Defienden
pluralidad en foro realizado en Tailandia
Mujeres indígenas,
por un feminismo inclusivo
Angela Meentzen Cimac | Tailandia
En
un taller del Foro Internacional de la Asociación
por los Derechos de las Mujeres y el Desarrolllo (AWID,
por sus siglas en inglés), que ayer fue inaugurado
en Bangkok, la capital tailandesa, cinco lideresas indígenas
de varios continentes, entre ellas la presidenta del Foro
Permanente de Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas,
Vicky Tauli Corpuz, de Filipinas, pidieron a las feministas
ocuparse más de los asuntos indígenas y no
dejar de lado el tema étnico.
En
este foro están representadas casi todas las regiones
del mundo: hay 125 participantes de América Latina
y el Caribe; 100 del Medio Oriente y de Africa del Norte;
40 de las Islas del Pacifico; 230 de Asia del Sur y 180
del Sureste de Asia, aparte de Tailandia. De Europa del
Este y Europa Central, Asia Central Asia y el anterior bloque
soviético participan casi 325 delegadas. Más
de 300 delegadas vienen de Estados Unidos y 125 de Europa
Occidental. Más de la tercera parte de las participantes
son menores de 35 años.
POR
UN FEMINISMO INCLUSIVO
Las
participantes indígenas plantearon que su objetivo
es redefinir y enriquecer al feminismo para hacerlo más
inclusivo y enfatizaron la necesidad de modificar prácticas
culturales que discriminan por razones étnicas, como
los bajos salarios y la falta de consideración de
la discriminación de género y la étnica
en las legislaciones y políticas públicas.
Tarcila
Rivera, quechua del Perú, coordinadora de la región
de Sudamérica del Enlace Continental de Mujeres Indígenas
y directora de la ONG Chirapaq, priorizó la justicia
de género, la autodeterminación y la soberanía
dentro del movimiento de mujeres indígenas, junto
con el derecho a la tierra y a los territorios ancestrales,
a la propiedad intelectual y la identidad cultural.
Rivera
propuso que todos estos sean temas prioritarios de la agenda
feminista. Llamó la atención sobre la amenaza
cada vez mayor de la globalización económica,
la militarización y la extracción intensiva
de los recursos naturales para la supervivencia de los pueblos
indígenas, así como sobre el hecho de que
la contaminación que afecta al cuerpo humano y a
los ecosistemas no son sólo un problema indígena.
Las
ponentes enfatizaron que en muchas comunidades rurales de
Africa, Asia y América Latina les da miedo a las
mujeres indígenas identificadas con el feminismo,
ya que es visto como algo negativo, porque se piensa que
ellas quieren superar a los hombres. Su lucha por la supervivencia
y su dependencia de familias y comunidades las hace ser
cuidadosas porque temen ser excluidas y perjudicadas.
Muchas
mujeres indígenas todavía no tienen voz y
están luchando por los derechos humanos básicos.
Sin embargo, hay una tendencia a la automarginación
de estos grupos de mujeres que necesitan aún conquistar
la palabra.
Las lideresas indígenas del panel de AWID reconocieron
que el feminismo ayudó a dar voz a las mujeres, pero
al mismo tiempo aclararon que no están en contra
de los hombres, sino en contra del sistema patriarcal. La
mayoría de ellas ha priorizado el trabajo en organizaciones
mixtas del movimiento indígena con respecto a la
formación de organizaciones específicas de
mujeres indígenas.
LA
AGENDA INDIGENA
Sin
embargo, al mismo tiempo reconocen que el feminismo les
ha ayudado a conquistar una serie de espacios, mecanismos
y leyes en los ámbitos nacional e internacional,
y que les ha permitido plantear problemas de desigualdad
entre hombres y mujeres al interior de sus propias comunidades.
Vicky
Tauli Corpuz planteó que muchos derechos individuales,
como el de la no violencia contra las mujeres, son también
muy importantes para las mujeres indígenas del mundo.
Sin embargo, adicionalmente, ellas luchan por el reconocimiento
de derechos colectivos que aún no están incluidos
en la Carta de las Naciones Unidas, que privilegia los derechos
individuales.
La
líder indígena filipina remarcó que
la tendencia actual de la globalización a la homogenización
cultural no conviene a nadie, porque el mundo resultará
muy aburrido sin la actual diversidad cultural.
Mirna
Cunningham, de Nicaragua, enfatizó la necesidad de
hacer alianzas entre mujeres indígenas y feministas.
Ser moderno significa, para una mujer indígena, ser
capaz de decir públicamente que existen prácticas
culturales indígenas dañinas. Ella considera
que el feminismo puede ser una oportunidad para crear un
movimiento de mujeres más inclusivo.
Por
su parte, varias participantes no indígenas resaltaron
el importante aporte del movimiento de mujeres indígenas
a la redefinición de paradigmas de desarrollo más
justos, equitativos y sostenibles. También se valoró
la importancia de contar con lideresas indígenas
en espacios mixtos importantes del ámbito internacional
que valoran las conquistas logradas por el movimiento feminista
y que utilizan activamente todos los mecanismos internacionales
como punto de partida para un diálogo crítico
y constructivo.
05/YT

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