La inseguridad
las convierte en víctimas silenciosas
Niñas
soldado, entre la línea de fuego y el rechazo
Carlos Arcila Cimac | España
El
próximo domingo, 12 de febrero, es el Día
Internacional contra el uso de niños y niñas
como soldados en grupos armados, un fenómeno que
en los países occidentales parece inconcebible en
pleno siglo XXI. De los 300 mil menores que han sido reclutados
por diversos grupos armados, 40 por ciento son niñas,
y son ellas quienes tienen mayor dificultad para salir del
campo de batalla y reinsertarse en la sociedad
Durante
los conflictos, las niñas y adolescentes son utilizadas
a menudo como esclavas sexuales y cocineras, además
de que participan en los combates con un arma, indicó
Almudena Escorial, portavoz de la Coalición Española
para Acabar con la Utilización de Niños y
Niñas Soldados, en una conferencia de prensa convocada
ayer en Madrid, según reporta Canal Solidario.
Esta
coalición está formada por las organizaciones
Alboan, Amnistía Internacional (AI), Entreculturas,
Fundación Compromiso, Save the Children y el Servicio
Jesuita para los Refugiados.
El
drama de las niñas no termina ahí. Cuando
las menores abandonan los grupos armados, salen embarazadas,
con bebés, contagiadas con enfermedades como el Sida
o lesionadas físicamente, y cuando vuelven a sus
casas, son rechazadas por su comunidad y sus familias, especialmente
si han sido violadas o regresan con hijos fruto de las relaciones
durante su reclutamiento.
“Hay
que pasar a la acción”, señaló
Escorial, al tiempo que exhortó al Consejo de Seguridad
de la ONU y a la Unión Europea para que garanticen
la eficacia de los instrumentos internacionales dirigidos
a erradicar este drama, como las sanciones contra los reclutadores
de niñas y niños en los países en conflicto.
“Pedimos
a la UE que nombre un representante especial para el tema,
y al gobierno español, que promueva y apoye las iniciativas
para acabar con el reclutamiento”. Escorial también
expresó que es preciso que se dediquen los fondos
necesarios para la puesta en marcha de programas de prevención,
desarme, desmovilización, rehabilitación y
reintegración.
UNA
INFANCIA AZOTADA
La
lucha contra el uso de las niñas y los niños
soldado forma parte de las agendas políticas y de
los protocolos ratificados por la mayor parte de los países
(como la Convención de los Derechos del Niño,
relativa a la participación de menores en conflictos
armados, 2002). Sin embargo, según las cifras que
maneja la Coalición española, unos 300 mil
menores siguen siendo utilizados en más de 20 naciones,
como Uganda, Liberia, Sierra Leona, Congo, Somalia, Nepal
y Mozambique.
“El
grado de inseguridad de los niños en África
los convierte en víctimas silenciosas”, aseguró
el periodista Ramón Lobo en la conferencia de prensa.
Lobo
explicó que para que los programas de recuperación
funcionen en esas regiones es necesario que haya paz y que
las condiciones por las que se inició la guerra hayan
desaparecido.
Según
Lobo, la recuperación de los menores al intentar
volver a adaptarse a la sociedad, es “lenta”
y los planes deben estar orientados a largo plazo, por lo
que “hay que cambiar la mentalidad de los donantes”.
Relató
Lobo: “Un niño tarda 2 ó 3 meses en
empezar a contar su historia (…). Lo primero que tienen
es una sensación de inseguridad. Luego pasan por
un periodo de tres semanas de depresión y, a continuación,
se puede empezar a trabajar con ellos”.
Desde
su sitio web, la Coalición Española para Acabar
con la Utilización de Niños y Niñas
Soldados solicita a los internautas que se descarguen una
carta para enviarla al gobierno de Uganda con el fin de
llamar su atención y reclamar el respeto a los derechos
de todas las niñas y los niños ugandeses.
06/YT

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