la cabeza y las piernas. Al momento de
su muerte trabajaba en la defensa de dos campesinos ecologistas
falsamente acusados por los delitos de posesión de
marihuana y armas de fuego, y en el caso de los hermanos
Cerezo Contreras, acusados por un ataque con petardos a
sucursales de Banamex.
Inicialmente,
la Procuraduría General de Justicia del Distrito
Federal (PGJDF) estableció que se trató de
un suicidio, a pesar de los indicios en contra. Esta resolución
fue impugnada por los familiares de la abogada, quienes
exigieron exhumar sus restos y reabrir el caso.
Bernardo
Bátiz, procurador general de Justicia, afirmó
el pasado 5 de julio que tras la exhumación, realizada
el 28 de junio de este año, los peritajes realizados
“no arrojaban ninguna novedad” en el caso de
la activista veracruzana. Las autoridades capitalinas encargadas
se negaron a reabrirlo por considerar que no había
nuevas pistas que contradijeran su conclusión.
Digna
Ochoa y Plácido nació el 15 de mayo de 1964
en Misantla, Veracruz; como abogada, trabajó en el
Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez,
del cual fue también asesora jurídica y legal.
Entre otros casos, llevó la defensa de Javier Elorriaga
y Elisa Benavides, detenidos por sus nexos con el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional; se involucró
también con la matanza de Aguas Blancas y la masacre
de Acteal, en Chiapas.
A
cuatro años de su muerte, Digna no ha sido olvidada.
Hoy se ofreció, a las 12:00 del día, una misa
en su honor en el Claustro de la Parroquia de San Juan Bautista,
en el centro histórico de Coyoacán, organizada
por la Red de Defensores 19 de Octubre, y una conferencia
de prensa, llevada a cabo por su hermano, Jesús Ochoa,
quien ratificó su conclusión de que Digna
Ochoa no se suicidó: fue asesinada.
05/YT

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