“Son
corruptos y tienen poca credibilidad”
Jóvenes
oaxaqueñas evalúan partidos y candidatos
Soledad Jarquín Edgar
Cimac | Oaxaca
A
300 días de la elección presidencial del 2006,
las jóvenes que acudirán a las urnas por primera
vez tienen desconfianza de los partidos políticos
y no se sienten identificadas con ninguno de ellos, aunque
no descartan su presencia en las urnas. Las autoridades
electorales creen que este sector es desaprovechado por
los partidos políticos.
Desconfianza,
corrupción y poca credibilidad son los tres conceptos
que definen a los partidos políticos entre las jóvenes,
quienes, a pesar de todo -aseguran- participarán
en el próximo proceso electoral federal del 2006
porque suponen que ello será determinante para el
país.
De
los partidos políticos, el Revolucionario Institucional
es el que mayor desconfianza les genera; el candidato que
mejor les parece es Andrés Manuel López Obrador;
la pobreza es el problema que más urge resolver en
México y todas coinciden en que sería bueno
tener una presidenta en este país.
Cumplirán
18 años antes de que inicie el 2006; otras tendrán
la edad que da la ciudadanía en los primeros meses
del año electoral y esperan obtener su credencial
para votar. Otras ya cumplieron 18 años y tienen
una mica en sus manos porque, aun cuando no es una generalidad,
sostienen que sí es importante elegir, pese a la
falta de credibilidad en los partidos políticos.
Falta
de credibilidad que para las instituciones políticas,
el gobierno, los organismos no gubernamentales y todos en
general será un reto revertir, sostiene el vocal
ejecutivo del Instituto Federal Electoral en Oaxaca, Jorge
García Revilla, luego de exponer a manera de recordatorio
que esa institución “es sólo el hilo
conductor de la democracia”.
El
funcionario electoral apunta que los partidos políticos
han desaprovechado la gran potencialidad de la población
joven, en especial de los nuevos y las nuevas votantes,
al no cuidar sus estatutos y reglamentos, acciones que hacen
que las y los jóvenes se desilusionen y dejen de
participar.
Sin
embargo, advierte que la única forma de cambiar los
esquemas (políticos y de poder) es participando,
“no dejarse llevar sólo por la incredulidad
y la atonía”.
Destacó
que hacer votar a las y los más jóvenes no
es tarea fácil. Menos aún cuando los partidos
políticos han incumplido promesas; por eso -reitera-
son los institutos políticos los que tienen que cambiar,
más que este importante grupo de población.
Una
encuesta entre jóvenes que cumplirán pronto
los 18 años o que ya los cumplieron y tendrán
la oportunidad de participar por primera vez en el próximo
proceso electoral y definir quién será la
o el nuevo presidente de México, pone de manifiesto,
en primer lugar, la falta de identificación de los
partidos políticos con ellas.
Son
estudiantes de bachillerato o preparatoria, de escuelas
públicas y privadas de la capital oaxaqueña;
ellas señalan que los partidos políticos no
tienen ninguna representatividad ideológica sobre
sus vidas. Esta situación, explican en sus respuestas
al cuestionario, tiene su razón de ser en la desconfianza
que les generan todos, pero advierten que el partido que
más les provoca esa sensación es el PRI.
LAS RAZONES DE LA DESCONFIANZA
De
acuerdo con las respuestas, una de las razones más
recurrentes por las que el PRI genera “desconfianza”
entre las jóvenes es la corrupción, el engaño
y la manipulación con la que actuaron por muchos
años.
El
PRI y el PRD son los partidos más conocidos por ellas,
aunque no militan en ninguno. Sus acercamientos a estos
institutos políticos son ocasionales, como hacer
una tarea, por lo que han visitado sus páginas en
la red. Se enteran de lo que sucede con ellos por los medios
de comunicación, principalmente la televisión,
seguida de la radio y, por último, de los periódicos,
o cuando hay procesos electorales, como el estatal del 2004.
En
el segundo grupo de partidos que conocen están el
PAN y PVEM; en el tercer bloque se ubican Convergencia por
la Democracia y el Partido del Trabajo, como los partidos
que más visibilizan las estudiantes.
De
los candidatos, las encuestadas sólo mencionan -en
el 80 por ciento de los resultados- al ex jefe de gobierno
del Distrito Federal, Andrés Manuel López
Obrador, como futuro candidato del PRD o, aun, como candidato
de cualquier otro partido.
El
otro y último candidato mencionado en respuesta a
la pregunta ¿quién crees que debe ser la o
el candidato del partido político con el que te identificas?
fue Bernardo de la Garza, precandidato del Partido Verde
Ecologista de México. Las estudiantes de preparatoria
nunca mencionaron a ningún otro, ni del PRI ni del
PAN; menos aún de los partidos Convergencia y PT.
Menos
del 10 por ciento de las estudiantes que contestaron el
cuestionario dijo tener confianza en los procesos electorales.
Las respuestas más comunes son: “no se puede
engañar a tanta gente”, “los procesos
han cambiado” y “sería muy difícil
cambiar tantas urnas para cometer fraudes”.
El
resto -90 por ciento- dijo no tener confianza. Las frases
más utilizadas para descalificar estos procesos:
“Son pura transa”, “hay fraude”,
“compran los votos por despensas”, “hay
corrupción” y “no son elecciones legítimas”.
Aunque
se enumeran problemas como inseguridad y delincuencia, corrupción
policiaca, discriminación, corrupción dentro
del gobierno y las instituciones, educación, salud
y desempleo, la pobreza fue citada en más del 70
por ciento de las respuestas a la pregunta ¿cuáles
son los problemas del país que crees deben resolverse
de manera urgente?
UNA
MUJER PRESIDENTA
Por
último, la encuesta, que incluyó 10 preguntas,
se refiere a la importancia de la participación de
las mujeres en la vida política de México.
Entre las razones que dan a este cuestionamiento destaca
el hecho de que las mujeres, como los hombres, tienen las
mismas capacidades; son más honestas y trabajadoras;
entienden mejor los problemas de México, en particular
los de las mujeres, y, finalmente, proponen que esta participación
es parte de la equidad que debe existir en México.
La
última pregunta es si les gustaría que una
mujer fuera presidenta de México. El 100 por ciento
contestó que, sí, que sería bueno tener
una mujer presidenta. Aunque ninguna de las entrevistadas
refirió un nombre de mujer como candidata.
LA
PARTICIPACIÓN SEGÚN EL IFE
De
acuerdo con el informe de resultados del Estudio de la Participación
Ciudadana en las Elecciones Federales de 2003, realizado
con 33 muestras probabilísticas de paquetes electorales
según un acuerdo aprobado el 21 de octubre de ese
año por el Consejo General del IFE, se encontró
que la distribución porcentual de ciudadanos y ciudadanas
registradas en la lista por sexo fue del 48.3 por ciento
de hombres y 51.7 por ciento de mujeres.
Estas
estimaciones son totalmente consistentes con las del Registro
Federal de Electores para 2003 pero, además, se indica
que sólo 40.9 por ciento de ellas y ellos votaron.
Casi 54 por ciento fueron mujeres, y aproximadamente 46
por ciento, hombres.
Otro
de los hallazgos importantes es que el porcentaje de las
y los jóvenes de 18 y 19 años de edad que
acudieron a las urnas por primera vez “parece ubicarse
levemente por encima del promedio nacional, aproximadamente
en 44 por ciento. Ellos y ellas conformaron en ese proceso
comicial el segundo grupo de no votantes más grande,
solo precedido de los que tienen entre 20 y 34 años
de edad, que registra los porcentajes más altos de
electores que no acudieron a las urnas.
Y,
por último, habría que señalar que
los resultados de este estudio del IFE muestran que la participación
en las mujeres es siempre superior a la de los hombres desde
los 18 años hasta el grupo de entre 45 y 49 años.
Sin embargo, un amplio porcentaje de las futuras nuevas
votantes permanecen escépticas ante la “desconfianza”
que les generan los partidos.
05/SJ/YT

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