HACEDORAS
DE LA HISTORIA
Lydia Becker
Erika Cervantes*
Cimac | México, DF
El
compartir las tareas domésticas entre hombres y mujeres
aún no es una práctica generalizada, pero
proponerlo en 1870 era aún más descabellado.
Quien lo propuso entonces fue Lydia Becker, en el periódico
Diario por el Sufragio de la Mujer.
Lydia
Becker nació en 1827 en Manchester, hija de Hannibal
Becker, el dueño de un laboratorio químico,
y María Duncuft. Tras la muerte de su madre, por
ser la mayor de las hermanas Lydia, se hizo cargo de la
familia. Tenía 28 años.
Durante
ese tiempo, Lydia desarrolló un interés por
la botánica. En 1864 ganó una beca por su
colección de plantas disecadas, y dos años
más tarde, en 1866, se editó su libro Botánica
para los principiantes. Lydia era escritora afilada e integrante
activa de la Sociedad de Instrucción de las Señoras
de Manchester.
El
año en que se editó su libro, Lydia escuchó
una conferencia dictada por Barbara Bodichon en Manchester
acerca del sufragio de las mujeres. Sus argumentos convirtieron
inmediatamente a Lydia en una convencida de que las mujeres
debían tener el voto. Así, escribió
el artículo Sufragio femenino. Al leer este artículo,
Emily Davies y Elizabeth Wolstenholme formaron con Lydia
Becker el Comité de Sufragio de las Mujeres de Manchester.
Lydia
Becker continuó escribiendo artículos acerca
de la necesidad de la reforma parlamentaria. En 1870 fundó
el Diario del Sufragio de las Mujeres.
El
activismo de Lydia Becker la llevó además
a comprometerse con otras campañas feministas. En
1868 fue nombrada tesorera del Comité de las Propiedades
de las Mujeres Casadas y emprendió en la comunidad
de Josephine una campaña contra las epidemias.
En
1870, Lydia emprendió una nueva empresa: la lucha
por la educación de las mujeres y la crítica
la educación doméstica de muchachas en las
escuelas de Manchester. Así, discutía que
los varones debían ser enseñados a reparar
sus propios calcetines y a cocinar sus propios alimentos
para poder compartir las tareas en el hogar.
En
1874 se concretaron los primeros avances para que las mujeres
pudieran votar, pero el parlamento sólo concedió
el sufragio a las mujeres solteras. Lydia apoyó esta
oferta, lo que propició una controversia en el movimiento
sufragista. Aunque Becker lo sugirió solamente como
estrategia a corto plazo, algunas mujeres casadas, como
Emmeline Pankhurst, le exigieron que dimitiera del comité.
Lydia
Becker continuó su trabajo como editora del Diario
del Sufragio de las Mujeres una década más.
En 1887 fue electa presidenta de la Unión Nacional
de las Sociedades del Sufragio de las Mujeres (NUWSS, por
sus siglas en inglés).
Lydia
Becker murió en 1890, a la edad de 63 años,
víctima de la difteria; les heredó a las mujeres
el derecho a la ciudadanía y al conocimiento de la
botánica.
*Integrante
de la Red de Periodistas
05/EC/YT

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