Se manifiesta
contra ley de paridad electoral andaluza
El PP español,
por restringir derechos de mujeres
Encarna Franco Sabiote Cimac | España
Hoy,
cuando la sociedad española progresa en políticas
sociales, el Partido Popular activa toda su maquinaria jurídica
para interponer recursos de inconstitucionalidad cuyo objetivo
es la restricción de derechos de mujeres y homosexuales.
La derecha, a lo largo de la historia, no tiene en su haber
la lucha por la igualdad.
Recurrir
al tribunal constitucional por la ley andaluza de paridad
electoral y estar a punto de hacer lo mismo con la reforma
legal que permite el matrimonio entre personas del mismo
sexo hace que la propuesta política actual del Partido
Popular sea conservar la más rancia tradición
de la derecha patriarcal, informa el portal E-leusis.net.
No
podemos decir que nos sorprenda que quieran restringir derechos,
frenar o hacer retroceder el desarrollo democrático,
pero en pleno siglo XXI no tiene justificación el
argumento que esgrimen contra la ley de paridad electoral.
Al considerar "extremadamente dudoso que un determinado
género parta de una situación de postergación",
el Partido Popular niega la historia y nuestra más
cercana realidad, ésa que sigue siendo fruto de determinados
desequilibrios históricos que han hecho que las mujeres
hayamos estado apartadas de todas las instancias de poder.
Desde
la Antigua Grecia se nos han negado los derechos de ciudadanía
a las mujeres; sólo los hombres libres intervenían
y actuaban en el espacio público -el de la toma de
decisiones-. Con la Revolución Francesa y la Ilustración
ve la luz el nuevo contrato social: el poder pasa al pueblo
y se eliminan los estamentos para llegar a un pacto de clases
que permita una convivencia pacífica.
Ese
pacto volvió a excluir a las mujeres del espacio
publico, y el mismísimo Rousseau determinó
que el lugar de las mujeres estaba en el hogar, el espacio
privado destinado al cuidado. La lucha continuó y,
ya en el siglo XX, se hizo realidad la conquista generalizada
del derecho al voto para la mujer en occidente, sin olvidar
que también en aquel entonces la derecha española
se oponía a ello.
El
Partido Popular niega lo obvio y no admite que el desequilibrio
ancestral debe ser corregido con medidas de acción
positiva; desconoce que la igualdad formal no es la igualdad
real y que la neutralidad del sistema es sólo un
espejismo lleno de sutiles discriminaciones.
Se
coloca en contra de las medidas de acción positiva,
como las llamadas "listas cremallera", porque
no cree en la igualdad ni en el objetivo que persigue esta
ley, que no es otro que eliminar barreras y facilitar la
participación de las mujeres en la toma de decisiones,
en la vida política.
Los poderes públicos tienen encomendado, en el articulo
9.2 de la Constitución española, remover los
obstáculos para facilitar la igualdad, y deben apostar
por luchar desde el ámbito legal para erradicar el
déficit que supone la infrarrepresentación
de mujeres en el ámbito político.
Esta
nueva forma de repartir el poder, contando con las experiencias
y las expectativas de las mujeres para conseguir el equilibrio
en los equipos de gobierno, generará un nuevo contrato
social que conlleva un modelo de sociedad más justa.
05/EF/YT

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