OPINIÓN
Nada es gratis,
la frase equivocada de Fox
Soledad Jarquín
Edgar* Cimac | México, DF
La
ayuda a los damnificados tendrá su costo; como dicen,
nada será de gorra. Así lo estableció
el presidente Fox durante su reciente gira de trabajo frente
a las y los afectados por Stan aquí, en el estado
de Oaxaca. Qué pena. Una más del presidente,
porque lo dijo frente a personas que se quedaron sin nada,
que perdieron lo poco que la pobreza y el abandono institucional
les había permitido tener.
La
postura del gobierno federal deja ver a un empresario disfrazado
de mandatario. Pero esa frase debió ser expuesta
a sus colaboradores más cercanos; a su familia política;
a sus hijos políticos; a sus amigos, que ahora se
benefician del poder. y no a la gente pobre de las comunidades
de Oaxaca o Chiapas que por las lluvias perdieron todo.
Poca, muy poca sensibilidad.
De
nada sirvió ese experimento accidental de pasar la
noche en la sierra oaxaqueña porque lo atrapó
la naturaleza en su última visita. No entendió
nada el presidente, quien en lugar de reflexionar sobre
la situación de pobreza que viven miles y miles de
personas; en lugar de sentir cómo se vive la pobreza,
dónde duele, cómo se siente en la piel cuando
cala el frío o el hambre; cuando lo único
que se tiene son láminas con agujeros y plásticos
para cubrirse del agua. Pensó que estaba en un campamento
de niños exploradores, como en sus viejos tiempos.
Porque
si hubiera hecho lo contrario -es decir, pensar- el señor
presidente Fox se habría levantado al día
siguiente y hubiera retirado su dicho o jamás lo
habría pronunciado. En Chiapas fue patético
ver al iluminado secretario de Gobernación, Abascal,
decir que habría créditos para quienes perdieron
su negocio. Bastaría, dijo, con una foto del mismo,
para comprobar que se tenía una pequeña empresa
familiar.
Me
pregunto: los que no tuvieron la oportunidad de salvar algo,
¿cómo le van a hacer? Son brillantes los dos,
no hay la menor duda.
El
presidente no hay que olvidarlo, vino a cumplir con una
encomienda: la misma que le dicta su cargo. Se le ha dado
el mandato de servir al pueblo. Lo que ha ofrecido a través
del financiamiento de Nafin no es gratis; tendrán
que pagarlo. ¿Cómo le van a hacer? Eso, ¿quién
lo sabe?
Así,
aplicaron su filosofía de empresarios y dueños
del negocio para decir lo que tenían que decir: nada
será de gorra y lo tendrán que pagar. Palabras
más o menos, el sentido es el mismo. Es más,
se les olvidó hasta la compasión para el prójimo,
la dignidad de la vida de la que tanto habla el secretario
de Gobernación.
¿Acaso
no ha sido suficiente lo que han vivido las comunidades
de Oaxaca? No me refiero sólo a Stan o a Paulina,
hace algunos años. No. Lo pregunto por todos esos
años de abandono institucional durante los cuales
lo importante ha sido tener el poder y utilizarlo como mejor
se les venga en gana.
En
Oaxaca la gente sigue viviendo y sobreviviendo. No ha llegado
nada más que lo mismo que ahora con Stan: las migajas.
A cuentagotas les han ido poniendo carreteras, escuelas
aun sin maestros, clínicas a veces sin médicos.
Todo ello es pobreza y su costo ha sido muy alto para las
y los oaxaqueños de comunidades rurales e indígenas,
donde el pretexto para no actuar ha sido la falta de recursos,
los problemas de la tenencia de la tierra, los usos y costumbres,
la ignorancia de la gente, los malos gobernantes.
Todo
sirve para que otros sigan abusando del poder. Stan es ahora
el pretexto. El presidente dispone de recursos que luego
los afectados tendrán que pagar, y nadie le dice
nada a Fox. Todos lo admiten, empezando por las autoridades
locales. Es más: hay quien todavía lo aplaude
y habla de la ayuda gubernamental a las comunidades. Pero
no olviden que nada es gratis. ¿Cuándo ha
ido usted a la tienda muerto de sed y le han regalado una
Coca Cola? Nunca, ¿verdad?
Stan
ya se fue; dejó los daños y todos quieren
aprovechar el momento. Para empezar, quienes no saben hacer
política y siguen repartiendo despensas con logotipos.
Cuánta indignidad de las personas que dicen ayudar
a cambio de obtener votos. Eso habla de la falta de solidaridad
con el pueblo, sólo de eso. De la falta de capacidad
de convencer por las buenas.
Para
sus comentarios: mujerypolitica@yahoo.com.mx
*Periodista
mexicana
05/SJ/YT

|