Necesario,
incorporar visión de género en penales
Pendientes,
derechos de mujeres reclusas
Guadalupe Vallejo Mora
Cimac | México, DF
Uno
de los grandes pendientes de las y los legisladores en 2005
es una reglamentación específica que haga
exigible el derecho de las mujeres en reclusión,
ya que se les mantiene en separos, cárceles y reclusorios
del país con infraestructura antigua y organización
diseñada para varones, opinó Ángela
Villena Miranda, coordinadora del Programa sobre Asuntos
de la Mujer de la Comisión Nacional de Derechos Humanos
(CNDH).
Dijo
que sin una norma que lleve a las autoridades penitenciarias
a ofrecer a las internas una estancia digna dentro de las
prisiones se acentuará aún más el trato
discriminatorio e indigno que viven a diario en esos lugares
al compartir con los varones áreas de servicios tales
como sanitarios, regaderas, consultorios médicos,
patios y cocinas.
Aunado
a ello está la violencia sexual que padecen, la cual
se lleva a cabo de diversas formas: violación salvaje;
relaciones sexuales con amenazas de quitarles diversos objetos
y derechos; manoseos; ataques verbales y negación
de la intimidad.
Quienes
son detenidas en etapa de averiguación previa o prisión
preventiva, o compurgan una sentencia, ven violadas con
frecuencia sus garantías constitucionales y de derechos
humanos al estar confinadas en anexos a los centros de reclusión
de varones, acotó.
Villenda
Miranda explicó que de los 447 centros que conforman
el sistema penitenciario mexicano, solamente 12 son femeniles
y existen nada más en nueve entidades: Aguascalientes,
Coahuila, Chiapas, Jalisco, Morelos, Querétaro, Sonora,
Zacatecas, además del Distrito Federal.
En
el resto del país, una vez puestas a disposición
del Ministerio Público, las mujeres carecen de lugares
y espacios específicos, por lo que se les habilitan
“secciones” donde conviven hacinadas con los
reclusos varones, lo que propicia frecuentes situaciones
de discriminación.
“Está
pendiente, por parte de las y los legisladores, el establecimiento
de normas que lleven a las autoridades penitenciarias a
ofrecer a las mujeres internas una estancia digna dentro
de las prisiones”, insistió.
Al
hacer un balance sobre los retos y retrocesos sobre la inclusión
de la perspectiva de género en los reclusorios del
país, la funcionaria comentó que durante las
visitas llevadas a cabo por personal de la CNDH se ha comprobado
la sistemática violación a los derechos humanos
no sólo de las internas, sino de los menores que
viven con ellas.
“La
situación generalizada de la sobrepoblación
en reclusorios tiende a hacer que empeore el trato hacia
las mujeres en los penales, situación que ha aumentado
en la última década, entre otras razones,
por la excesiva duración de la prisión preventiva”.
Esto
es: a las mujeres se les trata, de hecho, como si fueran
una “subcategoría” y se les confina en
pequeños espacios adaptados en áreas de gobierno,
aduanas de vehículos, locutorios, estancias de visita
conyugal, habitaciones de revisión de visita femenina,
o en las áreas de sanciones administrativas para
el personal de seguridad.
Esos
espacios adaptados para ellas son muy reducidos, poco ventilados
e iluminados; en ocasiones carecen de camas, así
como de otros servicios indispensables, incluso sanitarios.
En dichas áreas duermen, cocinan sus alimentos, reciben
visitas y elaboran sus manualidades.
INFANCIA
EN RECLUSION
De
las aproximadamente 10 mil mujeres reclusas que hay en el
país, seis por ciento es analfabeta; el 85 por ciento
es madre, y el 70 por ciento de ellas tiene hijos menores
de 18 años.
En
relación con las y los menores que viven con ellas,
es frecuente que las autoridades ni siquiera conozcan el
número preciso de niñas y niños que
hay en cada penal, y mucho menos en el ámbito nacional.
Además,
no hay médico pediatra que los atienda ni espacios
suficientes para colocar cunas o camas; lo más común
es que las internas compartan espacios con ellos en completo
hacinamiento. A excepción de dos centros, el resto
no cuenta con espacios ni escuelas para las y los pequeños.
06/GV/YT

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