Dicta conferencias
en la tierra de Sor Juana Inés de la Cruz
Feminismo y
Democracia, tienen que ir unidos: Celia Amorós
Soledad Jarquín Edgar
Cimac | Oaxaca
El
feminismo sin la democracia pierde su nervio emancipatorio
y toma caminos inadecuados, mientras que la democracia sin
el feminismo tiene un gran déficit de legitimidad
y no puede ser sino una democracia coja, sostuvo aquí
la filósofa feminista Celia Amorós.
La
doctora en filosofía recordó que el feminismo
y la democracia nacieron en el mismo parto y son poco menos
que hermanos siameses, por tanto deben marchar juntos o
de lo contrario lo harán mal y por derivas malas.
Al
participar el ciclo de conferencias Feminismo Actual, que
inició en el nuevo edificio del Congreso, ubicado
en el municipio conurbado de San Raymundo Jalpan, la filósofa
española se dijo emocionada por estar en la tierra
de Sor Juana Inés de la Cruz.
Ante
más de 200 personas, en su mayoría mujeres,
Amorós sostuvo que la democracia sólo se cumplirá
cuando se supere el déficit de legitimidad con la
representación de las mujeres y la lucha por las
“cuotas” para acceder a cargos de elección
popular y de representación pública.
Recordó
en tono irónico que “no es nuestra la culpa
si en el acta funcional de nuestra democracia los varones
se adjudicaron la cuota del cien por ciento”, apuntó
para luego iniciar un recorrido a “grandes zancadas”
por la historia de los derechos de las mujeres, impulsado
por las feministas desde el siglo XIV
La
directora del Instituto de Investigaciones Feministas en
la Universidad Complutense de Madrid señaló
que la democracia “representa a una sociedad de individuos,
aquellos individuos que salen elegidos saldrían con
una variable aleatoria, como la variable sexo”.
En
ese sentido, confió en que de esa forma se cumpliría
el mecanismo de abstracción de lo que son características
del ser varón y del ser mujer, lo que no ocurre porque
hay elementos que interrumpen el mecanismo, dijo.
En
ese sentido, sostuvo que es necesario “echar mano
de cualidades humanas, tales como la conciencia y la responsabilidad
y utilizarlos como mecanismos correctivos de un desequilibrio
que radicalmente tiene viciada la democracia” y por
tanto la deslegitima.
En
su recuento histórico, recordó que sí
la abstracción de la ciudadanía no la conseguimos
en la Revolución Francesa y tardó todavía
un siglo, la abstracción de individualidad, a través
de mecanismos como las cuotas, que no son un fin en sí,
pero si un puente hacia la paridad, para lograr un objetivo
deseable, sostuvo.
La
filósofa española añadió que
estos mecanismos permiten corregir el déficit de
legitimación de la democracia, que enfatizó
“nació en el mismo parto que el feminismo y
por tanto deben marchar juntos o de lo contrario, marcharán
mal y por derivas malas”.
Recordó
a las mujeres que, dijo, lucharon por la gran epopeya épica
de obtener los derechos de la ciudadanía y de la
individualidad de las mujeres, que desmontaron el discurso
de los revolucionarios para combatir por sus propios derechos.
De
la Revolución Francesa a la cuotas
Dijo
que fue la Revolución Francesa la que socialmente
puede considerarse la cuna del feminismo donde “se
opera una crisis de fundamentación de las bases mismas
del poder patriarcal”, pues se les cuestiona a los
hombres del mismo modo que ellos deslegitimaron el poder
divino de los reyes.
A
diferencia del siglo XIV, las mujeres ya no sólo
se quejan, ahora demandan su derecho como ciudadanas y ponen
“en sol fa el poder de los varones por el hecho de
ser varones contra las mujeres”.
Recordó
a Mary Wollstonecraft, feminista inglesa, quien en 1792
escribió la Vindicación de los derechos de
la mujer, en la que se exponía que “en este
siglo que han caído el derecho divinos de los reyes
por la misma razón caerán los derechos divinos
de los maridos. Los maridos ya no podrán seguir siendo
aristócratas en los hogares, si hay igualdad somos
iguales a los maridos en todo, incluso iguales en placeres”.
Se
discute, apuntó Amorós, desde diferentes trincheras
a los revolucionarios franceses y se les cuestiona por los
“privilegios” y rápidamente se produjo
este proceso de resignificación.
Aunque
reconoció que la Revolución Francesa fue una
pérdida para las mujeres.
La
ex militante del Frente de Liberación de la Mujer
de Madrid se refirió a la “epopeya del sufragismo”,
como la segunda lucha más importante del feminismo,
mismo que se realizó bajo un esquema anacrónico,
luego apuntó que la democratización es un
proceso imparable.
Es
anacrónico, explicó Celia Amorós, porque
todos o casi todos habían conseguido su ciudadanía,
pero las mujeres habíamos sido excluidas de esa abstracción.
Sin embargo, las grandes luchadoras de esa epopeya épica,
no dejaron de hacerlo aun cuando “iban a contrapelo”,
pero no había otro camino.
“En
la actualidad cuando las mujeres parece que vamos tomando
posiciones de sujeto, la idea de sujetos se desacredita
y los postmodernos dicen que ese fue un execrable invento
de la ilustración”, abundó la feminista
quien citó a Clara Zetkin y a Simone de Beauvoir.
De
la autora del Segundo Sexo, Amorós citó: “existen
dos tipos de personas en el mundo, los seres humanos y las
mujeres. Y cuando las mujeres tratan de comportarse como
seres humanos se les acusa de intentar ser hombres”.
La
verdad, dijo, es que los varones se han apropiado de lo
genéricamente humano, lo han definido ellos, a la
vez a su medida, por lo cual las mujeres nos encontramos
siempre cuando vamos a revindicar nuestro derecho. Lo importante
aquí para la vindicación este solapamiento
entre lo masculino y lo genéricamente humano.
La
filósofa española invitada por el Instituto
de la Mujer Oaxaqueña al ciclo de conferencias Feminismo
Actual que concluirá el próximo viernes, destacó
que tanto el feminismo como la democracia lo que hacen es
querer ampliar ese club, pero para lograrlo tienen a la
vez que estar unidos.
Para
los años 70, la tercera gran ola del feminismo, había
que desnaturalizar otros enclaves dentro de lo privado.
“La política no tendremos siquiera un verdadero
espacio público, mientras exista un espacio privado
presuntamente naturalizado”.
La
cuarta ola del feminismo, la política sexual y en
esta parte del feminismo no se trata de los abusos del poder
patriarcal, ni tan solo ya de la legitimidad del poder patriarcal,
ahora de lo que se trata es de investigar la naturaleza
de ese poder patriarcal, cuál es su rol soberano,
cuál es su naturaleza, cómo funciona, qué
es la política sexual.
06/SJ/LR

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