Carecen
de atención mujeres en estaciones migratorias
En México,
permanente violación a derechos de migrantes
Carolina Velásquez
Cimac | México, DF
La
violación a los derechos humanos de las y los migrantes
en el sistema de estaciones migratorias en México
es constante y permanente, aceptó la organización
civil Sin Fronteras, especializada en migración,
y coincidió con los resultados presentados por el
Informe Especial sobre este tema que en diciembre pasado
dio a conocer la Comisión Nacional de Derechos Humanos
(CNDH).
“Es
un paso importante el hecho de que la CNDH tenga acceso
a las estaciones migratorias y los lugares habilitados,
y que reporte lo que está ahí sucediendo”,
señaló Karina Arias, Coordinadora de Vinculación
y Promoción de Sin Fronteras.
Los
datos recabados por los visitadores de este organismo en
los 119 establecimientos -51 permanentes y 68 habilitados-
que dependen del Instituto Nacional de Migración
(INM) en diecinueve estados del país, reportan la
existencia de condiciones que vulneran los derechos fundamentales
de las y los asegurados, contraviniendo lo dispuesto en
las normas nacionales e internacionales: recibir un trato
digno, legal, con seguridad jurídica y que proteja
su salud.
Al
ser privados las y los migrantes de su libertad, para Sin
Fronteras estos lugares son en realidad centros de detención:
“El gobierno mexicano los llama aseguramientos y ha
declarado que las personas están ahí en tanto
dura su proceso administrativo. No es una detención,
dicen, porque no hay un proceso penal, pero en los hechos
están ahí encerrados, incomunicados; existe
sobrepoblación, carecen de un debido proceso y una
notificación consular, y faltan servicios médicos”.
ACCESO
LIMITADO A ESTACIONES MIGRATORIAS
Cuando
una persona es asegurada, el gobierno mexicano, a través
de las autoridades migratorias, es responsable de vigilar
se garanticen sus derechos, cuestión que en la práctica
no sucede, subraya Arias.
Según
la Ley Federal para la Protección de los Niños,
Niñas y Adolescentes, y las recomendaciones recibidas
por el gobierno mexicano de las Relatorías Especiales
para Migrantes de Naciones Unidas y de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, las autoridades migratorias
deben facilitar el acceso a las organizaciones civiles a
las estaciones migratorias y los lugares habilitados para
visitas de monitoreo y el ofrecimiento de servicios de atención
a la población migrante asegurada.
En
sus visitas periódicas, una vez a la semana, en la
estación migratoria del Distrito Federal, Sin Fronteras
ha podido confirmar, además de las violaciones detectadas
por los visitadores de la CNDH, otras como tomar declaraciones
a las y los asegurados sin que puedan leerlas o sin que
les entreguen una copia; no hay intérpretes; carecen
del acceso a un abogado y de mecanismos para una asesoría
legal, y no les informan bajo qué proceso están
ahí ni el tiempo que va a durar.
Este
acceso es regulado por el INM, varía según
el estado y no siempre se autoriza.
En
Saltillo, Coahuila, a Frontera con Justicia -organización
que apoya con un albergue y asesoría jurídica
a migrantes- se le ha negado la entrada; en Tapachula, Chiapas,
el Fray Matías de Córdova -centro defensor
de los derechos humanos de la población migrante-
sólo puede hacerlo una hora por semana.
De
acuerdo con cifras del INM, la mayoría de los aseguramientos
en años recientes se han realizado en Chiapas: 44.5
por ciento de los 215 mil 695 casos en el 2004, y 41.6 por
ciento de los 129,081 casos correspondientes al primer semestre
del 2005.
SE
INCREMENTA POBLACION FEMENINA ASEGURADA
Luego
de tener acceso por cinco años a la estación
migratoria de Iztapalapa en el DF, una de las más
grandes del país y de las pocas con división
en áreas para mujeres, hombres y adolescentes, Sin
Fronteras ha notado un aumento de la población femenina
en tiempos recientes y ha atendido varios casos de migrantes
embarazadas.
“Hemos
encontrado a mujeres embarazadas sin una atención
médica adecuada y sin que se les siga un debido proceso”,
expone Karina Arias.
Su
maternidad prolonga en ocasiones el tiempo de aseguramiento.
Las llevan a un hospital para el parto, están ahí
por unos días luego de dar a luz y salen sin haber
realizado el trámite de registro del bebé.
Al
respecto, Arias explica: “El niño es mexicano
y las autoridades deberían dar facilidades para su
regularización; no fácilmente les permiten
la salida para el registro del niño y quedan entonces
en una situación irregular. Nos ha tocado atender
varios casos; hemos conseguido la salida de estas mujeres,
su estancia en un albergue y apoyarlas en la regularización
de su proceso migratorio”.
VISITAS
DETECTAN TRATA DE PERSONAS
En
2003, atendieron a dos jóvenes originarias de la
República Popular de China. Aún cuando llegaron
a México con sus documentos migratorios en regla,
contratadas por una empresa para trabajar legalmente en
el país, en ese momento se encontraban aseguradas
en la estación migratoria del DF.
Habían
escapado al ser víctimas de trata durante dos años:
las salidas de la planta estaban restringidas, sólo
podían hacerlo en horas y días específicos
y nunca solas, sino en compañía de una persona
de la fábrica; la jornada de trabajo era mayor a
ocho horas y, si querían recibir el pago de tiempo
extra, debían laborar una hora y media gratis.
Luego
de varias gestiones, se logró que salieran de la
estación y se les apoyó en la regularización
de su estatus migratorio; también recibieron apoyo
de asistencia social y psicológica. Se hicieron los
trámites para iniciar una acción legal contra
la empresa, cuestión que fue muy difícil al
no estar tipificada la trata como delito en México.
Actualmente
cuentan con permiso para trabajar de manera independiente
en nuestro país y se llegó a una negociación
con sus empleadores en la Junta de Conciliación y
Arbitraje. La queja ante la CNDH y el proceso penal continúan
su curso. Los tratantes siguen en libertad y la fábrica
continúa abierta.
06/CV/YT

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