Demanda
fiscal Pérez Duarte, no repetir patrón patriarcal
No hay duda
que agresiones a mujeres en Atenco son tortura: Treue
Lourdes Godínez
Leal Cimac | México, DF
Para
el Colectivo contra la Tortura y la Impunidad AC, no hay
duda de que las violaciones y agresiones sexuales cometidas
contra las mujeres de Atenco por policías en mayo
pasado son tortura, así lo manifestó hoy Felicitas
Treue, psicoterapeuta de este Colectivo.
Al
participar en la mesa de medios y género “Las
mujeres de Atenco” que cada mes organiza la fundación
Friedrich Ebert y Comunicación e Información
de la Mujer AC (CIMAC), la activista puntualizó que
estos actos cometidos contra las mujeres lo que hacen es
visualizar a la mujer como “propiedad y como objeto
sexual”.
Explicó
que las agresiones hacia las mujeres son una demostración
del control del hombre sea policía, militar, custodio
hacia ellas y representan una forma de “castigo”
ejemplar hacia aquellas que se “atreven” a salir
de su rol tradicional y a las que dijo, no se les perdona
expresarse y rebelarse contra el sistema y por lo tanto,
se les castiga.
Para
Felicitas Treue, las mujeres, por siempre han sido un botín
de guerra y son “una recompensa”, en este caso,
para los encargados de hacer cumplir la ley y que participan
en los operativos, lo que les da “permiso oficial”
para hacer con ellas lo que quieran.
La
activista señaló que las agresiones sexuales
a mujeres delante de su familia, sus compañeros y
comunidad, es además, un ataque contra los valores
y el honor de la comunidad quien considera a las mujeres
como símbolo de ésta.
Por
su parte, Alicia Elena Pérez Duarte, Fiscal Especializada
para la Atención de Delitos Violentos contra las
Mujeres, de la Procuraduría General de la República
(PGR), precisó que inició de oficio una averiguación
previa y que la fiscalía a su cargo aplica el principio
de igualdad y no discriminación.
A
pregunta expresa sobre si la fiscalía cree los testimonios
de las mujeres, la fiscal, visiblemente molesta, enfatizó
que ella les cree y a la fiscalía le toca demostrar
que es cierto, al tiempo que pidió la confianza a
las mujeres porque el no hacerlo, dijo, significa repetir
el patrón patriarcal y misógino que considera
a las mujeres mentirosas.
Dijo
que hasta ahora el trabajo no ha sido sencillo porque hay
que iniciar una averiguación previa por lesiones
y violación, que son dos delitos que “requieren
el cuerpo de las víctimas” para poder denunciar,
para lo que se requiere que ellas se presenten a hacerlo.
Indicó
que se está aplicando el protocolo de Estambul que
establece que las mujeres que han sufrido un abuso sexual
no serán sometidas necesariamente a un examen ginecológico,
pues también se les tiene que practicar uno psicológico,
el cual sirve junto con las declaraciones, para acreditar
un abuso sexual.
Sobre
los policías que fueron exculpados mediante la prueba
del polígrafo, Pérez Duarte prefirió
no decir si considera válida esta prueba o no y sólo
se refirió a lo señalado por la Comisión
Nacional de Derechos Humanos (CNDH), quien sí descartó
la validez de dicha prueba.
Para
Mireya del Pino-Pacheco, del Centro de Derechos Humanos
Miguel Agustín Pro Juárez AC, Atenco es un
ejemplo del tipo de violencia que el Estado es capaz de
ejercer contra las mujeres, en su mayoría, informadas,
organizadas y con cierto liderazgo.
Precisó
que la violencia debe ser reconocida por el Estado y éste
debe ofrecer una disculpa pública a las agredidas,
a sus familiares y a la comunidad en general, al tiempo
que pidió la destitución de los encargados
y responsables del operativo.
A
la fecha, se tiene documentado que siete mujeres continúan
presas en el penal de Santiaguito y en huelga de hambre.
06/LG/LR

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