No vivo
libre, para las autoridades poblanas tengo auto de formal
prisión
Carta abierta
de la periodista Lydia Cacho
Cimac | México, DF
Transmitimos
a continuación una carta en la que la periodista
Lydia Cacho reflexiona sobre los hechos recientes de la
conjura en su contra.
“Ante
la necesidad de estar con mis abogados y retomar mi trabajo
de atención a víctimas en Cancún, quisiera
compartir algunas reflexiones con mis colegas y amistades:
El gobernador Mario Marín dice en las entrevistas
que en 24 horas salí libre. Pero para los tribunales
de Puebla, Lydia Cacho Ribeiro tiene Auto de formal prisión.
(me sentenciaron una semana después de aprehenderme)
El siguiente viernes me fue declarado el auto de formal
prisión. Estoy viviendo en libertad condicional,
bajo fianza. No estoy libre, como asegura Marín.
Mi caso fue atraído a Cancún (Juzgado 1ro
de lo Penal) porque -aunque nos asistía la razón
jurídica desde el principio- no fue sino hasta que
la gran presión mediática orilló a
Marín a cesar su intervención, y el Tribunal
Superior de Justicia de Puebla, tuvo que aceptar el incidente
de incompetencia y liberar el caso a Quintana Roo, donde
escribí el libro y supuestamente “cometí
el delito de difamación”, pero donde se cometieron
los delitos de abuso de menores y pornografía que
narra mi libro “Los demonios del edén: el poder
detrás de la pornografía infantil”.
La procuradora poblana aceptó en diciembre del 2005,
ante diversos medios que no me enviaron los citatorios “para
que no hiciera un escándalo” facilitando la
orden de aprehensión. Es decir es una aprehensión
fabricada, una violación de derechos humanos. La
Juez declaró lo mismo, y sus declaraciones fueron
publicadas en varios medios impresos y radiofónicos.
Contamos con esas pruebas.
1ª- Una comida y una pequeña botella de agua
en 20 horas, medicinas compradas como farsa poco antes de
llegar a Puebla (no los antibióticos para la bronquitis
que marca la médica legista en Cancún, sino
unas pastillas para la tos) violaron mi derecho a la salud.
.
1b- Yo, y no el gobernador Marín ni la Procuradora
Villedas, viví las 20 horas sin dormir, en un automóvil,
cruzando seis estados de la República, viajando sola,
enferma,incomunicada, con dos hombres judiciales armados,
seguida por otros tres agentes (también ostensiblemente
armados y en una camioneta Liberty blanca que eran “la
gente de Nacif”) con órdenes de amedrentarme.
Yo les escuché hablar de los detenidos que se dan
a la fuga y se mueren, a mí me preguntaban en medio
de la noche si me gustaba nadar en el mar, si sabía
nadar, y qué hacía una “mujer tan buena
y guapa escribiendo esas cochinadas”. Fue a mí
a quien aventaron al auto, huyendo de mi abogada en la procuraduría
de Justicia de Quintana Roo, y a quien sacaron escoltada
por tres autos hasta la carretera a Mérida. A mí
me puso el agente una pistola en la cabeza cuando al reaccionar
en la presurosa salida a la carretera, reclamé mis
derechos constitucionales. A mí los judiciales me
insultaron. Frente a mi, el Comandante Rocha, un hombre
moreno de bigote y conduciendo un vehículo rojo,
esperaba en la caseta La Esperanza de la entrada a Puebla,
y ordenó a 2 agentes judiciales mujeres que se bajaran
de su auto y subieran a mi lado, ordenó que bajara
el otro agente y frente a mí les ordenó “ustedes
venían con ella todo el viaje”.
Dice el gobernador que solo dos agentes participaron en
mi detención. Tenemos un video de las oficinas de
CIAM Cancún que muestra que desde dos horas antes
están apostados dos vehículos y tres personas,
además de los que participaron. Ese video lo tiene
desde el 23 de diciembre la CNDH y ahora lo enviamos a la
CIDH, y ante el Juez en Cancún.
El gobernador Marín usó exactamente las misma
palabras y el mismo tono de voz en la llamada telefónica
para declararme culpable y en una entrevista radiofónica
en Puebla, un día antes de que me declaran auto de
formal prisión: “al que comete un delito se
le llama delincuente y para mi esa señora es una
delincuente”. Cuando el equipo de Carmen Aristegui
estaba buscando el teléfono de Nacif, lo sacó
de la propia grabación y respondió el mismo
Kamel Nacif Borge: los datos son verídicos.
¿Cómo es posible que aparezca en la portada
del Reforma la declaración de Kamel Nacif diciendo
que él había ido con el “gober y pum
saco la orden de aprehensión (sic)” sin que
Mario Marín haya salido preocupado a desmentirlo
tratándose de una acusación de un delito tan
serio como tráfico de influencias?
Las autoridades poblanas, en un acto de desesperación
y ante su incapacidad para admitir que incurrieron en actos
delictivos, en tráfico de influencia, en coadyuvantes
de órdenes de tortura y en la violación a
las garantías constitucionales de una ciudadana,
periodista y defensora de los derechos humanos, se revelan
tal como son.
Cualquier
autoridad que no se involucra en semejantes actos, se hubiese
mostrado preocupada por las declaraciones de una persona
detenida de manera irregular. En cambio, desde el primer
día, incluso antes de que yo comprendiera que el
Gobernador estaba implicado en mi detención, él
mismo me llamó delincuente ante los medios y dijo
que “el caso estaba cerrado” antes de que la
Juez 5to de lo penal me declarara formal prisión.
La Procuradora, ignorante del contenido de mi trabajo periodístico,
denostó mis declaraciones de maltrato, mi estado
de salud y me recomendó “que en lugar de estar
escribiendo sobre delitos contra niñas, mejor hubiera
ido a la procuraduría a denunciarlos”; ignorando
así que el caso del pederasta confeso Jean Succar
Kuri (hoy preso en Chandler, Arizona E.U.A) es una asunto
con demandas ante PGR e Interpol, por las propias víctimas,
ventilado en los medios nacionales, y que mi trabajo de
investigación precisamente explica que Kamel Nacif
Borge es amigo y protector de dicho pederasta, según
dicho de las propias víctimas, niñas y niños
que desde los cinco años fueron violados y amenazados
de muerte por el pederasta.
En
su ignorancia, el gobernador Mario Marín y la señora
procuradora Laura Villedas, antepusieron la amistad con
su paisano Nacif, por sobre el derecho de las víctimas
de pornografía infantil, por sobre mis derechos Constitucionales
y mis derechos humanos, por sobre el interés público.
Las
autoridades poblanas antepusieron, sin saberlo, el bienestar
de un criminal y sus protectores, a la prioridad de mi trabajo
periodístico en el libro “Los demonios del
edén” por hacer del interés público
un caso que según la PGR involucra: pornografía
infantil, abuso sexual de menores y lavado de dinero.
La
única salida que han encontrado las autoridades poblanas,
ante tanta torpeza grupal, ante tanta corrupción,
es intentar culpar a una ciudadana inocente de las graves
consecuencias sus propios actos. El gobernador y la Procuradora,
al tomar posesión de sus cargos, juraron lealtad
a la ciudadanía con la frase “y de no cumplir
que la Nación me lo demande”.
He aquí, señor, señora, a la Nación
mexicana, demandándoles honestidad y justicia”.
06/LC/LR

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