Porque las
mujeres debemos rechazar a la derecha
Sin avances
la política social durante el gobierno panista
Sara Lovera Cimac | México,
DF
En
casi seis años del gobierno de Vicente Fox, la política
educativa y social no registró grandes variaciones
y ni que pensar siquiera en temas que tienen que ver con
la equidad y la igualdad de las mujeres.
Más
de la mitad de la población en México son
mujeres y, por tanto, la educación debe ser una prioridad
de cualquier administración para poner al país
no sólo a la vanguardia educativa, sino en defensa
de los derechos humanos.
Sin
embargo, los libros de texto gratuito minimizan temas como
los derechos sexuales o reproductivos, así como la
violencia; se ubica a las mujeres cocinando y a los varones
con su portafolios.
El
gobierno de la derecha no ha entendido que desde los libros
de preescolar se debe inculcar una nueva cultura de la igualdad
y en contra de la violencia, a fin de romper con estereotipos
en los que se ubican a los niños jugando con cochecitos
y a las niñas con muñecas.
En
los casi seis años de la actual administración,
la política educativa ha sido una mera continuación
de los dos sexenios priístas que le antecedieron
sin avances en los temas fundamentales, como el de la descentralización,
evaluación y reformas al currículo nacional.
El
Feminicidio
En
este sexenio panista, el gobierno federal tampoco fue capaz
de establecer una política integral para enfrentar
el problema, mientras los asesinatos y desapariciones de
mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua se extienden
a otras entidades del país, como Chiapas, Veracruz,
Sonora, Nuevo León, Guanajuato, Morelos y Sinaloa.
En
el tema de la violencia se debe tener sensibilidad, pero
también voluntad política; es necesario adoptar
compromisos más tangibles para realizar acciones
más contundentes e incidir en la violencia contra
las mujeres.
El
movimiento feminista ha denunciado que este gobierno panista
se distinguió por la ausencia de una estrategia eficaz
para reducir y erradicar la violencia e impulsar la equidad
de género lo que implica necesariamente, cambios
estructurales educativos (en la discriminación por
género), económicos (la pobreza, el desempleo,
la exclusión) y políticos (la impunidad, las
fracturas en la legalidad y la legitimidad de ejercicio
del poder).
Mortalidad
Materna
Para
la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una
vergüenza para cualquier país que el fenómeno
de la mortalidad materna siga ocurriendo.
Se
estima que en México al menos cuatro mujeres mueren
al día por complicaciones del embarazo, parto y puerperio
--los 40 días después del parto--, las cuales
son totalmente prevenibles con una oportuna atención
médica. Entre las causas más comunes de mortalidad
materna se encuentran las hemorragias, abortos e hipertensión
arterial.
En
este rubro, el gobierno panista se quedó corto, pues
no se abordaron de manera decisiva problemas trascendentales
para las mujeres como el de la muerte materna y salud sexual
y reproductiva, en tanto que los presupuestos etiquetados
con perspectiva de género y la atención a
VIH/Sida quedaron sólo en promesas.
Ello
implicó, que el tema de la muerte materna prácticamente
siga sin cambio. Las cifras actuales son un reflejo de la
falta de políticas encaminadas a evitar que continúen
fallecimientos que pudieron evitarse.
Los
programas presupuestales están administrados en bolsas
muy amplias, lo que no permite saber en qué se van
a gastar los recursos. Esto crea una gran discrecionalidad,
porque no hay claridad de cuánto se ha avanzado para
erradicar problemas como por ejemplo, cáncer de mama
y cérvicouterino.
Cabe
recordar que el presupuesto que aprobó la Cámara
de Diputados para el 2005 asignó cuantiosos recursos
al gasto social. En teoría, las mexicanas, que representan
más de la mitad de la población, debían
ser las más beneficiadas al haberse autorizado montos
adicionales a programas especiales en rubros como salud,
educación y desarrollo rural. Lamentablemente, la
realidad es otra.
Según
estadísticas del Sector Salud, en el 2004 murieron
más de mil 200 mexicanas por complicaciones del embarazo
y parto; no obstante desde hace 15 años la cifra
(mil 400) no ha variado en nuestro país y, mientras
que Nuevo León ocurre una muerte por cada seis mil
embarazos, las cifras se quintuplican en estados con alta
pobreza y marginación, como Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
06/SL/LR

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