CRITERIO
PROPIO
Nuestra patria
Marta Guerrero González*
Cimac | México, DF
Durante
los festejos patrios, los pueblos y plazuelas se llenan
de colorido y los cañonazos se escuchan por doquier.
Gritar, gritamos todos: unos, de alegría; otros,
cobijados por la euforia nacional, y otros de coraje.
Fuimos
invitados a dar el grito en el Estado de México y
la plaza, a pesar del chipi chips, estaba abarrotada. El
grito lo dio Arturo Montiel, pero terminando le pasó
la bandera a Enrique Peña Nieto, quien por la mañana
había tomado protesta con un discurso político
que ya quisiera Beatriz Paredes, pues el gobernador saliente
tocaba la campana como llamando a todos los fieles al arranque
formal de su precampaña.
Todo
salió como se esperaba: los juegos artificiales fueron
el regocijo del concurrido público y casi nadie se
acordó de la explosión de esa mañana
en el mercado de San Pablito. Así es el pueblo en
fiesta. Todos se divertían con la pegajosa espuma
y, aunque estuvieran cubiertos de jabón, parecía
no importarles. Los vendedores y sus coloridos puestos dieron
sabor, calor y tradición a nuestra máxima
fiesta.
Me
puse a pensar en el futuro, cuando sea el último
grito de Enrique Peña Nieto y entonces él,
como ahora Montiel, emprenda la carrera a la presidencia.
Creo que todos los mexiquenses tenemos esa expectativa aunque,
francamente, con un pronóstico político más
alentador que el actual, donde el canibalismo ha dado alcance
a tricolores, azules y amarillos.
¿Quiénes
quedarán de los que hoy se muerden y rasgan las vestiduras?
¿Estará Madrazo en Palacio Nacional dando
su último grito? ¿Acaso lo hará Montiel,
o será un tercero dentro del PRI? ¿Estará
el PAN como oposición, que es lo que mejor sabe hacer?
¿Será el Peje el titular del ejecutivo? ¿Podremos
los mexicanos disfrutar en paz las fiestas del 2012?
Hoy
las instituciones se miran con suspicacia, incluyendo al
IFE y sus tribunales. Hoy la seguridad es el problema más
grande de la nación. Hoy el desempleo nos da para
una silenciosa súplica y una discusión muy
seria sobre economía, inversión y confianza.
Hoy hay poco respeto por las alianzas, por los compromisos
de Estado, por el estado de Derecho.
Hay
inquietud. Tenemos miedo a ser asaltados, secuestrados,
o a morir en medio de un ajuste de cuentas de los narcos.
Y la pregunta es: ¿aguanta nuestro país más
celebraciones?
*Periodista
mexicana
05/MG/YT

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