Ella y su
comunidad, acosados por la injusticia
Violan derechos
humanos de lideresa indígena chilena
Cimac / Artemisa | Chile
Juana
Rosa Calfunao, lonko (autoridad tradicional) de la comunidad
mapuche Juan Paillalef, fue detenida el 4 de enero y juzgada
un día después por el delito de desorden público
y amenaza a carabineros. El pasado día 10 se declaró
en huelga de hambre en respuesta a la violación histórica
de los derechos humanos de su comunidad, y así espera
sentencia en el centro de reclusión femenino de Temuco,
Chile.
Hoy,
Juana Calfunao se encuentra detenida, como su madre cuando
ella era muy joven.
Su
comunidad de origen se encuentra en la comuna de Cunco,
XI Región, en Chile. En el año 1913 se le
entregaron a su comunidad Títulos de Merced en donde
se les reconocieron 120 hectáreas de tierras bajo
la jefatura del lonko Juan Paillalef., reporta el portal
Artemisa Noticias
A
pesar de la existencia de estos títulos, se cometieron
innumerables atropellos: varios particulares, latifundistas
de la región con nombre y apellido -Aliro y Alvaro
Taladriz, Ricardo Cid, Luis González, Hugo Martínez,
Roinso Muñoz, Guillermo Pobrete, Antonio Ortiz y
Luis y Patricio Ríos- a través de corridas
de cerco y construcción de caminos, usurparon sus
tierras de forma ilícita.
Misteriosamente,
poco tiempo después desapareció la esposa
de José Luis Paillalef, hijo de Juan Paillalef, luego
de ser violada, y el destino de su marido fue el fallecimiento
en la cárcel de Valdivia, producto del maltrato sufrido
durante la detención. Fue en 1950 cuando la madre
de Juana Calfunao asumió su papel como lonko de la
comunidad; fue detenida en 1973, durante el golpe militar,
y recluida en la cárcel de Temuco durante dos años,
donde fue víctima de torturas. Sus hijos quedaron
desamparados y también fueron perseguidos políticamente.
Luego
de 10 años, Juana asumió su papel de lonko
de la comunidad.
En
1998 se inició el proceso de recuperación
de tierras, sin resolución hasta la fecha. La lucha
tiene varias motivaciones: además de la usurpación
de tierras por parte de latifundistas, también la
empresa eléctrica Frontel ha ocupado sectores que
le pertenecen a la comunidad. La compañía
instaló sin consentimiento un tendido eléctrico
de alta tensión; se inició un juicio de demarcación
y cerramiento en 1999, pero no se obtuvo ningún resultado,
y también se iniciaron demandas contra dicha empresa.
Hasta
la fecha, no ha habido ninguna respuesta.
JUANA
Y LOS OTROS
Toda
su vida fue de maltratos, detenciones, y no contra ella
solamente, sino contra su familia y su comunidad.
El
12 de mayo del 2000 fue detenida, junto con su esposo y
su hijo de 18 años, por carabineros de la Segunda
Comisaría de Temuco. Fueron brutalmente golpeados,
hasta que le fue provocado Juana un aborto de su embarazo
de dos meses y medio.
El
6 de marzo del 2001, durante una manifestación mapuche
en Temuco, vio cómo su hijo era víctima de
una golpiza de la policía; intervino y fue también
golpeada por un policía que la dejó sin conocimiento
luego de pegarle con su radio y quebrarle una pieza dental.
A sus hijos, en esa ocasión, los dejaron sin conocimiento
luego de ahogarlos con spray.
Pero
la cárcel no fue la única ofensa que recibió.
Tan violenta es la violación de sus derechos que
ha sido víctima de tres incendios. En uno de ellos,
en junio del 2004, se encontraron los restos del tío
de Juana, don Pascual Namunacura Canulao, en una cabaña
calcinada. El último, en julio del 2005, destruyó
su casa de madera y barro y casi mata a su pequeña
hija de 7 años.
Juana
también hizo pública la matanza de sus mascotas
y las amenazas de muerte contra ella y su familia.
Pero
ella y la comunidad decidieron seguir luchando. Juana viajó
por el país y el mundo haciendo pública su
situación; participó en el Tribunal Internacional
de Opinión para juzgar la deuda externa, en Madrid,
donde compartió asiento con la directora de la biblioteca
Nacional, Rosa Regás; el rector de la Universidad
Complutense de Madrid, Carlos Berzosa, y con Félix
Pantoja, vocal del Concejo General del Poder Judicial.
ULTIMO
ROUND
El
miércoles 21 de diciembre del 2005, la comunidad
tomó la decisión de cortar el camino que la
atraviesa, el cual contraviene el artículo 13 de
la Ley indígena Nº 19.253 de 1993, que señala:
“Las tierras cuyos titulares sean comunidades indígenas
no podrán ser arrendadas, dadas en comodato, ni cedidas
a terceros en uso, goce o administración”.
El
23 de diciembre la comunidad fue duramente reprimida por
fuerzas policiales de carabineros, quienes con un allanamiento
ilegal detuvieron a Juana y su hermana Luisa Calfunao; ambas
fueron puestas a disposición del tribunal de garantía,
en el cual la magistrada Luz Mónica Madariaga determinó
que se trataba de una detención ilegal y ordenó
una investigación por malos tratos, visibles en 16
hematomas que Juana poseía en su cuerpo.
Allí
mismo, las dos mujeres renunciaron a la nacionalidad chilena
por todos los atropellos que sufrieron por parte del Estado.
El
miércoles 4 de enero de 2006, Juana fue detenida
nuevamente por una orden de la magistrada María Elena
Llanos Morales, acusada de desordenes públicos y
amenaza contra carabineros. Toda su familia fue detenida
ese día, aunque luego liberada. Sólo Juana
Calfunao continúa allí.
Al
día siguiente, se formalizaron los cargos y quedó
en prisión preventiva por considerársele un
peligro para la sociedad y “líder de una pandilla”.
Desde el 10 de enero, esta luchadora de los derechos mapuches
se declaro en huelga de hambre seca, sin ingerir alimento
alguno, “hasta que las autoridades correspondientes
se pronuncien por todas las violaciones cometidas en contra
de nuestra comunidad”, como lo ha expresado públicamente.
Hoy,
Juana Rosa Calfunao se encuentra en el centro de reclusión
femenino de Temuco, a la espera del juicio simplificado
en su contra que se llevará a cabo para el 13 de
febrero.
06/ACH/YT

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