Pide la
diversidad de mujeres más espacios y compromiso
Encuentro Feminista
pone sobre la mesa temas controvertidos
Cimac | México, DF
El
X Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que
acaba de celebrarse en Serra Negra, Sao Paulo, Brasil, puso
sobre la mesa de discusiones temas ríspidos y controvertidos,
señala en su artículo de análisis Dafne
Sabanes Plou.
En
Serra Negra mil 250 mujeres de 28 países debatieron
y dejaron al descubierto las equivocaciones y brechas que
existen en el movimiento que no ha logrado definir su proyecto
político, expone la feminista y que difunde Mujereshoy.
Luego,
sostiene que en este encuentro, las feministas fueron cuestionadas
por una nueva generación de feministas jóvenes
y por las mujeres que, desde su militancia, participan en
los movimientos sociales y demandan un feminismo dispuesto
a comprometerse con las luchas concretas que se libran en
la región por la dignidad de las mujeres, de los
pueblos y en defensa del medio ambiente, agrega.
Con
sesiones plenarias, debates y talleres bien concurridos,
las participantes dieron una muestra de interés,
deseos de exponer ideas y de discutir de frente ante posiciones
encontradas que dejaban perpleja a cualquier observadora.
La
serie de Diálogos Complejos sobre Feminismo y Racismo,
Feminismo y Etnocentrismo y Feminismo y Lesbianismo que
contaron con cuatro mesas simultáneas de debate cada
una, dieron lugar a discusiones agitadas, pero también
a la posibilidad de que la palabra fuera de todas las que
quisieran tomarla para expresar sus ideas, sentimientos
y emociones ante temas que no dejan espacio para indefiniciones.
Si
bien cada uno de estos Diálogos Complejos tuvo sus
particularidades y sus propios ejes de discusión,
todos ellos estuvieron cruzados por la idea de que el movimiento
feminista en la región necesita democratizarse aún
más radicalmente para abrir espacios para las mujeres
de las organizaciones de base que se reconocen feministas.
Pero que poco tienen que ver con las académicas o
las “grandotas”, como denominan las más
jóvenes a las feministas históricas o mayores,
identificadas por lo general con el feminismo blanco y de
clase media que dominó al movimiento cuando cobró
renovadas fuerzas en la década del 60, en el siglo
pasado.
AFRODESCENDIENTES, INDIGENAS, JOVENES, TODAS
Una
fuerte presencia de mujeres afrodescendientes, la mayoría
de Brasil, permitió preguntarse de qué manera
el feminismo se comprometía con firmeza en las luchas
antirracistas y se preocupaba por rescatar el aporte de
las militantes negras como parte de su historia y de su
pensamiento.
Las
representantes del movimiento indígena no dejaron
de hacer notar que apenas eran un puñado, menos de
10 las indígenas asistentes a este Encuentro, dejando
abierto un serio cuestionamiento al movimiento feminista
regional por su incapacidad de atraer el interés
y de integrar a las mujeres indígenas que pelean
por los derechos de las mujeres y también los de
sus pueblos.
Al
mismo tiempo, señalaron que no sienten que el feminismo
las esté acompañando en su lucha por la tierra
y por la preservación de los recursos naturales,
porque éstos no parecieran ser tema de interés
para el movimiento.
La
respuesta para superar esta situación estaría
en dejar de pensar en un movimiento feminista homogéneo,
mirar las especificidades y tener conciencia de que el etnocentrismo
puede obstruir la democracia que debería existir
en cualquier nivel de acción en el que participan
las mujeres. La dificultad de desprenderse de una cultura
centralista sigue signando una debilidad que el feminismo
debe superar si quiere construir opciones políticas
posibles.
Quizá
las discusiones más duras se dieron en los diálogos
sobre feminismo y lesbianismo, donde las preguntas más
fuertes vinieron nuevamente de las mujeres de base, de las
mujeres lesbianas pobres, que sienten que la desprotección
y la discriminación que sufren es mayor por su orientación
sexual.
Tampoco
faltaron las que señalaron que, históricamente,
el feminismo trató de ocultar a las lesbianas y que
es necesario cuestionar las relaciones de poder en el mundo
de la sexualidad no sólo entre hombres y mujeres,
sino también entre mujeres.
En
el panel final, Lilian Celiberti, de Uruguay, planteó
posibles pistas para un camino a seguir, convocando a construir
y articular propuestas y definiciones para que el feminismo
se reconozca como un lugar político de inclusión,
capaz de superar todo tipo de discriminación. El
movimiento feminista debería asumirse como un campo
de acción política, asumiendo riesgos y construyendo
estrategias para desarrollar acciones que interpelen el
sistema vigente.
Por
su parte, Sueli Carneiro, feminista negra del Brasil, llamó
a un compromiso concreto del feminismo con la lucha antirracista
y a la formulación de una plataforma de acción
feminista en la región que invite a un pacto de solidaridad
y de co-responsabilidad, capaz de confrontar a los poderes
que impiden la realización de la democracia plena.
Fue
Marusia López Cruz, de México, representante
del feminismo joven, la que marcó la necesidad de
que las nuevas agendas feministas reafirmen el diálogo
intergeneracional con liderazgos compartidos, que tengan
en cuenta la especificidad de las mujeres jóvenes
y de sus agendas.
Consideró
que era fundamental cuestionar las relaciones de poder entre
las generaciones y fortalecer los puentes de comunicación
para continuar la lucha por la democracia y la libertad.
También
introdujo en su ponencia la cuestión del debate sobre
la participación del movimiento transexual en el
movimiento feminista, señalando “los riesgos
u oportunidades que implica la integración de grupos
y sectores que históricamente no habían participado
en espacios como este, frente a lo cual también hay
posturas diversas que van desde considerarlo un riesgo a
la autonomía, hasta una oportunidad de ampliarnos
y diversificarnos”. Manifestó la importancia
de que el movimiento feminista se considere siempre “en
movimiento”.
El
debate no se ha dado por terminado. Habrá que ver
en qué medida el movimiento feminista es capaz de
responder a la demanda por un feminismo más comprometido
con las luchas y las esperanzas de su militancia, formada
por mujeres reales que integran los movimientos sociales
y las organizaciones populares y exigen más democracia
y participación.
2005/SJ

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